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El "crowdlending"

Una innovación para mejorar el crédito de nuestras empresas

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Presidente de Colectual.
Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros (FEBF)
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Para quien no conozca el término, diremos que es una palabra compuesta por “crowd” (colectivo) y “lending” (préstamo). Es una forma de financiar un proyecto mediante un préstamo que se construye gracias a pequeñas aportaciones de muchas personas. Cuando entre todas ellas se reúne el importe necesario, un tercero (la plataforma de “crowdlending”), formaliza el préstamo en nombre de todos los inversores y gestiona sus vencimientos hasta que finaliza la operación y los inversores recuperan el capital invertido y los intereses pactados.

Más allá de su perspectiva funcional -que es y para qué sirve-, el “crowdlending” representa una innovación en nuestra sociedad desde diferentes ángulos. Y de ello tratamos en este artículo: qué representa el “crowdlending” y qué aporta a la industria financiera del siglo XXI.

“Crowdlending” es economía colaborativa
La definición más simple de economía colaborativa que conozco es simplemente “compartir”: dos personas comparten un bien satisfaciendo con ello mutuamente sus necesidades.

También conocida como “consumo colaborativo”, supone un cambio cultural y económico en los hábitos de consumo, pasando de escenarios de consumidores individuales que actúan en mercados donde la oferta se realiza por empresas, a un nuevo modelo donde existe una relación entre iguales (también llamada “peer to peer”), donde comprador y vendedor pueden incluso intercambiar sus roles.

Nos encontramos ante una de las corrientes sociales de mayor desarrollo, tanto por las facilidades que la tecnología y las redes sociales ofrecen a la hora de poner en contacto a las personas, como por las ventajas objetivas de acceso y precio de bienes y servicios, así como por una creciente conciencia social sobre el empleo eficiente de recursos que representa la economía colaborativa.

Pues bien, el “crowdlending” es una de las cuatro principales actividades en las que se está desarrollando la economía colaborativa, junto con el alojamiento, el transporte de personas y los servicios profesionales. El “crowdlending” se mueve dentro de una corriente social de crecimiento imparable: la “pata financiera” de la economía colaborativa.

“Crowdlending” es “fintech”
El “crowdlending” es una actividad “fintech”, término compuesto por finanzas y tecnología. El “crowdlending” se desarrolla de forma nativa en un entorno tecnológico. No es necesaria presencia ni proximidad física para solicitar o invertir en un préstamo. Y la tecnología también permite:
> Que los inversores accedan a las características detalladas de los proyectos y las empresas que los plantean, a los curriculums vitae de los gestores de los proyectos, o que puedan preguntar directamente detalles concretos del proyecto.
> Que los procesos estén automatizados y se optimicen los costes de operación, con mecanismos de “securización” electrónica, que reducen los costes de procesamiento y los riesgos de fraude, otorgando confianza y seguridad a los intervinientes.
> Modificar el modo habitual de evaluar los proyectos y la solvencia de los solicitantes. Se pueden aplicar (en Colectual ya lo hacemos) técnicas de recopilación de información cualitativa y cuantitativa de los solicitantes de crédito y, mediante la adecuada compilación y análisis big data, perfilar la probabilidad de impago de los proyectos con mucha más precisión que con los análisis estáticos sobre información contable desfasada en el tiempo, que se hacen habitualmente.

Con ello se mejoran las tasas de morosidad de los créditos, lo que se traduce en mejores precios para los mejores proyectos y menos sorpresas desagradables para los inversores. Ahora es posible aplicar una inteligencia de negocio y desarrollar algo que hace tan solo cinco años eran solo conceptos teóricos para analistas avanzados.

“Crowdlending” es más crédito y más barato
La creación de nuevos mercados de crédito generará una competencia con el sector bancario, que redundará en mejores condiciones de acceso y precio de las financiaciones para las empresas.

Con ello se reducen los riesgos de colapso crediticio y de exclusión financiera para nuestras empresas.

Del mismo modo, la mayor precisión en el cálculo de la probabilidad de impago (PD) evitará que proyectos solventes tengan que soportar precios de financiación superiores como resultado de ‘repartir’ parte de la morosidad de otros proyectos. Mejor calificación del riesgo significa que la tecnología permite hoy un crédito más ‘higiénico’.

Y como el crédito es el motor del desarrollo, más crédito significa, automáticamente, más creación de empleo y riqueza. Y si ese crédito es de calidad -crédito ‘sano’, con baja morosidad-, esto representa sostenibilidad para el sistema crediticio.

“Crowdlending” es más rentabilidad para el inversor
También hay ventajas para el inversor. El tipo de remuneración medio de los nuevos depósitos a plazo hoy es del 0,08 % (BdE, ENE.2018). La posibilidad de poder invertir directamente en un mercado primario de créditos a empresas, permite mejorar las expectativas de rentabilidad para muchos ahorradores.

Por supuesto que existen riesgos y no se puede comparar técnicamente con el 0,08 %, que cuenta con la garantía del Estado (hasta 100.000 euros). Pero una adecuada diversificación de las inversiones entre proyectos e ir conociendo los detalles de los proyectos, irán conformando una cultura de inversión en “crowdlending” que, seguro aportará una rentabilidad mucho mayor al ahorrador.

Aquí hay que señalar que es importante cerciorarse de que la plataforma esté autorizada y registrada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), para mayor garantía del inversor.

El “crowdlending” reúne diferentes perspectivas para revolucionar la industria del crédito. Tecnología, economía colaborativa, “fintech”, inteligencia de negocio, democratización de las finanzas… El “crowdlending” tiene algo de todo esto y ha venido para cambiar el mundo del crédito, alterando radicalmente las bases que esta industria ha empleado históricamente desde la aparición de la banca moderna en la Florencia de los Medici, allá por el siglo XV. ¡Larga vida al “crowdlending”!

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