“New players”: nuevos negocios bancarios

Delegada Comercial de la Comunidad Valenciana  Gesvalt, Sociedad de Tasación

2014-abril-Gesvalt-Estela MolinaLos grandes cambios en el entorno económico financiero y la estricta regulación impuesta por Basilea III, devenida de la crisis del sector y enfocada principalmente a la protección del inversor minoritario, están conllevando serias dificultades para que las entidades consigan niveles aceptables de rentabilidad.

Los expertos coinciden en que, si bien la tendencia parece ser la de estar volviendo a un estilo de banca tradicional, basada en el menor riesgo y apalancamiento y en la obtención de capital fundamentalmente a base de comisiones, no se puede pasar por alto la rapidez de los cambios tecnológicos que hacen que el sector bancario no pueda quedarse atrás puesto que ya han aparecido los llamados “new players” y se han creado nuevas normas en la relación con los clientes que demandan mayor información, mayor transparencia y mayores garantías.

El cliente actual busca un asesoramiento distinto, productos financieros en formato no presencial, muy diferente al que se ha vivido durante décadas, basado en la relación banco-cliente a través, principalmente, de la oficina como unidad de negocio.

La reestructuración bancaria, unida a la pérdida de confianza, ha favorecido que los hábitos de consumo digital estén muy por delante de lo que ofrecen los bancos actualmente. Este nuevo modelo de negocio lo están sabiendo aprovechar los “new players” pues se adaptan rápido a las tendencias del mercado y son capaces de impactar de una manera eficiente y a bajo coste.

Algunas entidades financieras ya están apostando por las recientes startup tecnológicas para adaptarse a las nuevas necesidades del cliente, que pasará a estar en el centro de la organización, en vez del producto. Se debe rediseñar el modelo, pues tradicionalmente los bancos con mayor red de sucursales dominaban el mercado y esto no será suficiente en el futuro. El futuro consumidor se moverá como en el resto de canales, por impacto, confianza y continua innovación a su servicio, pero no se puede dejar de lado al cliente no tecnológico que recurrirá al formato de banca tradicional.

La utilización de la tecnología plantea nuevos riesgos pero también nuevas oportunidades que conllevan un componente innovador, reñido con el conformismo de la banca tradicional. Ya antes de la crisis se estaba experimentando una transformación tecnológica, basada en la gestión de la información. En el sector financiero existen multitud de aplicaciones big data (gestión de cantidades considerables de datos a escala empresarial) que están transformando la gestión y que aporta multitud de posibilidades para reducir precios y mejorar los servicios, pero que conlleva algunos riesgos y precauciones que hay que tener en cuenta.

La rentabilidad de los productos “tradicionales” que los bancos pueden ofrecer a los clientes es obligatoriamente limitada, “lo que puede inducir a estos a demandar productos con un mayor perfil de riesgo del que era habitual para ellos en un contexto financiero distinto”. Estas circunstancias están motivando que las entidades financieras se doten de una organización y procesos internos capaces de evaluar el adecuado diseño y comercialización de los distintos servicios e instrumentos financieros atendiendo a las características de los clientes finales a los que van destinados (institucionales o particulares), en lo que ha dado a llamarse la “gobernanza del producto”.

En conclusión, la mayor parte de los análisis apuntan hacia el complejo momento en el que están las entidades de crédito y a la contradicción con la que se encuentran al tener que apostar por un estilo de banca conservadora que cumpla con los requisitos de prudencia impuestos por la nueva regulación y la necesidad de abrirse a nuevos negocios bancarios que puedan proporcionar unos niveles de rentabilidad esperados, ya que la vuelta al negocio del pasado (back to boring banking) afectará a la estructura de los ingresos bancarios y se prevé que en pocos años la rentabilidad sobre el capital (ROE) bancario se reduzca entre el 8-10%.

Por lo que encontraremos dos modelos de negocio muy diferentes, debido a que seguirá siendo necesaria la banca presencial al servicio del cliente tradicional no tecnológico, mientras así lo demande el mercado.

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