La información económica de los líderes

PP pierde más de 550.000 votos que alimentan la abstención y a Ciudadanos

La noche electoral ha provocado un verdadero terremoto político. Los líderes de los distintos partidos y los candidatos se han visto sorprendidos por unos resultados que han dado la vuelta al panorama monolítico de los últimos 20 años. La mayoría absoluta con la que ha gobernado el Partido Popular (PP) no sólo ha desaparecido, sino que la composición de Les Corts se fragmenta y la gobernabilidad queda en manos de los partidos emergentes, sin experiencia de gobierno y, en el caso de Ciudadanos, con escasa raigambre en la Comunidad Valenciana.

El PP ha perdido el 46% de los votos. Con una participación casi un punto superior a la de hace cuatro años, ¿a dónde han ido esos  casi 558.000 votos? Parece bastante probable que una buena parte se ha ido a Ciudadanos, que en su primera aparición electoral se lleva 306.396 votos, pero todavía quedan 251.000 sufragios perdidos. Además, previsiblemente, Ciudadanos también habría recibido algo más de 32.000 votos que en las anteriores elecciones fueron para UPyD, que pierde más de la mitad de los votos obtenidos en 2011.

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En el caso del PSPV-PSOE, los casi 182.000 votos perdidos podría pensarse que han acabado en Compromís, pero ni aún así se alcanzan las papeletas obtenidas por la coalición que lidera Mónica Oltra. En cualquier caso, está claro que Compromís ha sido el gran beneficiario de la fuga de votos: ha obtenido 276.441 más que en 2011, o lo que es lo mismo, ha recibido un 156,8% más de sufragios. Compromís ha sabido capitalizar mejor que nadie el descontento ciudadano, no sólo por los casos de corrupción o despilfarro. También ha estado junto a los más desfavorecidos u olvidados, como es el caso de la víctimas del metro. Apenas 50.000 votos separan a Compromís del PSPV-PSOE; un 2% en sufragios, pero que se traduce en 4 escaños. 

Pero, ¿a dónde han ido estos más de 250.000 votos que ha perdido el PP? Algo más de 10.000 han terminado en Vox, pero todavía queda una enorme bolsa de sufragios que se han disuelto en el aire. 

Tenemos también los resultados de otro recién llegado: Podemos. ¿De dónde recibe los casi 280.000 votos? Se puede aventurar que unos 50.000 provienen de EUPV, ¿pero y los otros 230.000? ¿No se habrán alimentado de esos votos que han abandonado al PP? Aunque parezca imposible que un votante del Partido Popular acabe en Podemos, habría que analizar la situación y el trato que han recibido colectivos que antes defendían una opción conservadora: pensionistas, pequeños ahorradores, clases medias …

Votantes muy enfadados con despilfarros y corruptelas toleradas. Colectivos que han sufrido en sus carnes los recortes y han visto como su poder adquisitivo desaparecía en pensiones congeladas, copagos sanitarios, subidas de impuestos, bloqueo de las ayudas a la dependencia … lo que despectivamente se ha calificado de “yayoflautas” y que parece que se han tomado venganza.

Pero es temerario atribuir esa irrupción de Podemos a los descontentos con el PP. 

Lo que parece más lógico es que ese cuarto de millón de votos haya decidido quedarse en casa, desencantado y poco convencido de votar a las restantes alternativas.

El ejercicio de limpieza llevado a cabo por Fabra en los últimos años no ha sido suficiente. No ha sido suficiente ni por rapidez ni por profundidad. La explosión del “caso Rus en vísperas electorales ha sido la puntilla, amartillada con la decisión del hasta ahora alcalde de Xátiva de repetir como cabeza de cartel por el PP. Los casos/escándalos que encierran palabras como Gürtel, Cooperación, Noos, Calatrava, F-1, Valmor, Emarsa, Brugal, así como los nombres de Sonia Castedo, Carlos Fabra, Alfonso Rus, unidos a un total de nueve ex conseller imputados en diferentes procedimientos judiciales, han actuado como una losa demasiado pesada.

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