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El futuro de la fabricación: una nueva era

Socio fundador  Consultores de Productividad y Logística

2016-oct-OPI-CPL-Ignacio-CortHace al menos unos tres meses, me reuní con unos empresarios de primera generación que, ya en edad de jubilarse (aunque no conciben hacerlo) y con sus hijos trabajando muy eficientemente en el seno de la empresa, se planteaban la manera de afrontar con eficiencia los retos de los próximos años. Un porvenir aparentemente cercano pero que, con la experiencia de nuestra edad, refrendamos lo que Anatole France dijo: “el futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen”. Futuro que, además, se encuentra a la vuelta de la esquina.

¿Cómo será la fabricación en 2030?, era la pregunta trascendente. Estábamos seguros de que muy diferente a la actual; e irreconocible con respecto a la de hace diecisiete años, tiempo en el que Consultores de Productividad y Logística, S.L. está colaborando con ellos. Escribo estas líneas a principios de octubre, sin saber cuál será el nuevo gobierno, pero lo que sí constatamos en aquella reunión es que en ningún programa de los partidos aspirantes a formarlo se propone explícitamente las medidas que tomarán para adecuar la complejidad del mundo económico a la irrupción de un nuevo modelo en las empresas industriales. Qué medidas y fundamentos tienen previsto definir y cómo piensan proyectar su cumplimiento para adaptar a una nueva realidad las políticas fiscales o laborales, qué diseño de infraestructuras públicas, tradicionales o futuribles tienen concebidas, cuál será la política para el desarrollo de las nuevas tecnologías, qué relaciones en el terreno de la I+D+i tendrán las universidades con las empresas, qué concordancias exteriores marcarán las relaciones económicas entre países, cuál será el desarrollo de la logística global, etc.

Coincidimos en asegurar que las empresas que superen el cambio con éxito serán las que sean capaces de adaptar ágilmente sus infraestructuras operacionales e intelectuales a los cambios tecnológicos. También deberán ser más sensibles a la internacionalización, con una rápida adaptación versátil a los mercados globales y, no es una contradicción, estando cada vez más cerca de sus clientes.

El éxito de las empresas se basará considerablemente en aprovechar una base de conocimientos tan amplia como les sea posible, contando con dirigentes altamente cualificados, con una clara visión de saber quiénes son, qué producen y a quién lo venden, sabiendo combinar sabiamente la experiencia junto con la lucidez comercial y el elevado conocimiento técnico.

La capacidad de adaptación constante determinará todos los atributos de la fabricación, desde la investigación y el desarrollo de la innovación, el diseño de los procesos, la estrategia logística, hasta el diseño del feedback continuo e inmediato con los clientes. Otro aspecto imprescindible será la sostenibilidad de los procesos y productos, así como la incorporación de una política de reciclaje que se integrará como parte sustancial del proceso.

Se deberá aumentar valerosamente la flexibilidad. Los fabricantes deberán ofrecer a los clientes la opción de “hacerlo a tu manera”. Las empresas industriales también pueden hacer que los productos en lotes pequeños para clientes específicos, ajustando las líneas de producción en respuesta a los cambios de diseño. Será imprescindible una notable apuesta por la rápida generación de prototipos para optimizar la velocidad en el tiempo de la comercialización de modelos específicos al cliente.

Todo lo dicho anteriormente creará una imperiosa necesidad de conseguir una excelente calidad y la cualificación de los trabajadores. Solo así podremos obtener una ventaja competitiva. Es esencial que los partidos políticos centren su atención en planificar una Ley de Enseñanza (primaria, secundaria, universitaria y profesional) donde se incluya la capacidad de ofertar trabajadores competentes, incluyendo los programas de aprendizaje, así como una política radical de apoyo a los investigadores y a la formación de gestores cualificados. Solo cumpliendo estos planes educacionales, las empresas tendrán la oportunidad de crear equipos multidisciplinares para desarrollar productos cada vez más complejos, así como modelos de negocio innovadores.

La virtualización deberá ser utilizada para concebir fábricas digitales complejas, que representen el proceso de producción. La simulación digital puede ayudar a ahorrar tiempo y dinero mediante la optimización del diseño de una fábrica; identificando y/o corrigiendo los defectos en cada paso del proceso de producción, así como el diseño y desarrollo de un producto de calidad y de bajo coste de transformación.

Además, conviene no olvidarlo, han aparecido unas nuevas herramientas que están teniendo un importante impacto. Los rápidos avances en la simulación y el diseño digitales, el uso de big data, la nanotecnología, la presencia de robots en los almacenes, los camiones que se conducen solos y las tecnologías de fabricación aditivas están reduciendo drásticamente los costes de los procesos de producción más modernos y la mejora de su rendimiento. Ello hace que las empresas, que están bajo una creciente presión para mejorar su productividad, siendo muy sensibles a los cambios en las necesidades del cliente, puedan llevar a cabo dichas mejoras.

Las empresas se acercan al sistema Lean desde diferentes comportamientos pero, en cualquier caso, deben impulsar el cambio (o la mejora, si ya han comenzado el camino Lean) en tres áreas principales: la gente, los procesos y la planificación. Durante los más de treinta y siete años de experiencia de Consultores de Productividad y Logística, S.L. siempre le recomendamos a las empresas que puede (y deben) mejorar en estos puntos:
• Optimizar el flujo de material e información a través de la planta de producción.
• Acelerar la información operativa y financiera a través de la organización.
• Controlar eficazmente sobre técnicas de almacén y gestión de inventario.
• Mejorar la eficiencia y la productividad de sus operaciones de back office (automatizar sistemas y coordinar empleados).
• Adecuar el tratamiento de la I+D+i como un sistema integrado de innovación en lugar de como un silo funcional.
• Usar eficazmente la programación y herramientas de gestión de información.
• Erradicar el tiempo perdido y la baja productividad.
• Fomentar las habilidades y la formación de los empleados.

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