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Los centros de Redit llevan a Europa sus trabajos más punteros para el desarrollo de la Industria 4.0

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El encuentro Industrial Technologies 2016 pone de relieve que Europa necesita una ambiciosa agenda industrial estratégica para estar a la vanguardia de la cuarta revolución industrial. Por una parte es crucial fortalecer la posición competitiva de Europa y por otra, crear un marco amigable para la innovación abierta en el que los centros tecnológicos puedan poner al servicio de la industria todo su know how.

Industrial Technologies 2016, la mayor conferencia europea de networking sobre nuevas tecnologías de producción, materiales, nanotecnología, biotecnología y digitalización, celebrada recientemente en Ámsterdam, ha puesto de relieve la necesidad de fortalecer el ecosistema europeo de innovación industrial.

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En este sentido, diversos centros, Aiju, Aimplas, Aitex, Inescop, ITC e ITE, miembros de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (Redit) acudieron a la cita con el fin de exponer, identificar y analizar oportunidades que son cruciales para su misión como cooperadores tecnológicos y agentes de innovación para las empresas.

La conferencia, que ha reunido a actores de la investigación, la industria, la educación, las finanzas y la política relacionados con la tecnología y la industria manufacturera y de procesos, acogió una gran variedad de sesiones plenarias e interactivas, ponencias y estudios de casos, que pusieron de relieve una necesidad perentoria: consensuar unas políticas paneuropeas para hacer de Europa el innovation hub del mundo. “El mundo cambia rápidamente, por lo que es necesario salir de la zona de confort para poner nuestras fábricas a prueba de futuro. Se trata de comer o de ser comido”. Con este mensaje inauguraba la conferencia Ineke Dezentjé Hamming-Bluemink, presidenta de FME y de CEEMET. “Necesitamos una respuesta europea abierta e inclusiva a los retos de innovación”, fue otra de las conclusiones.

Entre las aportaciones vertidas a lo largo de los tres días de conferencia apremia la idea de acelerar la llegada de la cuarta revolución industrial europea. “Colaboraciones más próximas a nivel europeo son fundamentales para alcanzar esta meta, con el objetivo de crear una Europa inteligente, mediante el desarrollo, aprovechamiento e implementación de la nanotecnología, la digitalización y la biotecnología”, entre otras cuestiones.

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Un ecosistema europeo reforzado para la innovación industrial

En este sentido, quedó patente la necesidad de una agenda industrial estratégica en Europa con el fin de marcar el comienzo de la cuarta revolución industrial y así mantenernos por delante de otras regiones del planteta como EE.UU. o Asia. Algunos de los ponentes más reputados coincidieron en la idea de que una agenda elaborada con inteligencia y para el futuro es importante cuando nos referimos a posicionar competitivamente a Europa, su mercado de trabajo, bienestar y otros retos sociales.

Esta agenda debe apoyar la transformación hacia el nuevo paisaje industrial caracterizado por industrias conectadas, nuevos modelos de negocio innovadores y la integración de las TIC en los procesos y productos. Las recomendaciones expuestas contemplan cuatro temas clave en los que los problemas y retos se vinculan a las acciones:

1) Un sistema fuerte y eficiente para la open innovation.

En este punto resulta fundamental la aceptación social de las nuevas tecnologías industriales. Con este fin, la industria en su conjunto está llamada a demostrar los efectos positivos para la sociedad que pueden aportar estas tecnologías.

2) Un entorno favorable para la innovación con el fin de introducir las tecnologías industriales en el mercado a tiempo, partiendo del hecho de que los problemas de la sociedad de hoy son los mercados del mañana. Por ello, se aboga por establecer sinergias para identificar nuevos desarrollos y tendencias, además de posibles problemas y dificultades; y por desarrollar una estrategia que cree un clima de inversión / financiación más favorable.

3) Promover el talento y las habilidades para la innovación.

Las tecnologías industriales crean oportunidades, pero las habilidades y la experiencia son necesarias para poder hacer uso pleno de estas oportunidades. Se anima, por tanto, a la Comisión Europea a trabajar con escuelas y universidades para promocionar el intercambio académico, ayudar a los estudiantes a desarrollar sus capacidades emprendedoras y a promocionar la participación de la mujer en la ciencia, la tecnología y los programas de ingeniería.

