Miércoles, 24 de Abril de 2024
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González Byass, la quinta generación de una empresa centenaria con ‘solera’

González Byass, la quinta generación de una empresa centenaria con ‘solera’

González Byass es una de las empresas con más ‘solera’ de nuestro país. Su historia se remonta a 1835, cuando el joven Manuel María González iniciaba una larga trayectoria dedicada al mundo del vino. Su Tío Pepe, persona, vino e icono de la publicidad, llegó a todo el mundo y al imaginario colectivo de un país.

Hoy esta empresa familiar, a caballo entre la quinta y la séptima generación, mantiene la esencia adaptándola al futuro. Nos recibe Victoria González-Gordon, quinta generación y responsable de Sostenibilidad. Nos deja claro que la propiedad se hereda, el puesto no. Cualquier miembro de la familia que tenga la oportunidad de incorporarse al negocio debe acreditar amplia experiencia al margen. Sólo 4 de los 170 accionistas forman parte del día a día de la empresa y Victoria es una de ellos.

Victoria González-Gordon, miembro de la quinta generación y directora de Sostenibilidad

Victoria González-Gordon, miembro de la quinta generación y directora de Sostenibilidad

Una historia con ‘solera’

– ¿Cómo se inicia el negocio?

Nuestro fundador, Manuel M. González fue un emprendedor, trabajaba en una casa de comercio en Cádiz pero dejó su trabajo, convencido de las posibilidades del vino de Jerez. Buscó socios y empezó a comercializarlo, pero pronto fue necesario involucrarse también en la producción. Y lo hizo de la mano de su tío materno Pepe, quien le enseñó todo cuanto sabía. En su honor, bautizó la solera fundacional como ‘Solera del Tío Pepe’.

Así se inicia la leyenda del fino más famoso del mundo. Por entonces, el distribuidor de la compañía en Inglaterra, Robert Blake Byass, quiso hacerse socio para seguir impulsando las exportaciones y durante muchos años, las familias González y Byass han estado juntas. Lo curioso es que no ha habido ningún matrimonio entre ellas, y hace 36 años, los González compramos a los Byass su participación.

– ¿Cuántos accionistas sois?

Alrededor de unos 170 familiares de entre la quinta y la sexta generación. De los nueve hijos del fundador, sólo uno se mantuvo en el negocio y realmente no fue hasta la cuarta generación cuando la familia creció muchísimo y empezó a profesionalizarse de forma externa, a partir de los años 60.

– ¿Cuántos estáis implicados en la compañía ahora?

Hay un consejo formado por diez miembros que se encarga de tomar las decisiones, pero involucrados en el día a día somos cuatro: presidente (Mauricio González-Gordon), vicepresidente (Pedro Rebuelta González), regional sales director (Carlos González-Gordon) y yo.

– ¿Algún secreto para la supervivencia?

Con una familia tan grande tienes que organizar bien la relación familia-empresa y desde hace más de veinte años contamos con un protocolo familiar que lo regula.

Real Bodega de la Concha

El día a día de una empresa familiar

– ¿Se contempla hasta la salida de los propios accionistas?

Sí, todo se tiene en cuenta, pero ahora mismo, tenemos una situación muy estable, basada en el diálogo. Es muy importante dialogar mucho para ir todos a una. Es decir, es necesario ser proactivos, en el sentido de comunicar, de organizar acciones para que todos los accionistas tengamos relación y no nos desvinculemos, sabiendo por dónde va la compañía, trasladando muy bien cuáles son las prioridades, los objetivos… Al final, un accionista informado puede entender las decisiones que se toman.

– Dicen que la propiedad se hereda, el puesto, no…

Exacto (sonríe), hay una serie de requisitos, entre ellos, tiene que haber un puesto de trabajo libre, cumplir unas determinadas características, hacer un proceso de selección, tener experiencia al margen… Es decir, hay muchos factores, y también está el de la suerte, el que se dé esa oportunidad en el momento apropiado.

– ¿Cómo es el doble perfil propietario-trabajador?

En el día a día realmente soy una persona más de la plantilla, trabajo con mi equipo y me siento parte de él. Pero es cierto que durante dieciocho años he trabajado como responsable de Marketing Internacional y cuando viajas a otros mercados y compruebas hasta dónde han llegado nuestros vinos, sientes ese orgullo de familia y de compañía que supone un puntito extra.

Bodegas Beronia

– ¿Cómo está posicionada la empresa a día de hoy?

Desde nuestros orígenes nos hemos dedicado al negocio del vino y al brandy de Jerez, muy centrados en la exportación. Hace 40 años empezamos a diversificar, pero siempre ligados al negocio del vino y de las bebidas espirituosas.

