Christian Felber: “Los parlamentos están en manos de la gran banca”

Christian FelberChristian Felber se ha convertido en el nuevo gurú de la solidaridad. Sus ensayos sobre la economía del bien común o el último sobre el dinero como medio le promocionan como un líder de opinión, cuyas reflexiones influyen en amplios espacios sociales. Economía 3   pudo hablar con Christian Felber durante la presentación en Valencia de su obra “El dinero. De fin a medio”, editado por Deusto.[mepr-rule id=”598″ ifallowed=”show”]

En su último libro, “El dinero. De fin a medio”, aboga por la creación de un nuevo orden monetario ¿en qué bases se asentaría ese “nuevo orden monetario”?

– Simplemente en la democracia directa y la soberanía ciudadana en la que todas las constituciones se basan: Los mismos ciudadanos podrían, en asambleas descentralizadas, en sus municipios, en comarcas o provincias, debatir y (pre)decidir las cuestiones fundamentales del orden monetario: ¿Quién emite el dinero? ¿Quién da el mandato al Banco Central? ¿Cómo se componen los órganos directivos del Banco Central? ¿Qué orientación deben tener los bancos comerciales: ¿el lucro exclusivamente financiero o el bien común? ¿Para qué fines se conceden créditos: ¿Sólo para inversiones reales o también para la especulación financiera? ¿Se limitan las desigualdades o se mantienen ilimitadas? ¿Prefiere mercados financieros “libres” o el dinero como un “bien público”?.

Las respuestas a estas preguntas son las que deberían determinar el orden monetario.

Junto con los resultados, estas asambleas locales podrían mandar a delegados a una asamblea nacional o incluso europea. Dicha asamblea presentaría las distintas opciones que serían votadas por el pueblo soberano. Así se creará la constitución monetaria que será la base del trabajo legislativo del parlamento. Como los parlamentos y gobiernos, de momento, no están en condiciones – o dispuestos – a abordar una reforma profunda del sistema monetario, apuesto por la soberanía literal: la máxima instancia en la democracia son los ciudadanos… ¿Quién está en contra de esto?

– Las exigencias de estabilidad económico-financiera derivadas de la Unión Monetaria se han revelado como una carga muy pesada para algunos países de la eurozona. ¿Fueron más sabios los países que se mantuvieron al margen?

– Parece que sí. Especialmente España no habría experimentado la inflación y el estallón de la burbuja inmobiliaria sin el euro y los bajos tipos de interés reales; además habría podido devaluar la peseta a la hora de entrar en un déficit comercial.

Pero la moneda nacional no es la única alternativa. La unión monetaria teóricamente podría funcionar si los miembros también cooperasen en la política fiscal, monetaria y comercial. Con medidas de cooperación, el euro funcionaría sin problemas.

Sin embargo, la alternativa que más me gusta es una propuesta de Keynes de los años 1940: una moneda mundial complementaria que juega el papel de moneda comercial complementaria a las monedas nacionales. En lugar del liderazgo injusto e inestable del dólar, este “globo” sería una cesta de la totalidad de las monedas que participan, sin dar ventaja a ninguna.

En su última obra afirma que el sistema bancario es reacio a la regulación y, sin embargo, parece que la UE está permanentemente generando normativa. ¿Es real este supuesto afán regulatorio y, en su caso, cuáles son sus efectos sobre la vida de los ciudadanos?

2014-diciembre-Christian-Felber-libro– Primero, desde la perspectiva de los bancos pequeños y éticos, se trata de “estranguregulación”. Estos últimos no han causado la crisis, pero ahora sufren la misma carga regulatoria que los “sistémicos”. Esto es una ventaja competitiva para los grandes bancos: una catástrofe.

Segundo, las actividades regulatorias son muchas, pero no efectivas. No cambian ni una sola de las pautas fundamentales del modelo que ha fracasado.

Un ejemplo: La tasa mínima de capital propio se situará en el tres por ciento de los activos de un banco – ¡un chiste! Otro: El bote de seguro europeo para rescatar a los bancos se llenará con 55 mil millones de euros en diez años. Esto no es nada: Los estados miembros de la EU, hasta la fecha, han utilizado 1,6 billones de euros de los contribuyentes para salvar a los bancos sistémicos. El efecto de esta estrategia regulatoria será un desastre en los bancos pequeños y otros rescates bancarios públicos. Los parlamentos están en las manos de la gran banca…

No pocos resultados electorales en países de la UE ponen de manifiesto la aparición de políticas extremas. ¿Qué está pasando para que se produzcan estos fenómenos y qué papel desempeña la realidad financiera en ellos?

– Si los representantes habituales –partidos socialdemócratas y conservadores– se alejan de los ciudadanos y electores en sus políticas reales, es lógico que estos busquen alternativas. Sin embargo, dentro del sistema de democracia indirecta, en el cual sólo se puede votar a un partido, pero no decidir cuestiones concretas, me temo que no haya salida. Una alternativa efectiva sería una nueva división de poderes y de trabajo entre el pueblo soberano y sus representantes: Los ciudadanos redactan y adoptan la constitución. Y dan a través de esta las pautas al parlamento de cómo debe diseñar el sistema monetario y económico. Lo que hace falta a Europa es más democracia: democracia real.

¿Cómo se puede devolver el poder de decisión a los ciudadanos en los temas económico-financieros?

– No es una cuestión de “devolución”, sino de auto-empoderamiento. Mi visión es que se celebren asambleas monetarias, económicas y democráticas, es decir, constituyentes, en un número creciente de pueblos y ciudades. Gracias a éstas, los ciudadanos se dotan de toda una serie de instrumentos democráticos: desde la iniciativa legal y constituyente pasando por el control directo de servicios básicos y bienes públicos hasta el rediseño del sistema monetario y económico.

– La economía del bien común se basa en principios como la honradez, la responsabilidad, la confianza, la solidaridad, la colaboración, etc. ¿Cree que los países del capitalismo desarrollado están preparados para asimilar un cambio como el que propugna?

– El terreno ya está preparado. Hasta en los países más afluyentes como Austria o Alemania, el 90 por ciento de la población desea otro modelo económico. Estamos sufriendo una tremenda escasez de valores, de sentido y de democracia. La población no quiere vivir otros valores en la economía que las que vive en las relaciones privadas. Esta esquizofrenia nos pone enfermos y nos roba el sentido de la vida. Cada día se acercan altos cargos de grandes empresas que lo tenían todo: trabajo, altos ingresos, seguridad social, menos: sentido común. Se está extendiendo una hambruna de sentido común.

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