Panamá cierra puertas a China y Pekín sube el tono: «Pagarán un alto precio»
Panama Ports Company, filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison, acude al arbitraje internacional mientras China tilda de "absurdo" el fallo judicial y Washington celebra la expulsión del operador asiático del Canal.
El tablero geopolítico mundial tiene un nuevo epicentro de fricción: el Canal de Panamá. Lo que comenzó como una disputa legal interna ha escalado en los últimos días hasta convertirse en un conflicto diplomático de primer orden.
Panama Ports Company (PPC), filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison, ha formalizado el inicio de un proceso de arbitraje internacional contra la República de Panamá ante la Cámara de Comercio Internacional (ICC) en París, reclamando «daños extensos» tras la anulación de sus concesiones portuarias.
El fin de un modelo de «contrato-ley»
El conflicto estalló el pasado 29 de enero cuando el Tribunal Supremo de Panamá declaró inconstitucional la concesión que PPC mantenía desde 1997 para operar los puertos de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico). La justicia panameña, espoleada por una auditoría de la Contraloría General que detectó «irregularidades y términos lesivos», ha fulminado un contrato que fue prorrogado automáticamente en 2021 por otros 25 años.
Desde el punto de vista de la seguridad jurídica, PPC denuncia una «campaña dirigida» específicamente contra sus intereses. La compañía sostiene que Panamá ha roto las reglas del juego al revertir posiciones legales sostenidas durante tres décadas, ignorando que su presencia fue fruto de una licitación internacional transparente.
Pekín sube el tono: «Pagarán un alto precio»
La reacción del gigante asiático no se ha hecho esperar. La Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado chino ha calificado el fallo de «absurdo y extremadamente ridículo», acusando a las autoridades panameñas de «total servidumbre ante la hegemonía» estadounidense.
«Si persisten en su camino, pagarán inevitablemente un alto precio en términos políticos y económicos», advierte el comunicado oficial de Pekín. «La insistencia de las autoridades panameñas equivale a pegarse un tiro en el pie», insiste.
Aunque la empresa afectada es de Hong Kong y su propietario -el magnate asiático Li Ka-Shing– ha mantenido una relación ambivalente con el régimen actual de Xi Jinping, Pekín ha decidido utilizar el caso como una «línea roja» contra la influencia de EE.UU. en la región.
La sombra de la Casa Blanca
En el otro lado, Washington no oculta su satisfacción. El secretario de Estado, Marco Rubio, quien ya visitó Panamá hace un año para presionar por una auditoría de las concesiones, celebró abiertamente el fallo. Para la Administración de Donald Trump, la salida de CK Hutchison es una victoria estratégica en su política de «desacoplamiento» con China en infraestructuras críticas.
Cabe recordar que Trump llegó a sugerir la posibilidad de que EE.UU. recuperara el control operativo de la vía si la seguridad nacional se veía comprometida por la presencia de empresas estatales o paraestatales chinas.
Cómo evitar el colapso
Para evitar el colapso logístico en una ruta por la que transita aproximadamente el 6% del comercio mundial, el presidente panameño José Raúl Mulino ya tiene un plan B. APM Terminals, filial del gigante danés Maersk, asumirá la operación transitoria de los puertos. El objetivo final es convocar una nueva licitación que el Ejecutivo califica de «abierta y participativa».

Sin embargo, los analistas advierten de los riesgos. El profesor de la Universidad Nacional de Singapur, Ja Ian Chong, señaló en declaraciones a EFE que el arbitraje «puede alargarse durante años» y advirtió que «Panamá, como Estado, no está obligada a participar ni a cumplir, como se ha visto en otros litigios internacionales».
A juicio de Chong, será «difícil» que CK Hutchison retenga el control de los puertos «salvo que Panamá pierda el arbitraje y decida acatar el laudo». Aunque no descarta que Pekín «busque formas de ejercer presión» sobre el país.
Lo cierto es que China es el segundo mayor usuario del Canal de Panamá. Un boicot comercial o una reducción del flujo de buques chinos impactaría directamente en sus ingresos. Panamá se encuentra hoy en una encrucijada: ha logrado aliviar las tensiones con el Washington de Trump, pero a costa de abrir un frente de batalla legal y diplomático con el mayor exportador del mundo. La batalla por el control de las llaves del Pacífico y el Atlántico no ha hecho más que empezar.
El conflicto en 5 claves: ¿Qué está pasando en el Canal de Panamá?

¿Por qué se ha anulado la concesión a la empresa china?
La Corte Suprema de Panamá ha declarado inconstitucional el contrato de 1997 y su prórroga de 2021 a favor de Panama Ports Company (PPC), filial del grupo hongkonés CK Hutchison. El fallo se basa en una auditoría que detectó «irregularidades» y términos «lesivos» para el Estado, incluyendo una supuesta deuda millonaria en concepto de cánones no pagados.
¿Qué busca la empresa con el arbitraje internacional?
PPC no busca anular la sentencia del Supremo, sino demostrar que Panamá ha incumplido el contrato de inversión. El objetivo es obtener una indemnización económica masiva por daños y perjuicios y por la pérdida de activos en los que aseguran haber invertido más de 1.800 millones de dólares.
¿Cómo afecta al funcionamiento del Canal?
Por ahora, la operatividad está garantizada. El Gobierno panameño ha designado a APM Terminals (del grupo danés Maersk) para gestionar los puertos de Balboa y Cristóbal de forma transitoria. Esto asegura que el flujo de contenedores no se detenga mientras se prepara una nueva licitación internacional.
¿Por qué es una «victoria» para la Administración Trump?
Desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha endurecido la retórica contra la presencia china en infraestructuras críticas. Para Washington, que empresas de órbita china controlen los dos extremos del Canal es un riesgo de seguridad nacional.
¿Qué represalias podría tomar Pekín?
China ha advertido que Panamá pagará un «alto precio». Las represalias podrían ser de tres tipos:
- Comerciales: Restricciones a las exportaciones panameñas o desvío de buques estatales chinos a rutas alternativas.
- Diplomáticas: Enfriamiento de las relaciones bilaterales.
- Económicas: Freno a las inversiones previstas en proyectos de infraestructuras (como la línea 3 del Metro de Panamá o el cuarto puente sobre el Canal) donde empresas chinas como CRTG o tienen gran presencia.
Sara MartíCoordinadora editorial. Graduada en Periodismo por la Universidad Jaume I, estoy especializada en contenido web y ediciones digitales por el Máster en Letras Digitales de la Universidad Complutense de Madrid. Mi experiencia en el mundo de la comunicación abarca desde el institucional hasta agencias y medios de comunicación. Al día de la actualidad empresarial y financiera en Economía 3 desde marzo de 2021.