4) Políticas y legislación efectivas para la innovación.

Las recomendaciones indican que hay una falta de voluntad para superar los obstáculos de la innovación. Los estados miembros deberían nombrar un director de tecnología que sea el responsable de la innovación en el ámbito local y/o regional y que asegure la coherencia entre los desarrollos tecnológicos y las necesidades sociales.

La Industria 4.0 en Europa

Europa está a la cabeza de la nueva revolución industrial: Industria 4.0. Durante la conferencia, la firma de servicios profesionales PwC presentó un informe global en el que se muestra como las empresas industriales de todo el mundo esperan la Industria 4.0 para generar más de 490 billones de dólares adicionales de ingresos al año y más de 420 billones de dólares de ganancias en reducción de costes y eficiencia. Para ello, estiman que van a invertir más de 900 billones de dólares en la Industria 4.0.

En toda la geografía industrial del mundo se reconoce claramente las oportunidades que supone la Indsutria 4.0. Pero, ¿cómo está posicionada Europa hoy en día y cómo ganamos velocidad en nuestros esfuerzos conjuntos para digitalizar nuestro patrimonio industrial que es fundamental para nuestra prosperidad?

El enfoque europeo hacia el fortalecimiento de la competitividad industrial se basa en cuatro pilares, según resumió el representante de la Dirección General de Industria de la Comisión Europea, Mark Nicklas: acceso al mercado, innovación, mejores regulaciones y habilidades humanas. Nicklas enfatizó que la innovación necesita apertura y colaboración, a través de las regiones y de las disciplinas tecnológicas, entre las empresas y los centros de transferencia de tecnología y entre las empresas y las start up. “Hay que unir fuerzas, estar abiertos y colaborar” para aprovechar las oportunidades generadas en la cuarta revolución, pues a su juicio la prioridad clave para crear una Europa inteligente es “combinar todos nuestros esfuerzos”.

Los centros Redit, a la vanguardia

En este contexto los institutos tecnológicos Aiju y Aimplas presentaron dos proyectos innovadores para la industria del futuro.

Por una parte, Aiju participó en la sesión sobre nuevos modelos de negocio para la industria del futuro. Concretamente, Pepi Galvañ de Aiju, junto con John Mulcahy de la Universidad de Limerick (Irlanda), presentaron el proyecto iBUS, cuyo objetivo general es desarrollar y demostrar un innovador modelo de negocio, basado en la cadena actual de suministro, que impulse las ventas de los fabricantes de juguetes tradicionales de la Unión Europea mediante tecnologías basadas en internet, centrándose en productos personalizados seguros y de calidad.

El proyecto está financiado por la Comisión Europea en el marco del programa H2020 (H2020-NMP35-2014) y lo coordina la Universidad de Limerick contando además en el consorcio con empresas y centros de Alemania, Francia, Reino Unido y España. Cabe destacar la presencia de dos empresas jugueteras españolas, Juguettos Central de Compras y Fábrica de Juguetes, que serán clave en la determinación de los requisitos de la plataforma iBUS y en la venta y fabricación de juguetes personalizados a través de dicha plataforma.

Por su parte, Aimplas participó en la sesión sobre biotecnologías industriales para la fabricación sostenible y eficiente, dirigida por Joanna Dupont de EuropaBio, Asociación Europea para las Bioindustrias.

Así, Ana Palanca, técnico de Aimplas, presentó el proyecto Bisigodos, financiado por la Comisión Europea y que tiene como objetivo hacer frente a la producción de productos químicos, aminoácidos y resinas a partir de la biomasa de algas alimentadas directamente con el CO2 procedente de las emisiones industriales de instalaciones industriales como las cementeras, fábricas de acero, centrales térmicas, etc. El proceso emplea la radiación solar, los nutrientes y el agua de mar como materias primas rentables y renovables.

Las emisiones de dióxido de carbono son consideradas como las principales responsables del efecto invernadero. Por tanto, la conversión del CO2 en productos químicos de alto valor añadido contribuye a disminuir su impacto sobre el medioambiente.    

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