Visual Thinking

Visual Thinking ¿Qué es y qué beneficios tiene aplicarlo?

El concepto de Visual Thinking, desde su creación, ha revolucionado el aprendizaje. Pues esta teoría, considera la visión como lo más importante para fomentar el pensamiento. Si nos remontamos al pasado, encontraremos que, desde la prehistoria, el ser humano ha expresado mejor sus ideas de forma gráfica. Basándose para ello, en sus propias observaciones o lo que es lo mismo, a partir de lo que ve. Nuestra intención hoy, es examinar el visual thinking a profundidad, qué es, su utilidad, ventajas y su campo de aplicación.

¿Qué es visual thinking?

“Visual Thinking” es una expresión en inglés que, traducida al español, significa “pensamiento visual”, y en algunos contextos se enlaza con la grabación gráfica. El Pensamiento visual es una técnica que permite sintetizar la comprensión de datos complejos a través de formas sencillas del aprendizaje. Para ello, combina el empleo de imágenes, señales, signos o las muy conocidas palabras clave, representando toda una determinada realidad. Es una técnica muy conveniente en ámbitos educativos o empresariales, donde las ideas dinámicas requieren soluciones complejas en equipo.

Si bien estamos más acostumbrados a comunicarnos de forma escrita, la comunicación gráfica es mucho más eficiente. Todo lo que aprendemos o sabemos, lo hacemos a través de la vista, y nuestra atención se activa mejor con las imágenes. De acuerdo con la ciencia, el cerebro humano es capaz de asimilar (entender, procesar) el contexto entero de una imagen en una fracción de segundo. Así que, al representar una idea a través de dibujos, gráficos, colores o formas geométricas, se potencia la comprensión, así como la memorización.

¿Cuál es la utilidad del visual thinking?

El objetivo de esta técnica, es convertir las ideas o pensamientos que tengamos sobre un tema en imágenes para transmitirlas a otros. Puesto que, la comprensión y el aprendizaje se absorben en un 75% por la vista. Por tanto, el visual thinking tiene una utilidad enorme, ya que ayuda a activar la atención de quien lo aplica. Al ser una referencia, no es necesario dar todos los detalles, sino que estimula la investigación de forma autónoma. Estas primeras utilidades favorecen la comprensión de conceptos difíciles.

Lo mejor del visual thinking es que entrena a las personas para ser más precisas, ayudando a extraer las ideas fundamentales o principales. Al emplear el pensamiento gráfico, se potencia mucho más la creatividad de las personas, lo que enriquece su aprendizaje. Y no solo la creatividad, sino que genera una mejor estructura de contenidos, para mejor la comprensión con capacidad de síntesis. Es decir, que podemos ver la información de una forma más globalizada y tomar lo que queramos. Además, se transmiten las ideas o mensajes de forma más rápida.

Ventajas de esta técnica

La técnica del pensamiento visual tiene una estupenda cantidad de ventajas para los contextos donde sea aplicada. La primera es que simplifica todas aquellas percepciones de carácter complejo. En vez de leer o tratar de explicar dos conceptos y su relación, esta técnica permite enlazarlos con sus recursos, compararlos y explicarlos. Un ejemplo sería por medio del uso de metodologías gráficas como un mapa conceptual. Otra ventaja destacada es que promueve la memorización, es decir, la buena retención de conocimientos.

Cuando los alumnos o empleados observan la información en un formato más visual, es más fácil de memorizar y aplicar en sus actividades cotidianas. Con ello, se está dejando al cerebro la tarea de conectar este nuevo aprendizaje con conocimientos previos. Ahora bien, respecto del aprendizaje en línea o e-learning, el visual thinking ayuda a organizar las ideas sin necesidad de memorizar todo. Es decir, que con estos recursos podemos crear la concepción para luego usarla como referencias de estudio.

Cómo aplicar visual thinking

¿Sabías que nuestro cerebro aprende mejor visualizando, pues está diseñado en un 80% para procesar imágenes? Esto representa un menor esfuerzo comparado si se leyera un texto con un contenido de aprendizaje similar. Una de las áreas donde más se aplica esta técnica, es en la educación inicial y en etapas superiores. Puede hacerse de forma manual, con lápiz y papel o empleando ordenadores, proyectores y softwares un tanto más avanzados (Canva o PowerPoint, entre otros). Luego, hay que seguir un orden de estructuración armónico y adecuado.

Para comenzar, la idea principal debe estar claramente definida o entendida. Dependiendo del método que emplees para expresarte (manual o digital), se pueden dibujar garabatos o formas geométricas. Para acompañar los gráficos dibujados, escoger una fuente resaltante, con contraste entre sus trazos. Para unificar las ideas, es fundamental utilizar conexiones, pero no en texto sino en forma de dibujos. El medio donde lo plasmes te ayudará a crear un lenguaje más visual. Si dibujas bien, puedes usar hojas o pizarras, pero si eres tecnológico, hardware y software, serán tu mejor lenguaje.

¿Cuándo aplicarlo?

Hay ciertos momentos, en los cuales resulta más conveniente aplicar el visual thinking, que otros recursos del aprendizaje. Cuando se emplea en el marketing digital y sus técnicas para vender, puede hacer la diferencia. Una presentación empresarial ante una junta puede ser mucho más amena y aportar conocimiento grupal por encima de un informe monótono. Si tienes un canal en YouTube, te servirá el Visual Thinking para transmitir mejor tus ideas, incluso las más complejas, sin importar su temática.

En todos los anteriores, se sintetiza la educación como el área de importancia sobre cuándo aplicarlo. Es decir, es conveniente en aquellos momentos que queremos enseñar o transmitir conocimientos de una forma innovadora y más rápida. Es más, al conducir aplicamos sin saberlo el poder del pensamiento visual. ¿Te imaginas cuánto tiempo tomaría si tuviéramos que leer las señales de tránsito? Por tanto, existen todas estas señales y es de las aplicaciones más eficientes para entender y tomar precauciones en poco tiempo.

Ejemplos de esta técnica

Para finalizar, citaremos 3 ejemplos que quizás emplees o hayas visto, pero no los asocies con esta técnica. Además, internet está lleno de herramientas que facilitarán su implementación, para que la apliques en escuelas o en tu entorno laboral. Pero recuerda, hay muchos más recursos, así que no hay que preocuparse por no saber dibujar bien. El primer ejemplo son los famosos mapas mentales. Es el recurso de visual thinking más extendido, representando de una manera visual agradable, aquello que queremos expresar o dar a entender.

Otro recurso que se usa para expresar el pensamiento visual son las infografías. Estas se enfocan más en condensar gran cantidad de información, como en el caso de la presentación de un proyecto. Hay que saber seleccionar y condensar las ideas y objetivos a transmitir, que satisfagan las necesidades de los usuarios. Las ilustraciones son el último ejemplo de esta técnica, que ayudan a captar la atención. Sobre la base de un gráfico o imagen inicial, se van desarrollando las ideas hasta llegar a un resultado final.

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