Eloy Durá: “Nos estamos planteando sacar el Grupo Montalt a Bolsa en dos o tres años”

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(Reportaje gráfico: Vicente A. Jiménez)

Eloy Durá, presidente del Grupo Autos Montalt

Por su trayectoria, Eloy Durá es un empresario atípico en la Comunidad Valenciana. El que resultó no ser un buen estudiante en la juventud, ha sido un empresario de éxito en casi todos los proyectos que ha emprendido. Triunfó e hizo fortuna como constructor y triunfa y hace fortuna como empresario de la automoción. Con más de 70 años, no deja de analizar proyectos y oportunidades de inversión que llegan a su mesa. Si las cosas no cambian en los próximos 2-3 años, tiene por delante un reto no pequeño: sacar a cotizar en el segundo mercado bursátil a Montalt, el mayor grupo privado de automoción de la Comunidad Valenciana y uno de los cinco mayores de España. 

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¿Dónde y cuándo nació?

Soy de Jalón (Alicante) y tengo 71 años.

– ¿Cuándo y en qué circunstancias se trasladó su familia a Valencia?

Cuando tenía seis años mis padres decidieron trasladarse a Valencia, porque un hermano mayor iba a empezar el Bachillerato y pensaron que era mejor hacerlo aquí. Yo lo hice en el Instituto Lluís Vives. Comencé a estudiar aparejador, pero no lo terminé. En aquella época solo había Escuela en Madrid, Barcelona y Sevilla. Estuve seis meses en Barcelona, pero me volví a Valencia porque no me centraba en los estudios. Barcelona era muy grande y estando allí solo, las tentaciones eran muchas. En aquel momento tenía 19 años.

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– ¿Cuál fue su primer trabajo y cuándo empezó su labor empresarial?

– Cuando regresé a Valencia mi padre se dedicaba a la promoción de viviendas, primero en Alaquàs y después en Torrent, y estuve colaborando con él, pero siempre he sido muy inquieto. Recuerdo que mi hermano estuvo trabajando en una empresa catalana que hacía acondicionamientos de vías de tren para Renfe e hizo la estación del Cabanyal. Cuando mi hermano necesitaba algún material –por ejemplo arena–, yo se lo buscaba. Con esa operación gané mis primeras 25.000 pesetas.

Me casé a los 24 años pero, poco antes, con apenas 22, empecé a trabajar como comercial para Prebetong.  En aquella época, la empresa estaba dirigida por un sueco que ejercía de director y me sirvió de guía. Por ejemplo, fuimos la primera o segunda empresa en Valencia que utilizó el hormigón prefabricado en sus obras. Disfruté mucho de los cuatro o cinco años que estuve en Prebetong.

En el mundo del hormigón fueron mis inicios como empresa en los años 70. Concretamente, creé la empresa Hormigones Vibrados (Horvibra). Con Horvibra estuvimos trabajando en la construcción de la Ford como subcontratistas, realizando las cimentaciones de las prensas. Trabajábamos día y noche, porque era hormigón continuo que no podías dejar de suministrar, ya que había que tenerlas todas hechas de una vez. Además, había que hacer el tratamiento de fratasado, terminado como si fuera una solera normal para una nave industrial.

Después nos contrataron la cubierta de la planta de carrocerías e hicimos también las soleras en la planta de motores. La construcción de la factoría de Ford (antes de las ampliaciones que han venido en años posteriores), finalizó en 1976.

Pavycor

– Empresarialmente, su nombre se ha asociado normalmente con la empresa Pavycor (Pavimentos y Construcciones de Hormigón). ¿Cuándo se creó la compañía y cuáles son sus principales obras?

– Horvibra dejó de estar operativa en 1978, que es cuando creamos Pavycor. Empezamos a trabajar para los Ministerios de Educación y Sanidad antes de que hubiera autonomías. Con Pavycor comenzamos haciendo estructuras de edificios, pero no era lo que más nos llenaba y diversificamos. En principio, con obras más pequeñas para Educación y a continuación pasamos a hacer obras para Sanidad.

– ¿Por qué con el sector público?

