El ciberfraude, un gran reto para los bancos digitales
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El ciberfraude, un gran reto para los bancos digitales

Antiguamente los ladrones de bancos portaban armas largas, máscaras para ocultar su identidad e incluso vestían de traje. Sin embargo, todo esto parece ser cosa del pasado. Los ladrones de nuestra era ya no recurren a la intimidación y al uso de armas de fuego. Ni siquiera deben hacer acto de presencia en los bancos.Ahora se dedican al smishing, al phishing y a las falsas ofertas de empleo, entre otros tipos de fraude. Todo esto lo hacen para robar datos personales de individuos y utilizar la identidad de estas personas con fines delictivos. A continuación, descubre más sobre el ciberfraude.

¿Qué es el ciberfraude?

El fraude informático o cibernético, también conocido como ciberfraude, hace referencia al fraude que se realiza mediante el uso de una computadora. Cabe destacar que este tipo de fraudes se aplican por medio de internet. El hacking, o piratería informática, es una manera habitual de hacer fraude. En este caso, el delincuente utiliza herramientas tecnológicas sofisticadas para ingresar a distancia a una computadora específica con información confidencial. Otra manera de cometer fraude involucra la intercepción de una transmisión electrónica. Esto puede derivar al robo del número de cuenta de una tarjeta de crédito, al robo de una contraseña, etcétera.

El ciberfraude en los bancos digitales

Actualmente, el fraude se ha instaurado dentro de la red como el ciberdelito principal. A tal punto que, en 2021 el fraude ya representaba entre un 85-90% de los delitos informáticos que se conocieron ese mismo año. Estos datos, según la Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional. Desafortunadamente, en estos casos, las mentes criminales suelen ir un paso por delante. Aunque los bancos llevan mucho tiempo intentando defenderse de los malhechores digitales, los ataques no cesan y siguen existiendo casos de fraude frecuentemente. 

La lucha que se realiza contra el fraude se ha convertido en uno de los retos más grandes a los que deben enfrentarse los bancos digitales. Se calcula que más de uno de cada cuatro ciberataques van dirigidos hacia entidades financieras. Esto, con el objetivo de tomar el control de la cuenta de los clientes de dicho banco o para blanquear actividades ilícitas. Por esta razón, y conscientes de que la seguridad de sus clientes está en riesgo, los bancos invierten cuantiosas sumas de dinero para intentar protegerse. Sin embargo, como ya mencionamos, los ataques no cesan y cada vez son más difíciles de contener.

La lucha tecnológica contra el ciberfraude es un asunto que las entidades digitales deben tomarse muy en serio. La agilidad de la banca digital permite que se tengan a la mano distintas soluciones tecnológicas para enfrentar las posibles situaciones adversas a las que se pueden enfrentar los consumidores. En otras palabras, hacerles frente a los cibercriminales dándoles una cucharada de su propia medicina, el uso de la tecnología.

¿Cuáles son los fraudes digitales bancarios que más ocurren?

Debido a toda la simplicidad y conveniencia que ofrecen las distintas fuentes y los bancos digitales, el fraude termina ocurriendo con cierta sencillez o facilidad. Desde el robo de datos personales, los estafadores cuentan con todo lo necesario para desarrollar cuentas a nombre de terceros. A través de estas cuentas, tendrán acceso a todos los servicios que ofrecen las instituciones, entre los que se encuentran: financiación, tarjetas de crédito, préstamos, etcétera.

¿Cómo se roban nuestros datos?

Además de los robos habituales en los que se llevan todos nuestros documentos, una forma muy común de robar datos personales ocurre a través de la vía telefónica. Mediante una simple llamada, una persona se hace pasar por el representante de alguna institución financiera y solicitan datos personales a las víctimas. Esto lo hacen con la justificación de confirmar su identidad.  

Otra estrategia que suele utilizarse con frecuencia por los delincuentes que aplican el ciberfraude, es el phishing. Este consiste en enviar un SMS, mensajes vía WhatsApp o correos electrónicos, haciéndose pasar por instituciones financieras, empresas o cualquier conocido de la víctima. En este caso, la víctima, al descargar y ejecutar un software malicioso contenido en estos mensajes, sin saberlo les abre la puerta digital a los delincuentes. Así, ellos mismos accederán a toda su información privada, incluyendo sus datos personales. Todo lo hacen de manera remota.

¿Cómo evitar el ciberfraude?

Cuanto más fácil y rápido sea crear una cuenta digital, mayor será el interés de los delincuentes dispuestos a cometer el ciberfraude. Por tanto, es necesario que se diseñen estrategias capaces de prevenir este tipo de fraudes dentro de la banca digital. Algunas de las medidas que pueden aplicarse en esta misma dirección son:

  • Aplicar múltiples capas de seguridad para la autenticación de cada usuario. En lugar de un simple y rápido inicio de sesión, utilizando un nombre de usuario y una contraseña, podemos aplicar diversas capas de seguridad para la autenticación de los usuarios. Existen distintas maneras en las que se pueden proteger a los usuarios, entre estas encontramos: verificación en dos pasos, identificación biométrica, notificación a través de correo electrónico o SMS de inicio de sesión en dispositivos nuevos, entre otros. 
  • Implementación del Big Data para detectar actividades sospechosas. Herramientas digitales como el Big Data, contribuyen a detectar movimientos sospechosos. Esto nos permite aplicar intervenciones específicas para evitar fraudes en los bancos digitales. En resumen, esto nos ayudará a disminuir las pérdidas.
  • Creación de una tarjeta virtual. Algunas de las entidades financieras digitales nos brindan la posibilidad de crear una tarjeta virtual para utilizarla en transacciones. Esto lo hacen con el objetivo de proteger los datos de la tarjeta principal de cada cliente. En algunos casos particulares, dicha tarjeta virtual puede utilizarse en una sola compra. Esto quiere decir que, luego de dicha compra, queda totalmente inutilizable. Como segunda opción, esta tarjeta puede utilizarse en un mayor número de compras y se puede bloquear y eliminar fácil y rápidamente. En definitiva, esta también sería una opción bastante viable para combatir el ciberfraude.