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Jornada: Emprendimiento en clave de género

Expertas en emprendimiento comparten sus miedos y éxitos empresariales

Representantes de asociaciones, cooperativas y proyectos emprendedores de diversos sectores mostraron las fortelazas y debilidades del emprendimiento

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Ayer se celebró en València la jornada “Emprendimiento enclave de género: de la gestión del miedo al desafío de la realidad”, un punto de encuentro entre mujeres emprendedoras con historia de esfuerzo y superación y estudiantes universitarios, en su mayoría, comprometidos con la igualdad en el mundo empresarial.

Francisco Álvarez, director general de Economía, Emprendimiento y Cooperativismo de la Conselleria de Economía; Estrella Durá, catedrática de la Universitat de València del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos y secretaria del IU Polibienestar; y Sara Verdú, especialista en participación y políticas de igualdad de Las Naves, han sido los encargados de abrir la jornada.

Tanto Álvarez como Durá introdujeron los conceptos de empresa social y emprendimiento femenino que servieron para el resto de la jornada. Verdú, por su parte, explicó cuál era uno de los objetivos principales de Las Naves.“Desde Las Naves tenemos la misión de incorporar a las mujeres al emprendimiento en clave de género, es decir, contestando a las necesidades sociales para que la economía esté al servicio de las personas”.

Mujeres emprendedoras en la empresa capitalista
A continuación, Amparo Martínez, secretaria general de EVAP; Ana Carrau, vicepresidenta de AJEV; Lola Bordás, presidenta de Fundadoras Club; y Ana Bilbao, cofundadora de Nuttralia, han protagonizado el primer taller de experiencias “Mujer emprendedora en la empresa capitalista”. En primer lugar, la secretaria general de EVAP animó a los jóvenes a creer en el movimiento asociacionista. “Para conseguir cambiar la situación de las mujeres en las empresas es necesario actuar desde dentro, por eso en EVAP estamos empoderando a las mujeres de todos los sectores para que lleguen a las juntas de gobierno, como por ejemplo en el sector transporte y metalúrgico”.

Ana Carrau acaparó la atención de una generación zeta que hasta el momento le había costado mucho escuchar en silencio más de quince minutos. El motivo de la sorpresa fue una foto desenfadada con la que introdujo su presentación, en la que se mostraba sonriente y atrevida, sin miedo. “Es una foto guay, ¿verdad? Sin embargo, me ha costado años llegar a este punto, prueba de ello es la siguiente fotografía, en la que podéis apreciar mi cara de susto cuando presenté por primera vez Chiquiemprendedores, hace ya cinco años”. Ana Carrau prosiguió su ponencia mostrando sus técnicas para superar los miedos que le habían ido surgiendo en su trayectoria profesional como mujer emprendedora y que sirvieron de ejemplo.

“La principal lección que me gustaría transmitiros es la importancia de la resiliencia”, declaró Lola Bordás en su espacio durante la jornada. La presidenta de Fundadoras Club explicó el camino de éxitos y fracasos que había recorrido desde que con 35 años y embaraza de ocho meses vio cómo cerraba la prensa en la que había trabajado durante años. “¡Qué nadie duerma!”, concluyó.

Ana Bilbao, cofundadora junto a su gemela Laura de una empresa innovadora dedicada a la educación alimentaria, compartió los miedos que le surgieron cuando decidieron dar un paso hacia adelante con su proyecto en plena crisis económica. “¿La gente se interesará por nuestros servicios? ¿Obtendremos beneficios? ¿Respetarán nuestra metodología? ¿Cumpliremos las expectativas del mercado? Emprender es una montaña rusa, pero a pesar de los obstáculos aparentes estoy segura de que el 80% de la sala terminará emprendiendo”.

Espacios alternativos de emprendimiento femenino
Tras una merecida pausa, llegó la breve presentación del proyecto Womca que desarrollará su primer programa piloto a principio de diciembre en Innsbruck.

Seguidamente, Nadia Ruíz, cofundadora de La Tribu; las creadoras de Formigues Liles y Ángeles Avilés, fundadora de Monvital, compartieron su experiencia como expertas en espacios alternativos para el emprendimiento femenino.

El caso de La Tribu y Formigues Liles, un estudio de animación y una cooperativa de educación para el feminismo, respectivamente, coincidieron en la importancia de las estructuras organizativas horizontales. “En nuestra empresa los integrantes co-decidimos, que es una tarea difícil, porque muchas veces la gente prefiere que le digan cómo tiene que hacer las cosas”, indicó Nadia Ruiz.

“En muchos casos nos han infantilizado por el simple hecho de ser tres mujeres al frente de un proyecto, dando por descontado que no entendíamos de ciertos temas”, reconoció la portavoz de Formigues Liles, señalando los problemas con los que se han encontrado en el camino.

En cuanto a Montival, su fundadora puso sobre la mesa la importancia de la colaboración y la persistencia para sacar adelante proyectos que no son altamente rentables económicamente, pero que tiene un impacto social considerable. “Tras cuatro años no podemos decir que hayamos obtenido grandes beneficios económicos, pero creemos que la elaboración de productos sanos y saludables solo con productos vegetales contribuye a la sostenibilidad y a la mejora de la calidad de vida de la sociedad”, concluyó Avilés.

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