Pavycor siempre ha preferido trabajar con el sector público –primero con la Administración General del Estado y luego con las autonomías y otros organismos de la Administración local–, antes que dirigirse a clientes privados. Y esto por dos motivos: con el sector público está más claro que cobras que con un cliente privado, aunque el problema son los plazos; en segundo lugar, las entidades bancarias no ponían ningún problema para facilitar financiación cuando presentabas un contrato público. Con Pavycor trabajamos principalmente en Valencia y Alicante de forma indistinta; en Castellón habremos hecho tan solo 6 o 7 obras.

En cuanto a actuaciones destacadas, una de las que más me gustó hacer fue el sótano del Teatro Principal de Valencia, donde acondicionamos el escenario por debajo. Estuvimos trabajando más de un año e hicimos una rehabilitación emblemática, que era bastante difícil. Fue a primeros de los años 90.

También hicimos algún centro de salud y muchas unidades escolares (más de 250 solo en la provincia de Valencia). Recuerdo un colegio de FP, que estaba pegado al río en Elche y pensamos que si venía una riada se iba a llevar el colegio. Tuvimos que hacer una cata de 60 metros de perforación. Fue una cimentación que costó una fortuna.

2016-febrero-Lideres-Eloy-Dura-04– ¿Cuál es la situación de la empresa en estos momentos?

Pavycor sigue operativa, pero ha abandonado la construcción para terceros desde diciembre de 2010. Solo hacemos obras para el Grupo Montalt y algunas promociones propias. Ahora mismo estamos haciendo un par de obras menores.

– ¿Qué le hizo dejar la construcción?

La construcción, para hacer las cosas bien, necesita una gran dedicación y control. Esto no quiere decir que en el automóvil no lo tengas, pero cuentas con más recursos humanos y medios. En cambio, en la construcción no necesitas tanto personal propio, pero sí un buen control de la obra y asumes una gran responsabilidad.

En el sector del automóvil vendemos un coche y el fabricante es otro. En la construcción somos nosotros quienes hacemos el edificio y, si hay algún problema, además de estar el arquitecto, que es el máximo responsable, nosotros estamos detrás, lo que conlleva una responsabilidad tremenda. Cuando eres joven esa responsabilidad se asume y se lleva bien, pero a determinadas edades, sobre todo si no lo necesitas, esa responsabilidad pesa mucho.

– ¿Cuáles fueron las cifras de Pavycor?

– En sus momentos buenos, Pavycor facturaba en torno a los 15 millones de euros al año. Estaba muy bien gestionada y tenía una alta rentabilidad. Alcanzar esas cifras representaba edificar entre cuatro y cinco colegios al año. En el momento más álgido de actividad teníamos seis aparejadores, seis encargados y cuatro administrativos en nómina. El resto de actividades se subcontrataba. Nuestro modelo de trabajo imitaba al de Dragados, por lo que teníamos unos gastos generales bajísimos comparados con los demás.

– Además de obra para el sector público, ¿ha desarrollado alguna actividad como promotor inmobiliario?

– Lo poco que he hecho como promotor ha sido con la empresa Horvibra y siempre operaciones aisladas. Recuerdo una promoción en la calle Cádiz de Valencia, que funcionó muy bien. En cualquier caso, nunca he sido un promotor al uso: cuando han empezado a hacer trapicheos con el suelo y a encarecerlo, soy de los que prefieren no entrar. De hecho, en esta última burbuja del 97 al 2007, casi no he promovido.

– Apostó por un modelo anticíclico.

– Así ha sido. Mi objetivo era comprar el suelo a un precio razonable, para que luego se pudieran vender las viviendas a precios asumibles por el mercado. Además, en tanto que promotor, la construcción nunca la hacíamos nosotros; la subcontratábamos.

Además de la promoción de viviendas que hicimos en la calle Cádiz (120-130 pisos en una parcela de 2.500 metros), también hicimos promoción de apartamentos en Xeraco; en Dénia edificamos 50 apartamentos casi en frente del puerto y la construcción la hizo Ecisa; en Foios construimos casi 60 viviendas; etc. Como le digo, nuestro fuerte siempre ha sido la obra civil, principalmente edificios. La promoción ha sido algo esporádico. 

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