Las primeras bodegas que compramos fueron Beronia en La Rioja (1982) y Vilarnau (cava) en Cataluña, y a partir del año 2000 se intensificó la expansión. Ahora mismo contamos con, aproximadamente, unas 2.000 hectáreas de viñedo y estamos presentes en 12 regiones, nueve de ellas españolas; pero también tenemos dos bodegas en Chile y otra en México.

González Byass, en la actualidad

– ¿Cuál es vuestra facturación?

El pasado año las ventas alcanzaron los 240 millones de euros. El 70% de nuestro negocio procede de la exportación. En nuestros mercados principales contamos además con distribución propia, como es el caso de Reino Unido, EE.UU., México o Chile. En Asia, por ejemplo, tenemos una oficina y en Alemania otra. Esa cercanía al mercado nos ayuda mucho. En total contamos con 38 marcas propias.

– ¿Cuál es vuestro valor añadido?

Trabajamos cada marca en particular, desarrollando una personalidad propia para cada una de ellas. No trabajamos nuestros productos bajo la marca paraguas Gonzalez Byass, sino que intentamos que cada una refleje los valores de cada región en la que se asienta. Tenemos marcas premium como Tío Pepe, Beronia, Cava Vilarnau y otras que estamos desarrollando como Lusco (Rías Baixas), Dominio Fournier (Ribera del Duero), etc.

En los espirituosos desarrollamos un modelo muy similar de trabajar las marcas, con el valor añadido muy característico de Jerez, las sherry casks o botas jerezanas, que consiste en envejecer bebidas espirituosas, principalmente el brandy, en botas donde antes ha habido vino de Jerez porque esto le aporta unas características muy especiales.

En este sentido, hemos desarrollado un whisky, Nomad Outland, con carácter viajero, en vez de mandar las botas a Escocia, envejecemos el producto aquí. También, dentro de nuestra gama de ginebras The London Nº1 contamos con una sherry cask. Estamos apostando en esa línea de ponerle nuestro sello ‘jerezado’ a productos premium.

– ¿Cómo se reparte el negocio?

Las tres líneas principales son los vinos, los espirituosos y propiamente el vino de Jerez, que sigue teniendo un peso importante en el negocio.

Calle emparrada Bodegas González Byass

El futuro de una compañía centenaria

– ¿Dónde tiene el foco puesto la compañía?

Primero en consolidar todo el crecimiento que hemos tenido en los últimos años, fundamentado en las adquisiciones. Pero también estamos desarrollando oportunidades nuevas de mercado con productos que pensamos que pueden tener mucho recorrido como Croft Twist, una bebida refrescante con un ligero toque de sherry combinado con ingredientes naturales, que lanzamos hace unos años.

Es un producto con poco alcohol, 5,5º, que responde a ese tipo de productos más adaptados a las nuevas necesidades y tendencia del consumidor: más saludables, bajos en alcohol, bajo en calorías…

– ¿Estáis barajando nuevas compras o el crecimiento será orgánico?

Hemos tenido un periodo de crecimiento muy rápido en los últimos años y ahora mismo estamos asentando las marcas y los mercados. De momento, en el corto plazo, será así.

Sostenibilidad

– ¿Por qué esa apuesta por la sostenibilidad con una dirección específica?

Si nos remontamos a los orígenes de la compañía, la sostenibilidad siempre estuvo muy presente, no sólo por el cuidado de la tierra y la puesta en marcha de medidas de conservación medioambiental –porque cuanto más rica es la tierra mayor calidad tiene el producto–, sino también desde el punto de vista social.

En nuestro archivo históric0 encontramos cosas impresionantes: teníamos médico de empresa en 1860; escuela para los hijos de los trabajadores y del fundador; pensiones para mujeres que quedaban viudas… una inquietud social que siempre ha estado muy presente.

Al mismo tiempo, no cabe duda de que nos vemos muy impactados por las consecuencias del cambio climático y los fenómenos naturales porque el vino está ligado a nuestra tierra, refleja el terruño que le es propio y no puede deslocalizarse como una fábrica.

Conscientes de ello, hace ya más de diez años que diseñamos nuestro plan de sostenibilidad, hoy denominado “People + Planet”, midiendo nuestra huella de carbono desde 2013 y apostando por las certificaciones.

Bodegas sostenibles

Ahora acabamos de hacer un análisis muy profundo de todo lo que nos afecta y de todo a lo que nosotros influimos en el planeta para seguir avanzando en el uso responsable del agua, en la mejora de los recursos energéticos, en la circularidad de los envases, en el cuidado del equipo –cerca de mil empleados, de los cuales el 35 % vive fuera de España–, en la conservación de la biodiversidad y de la cultura del vino…

Algunas de nuestras bodegas pueden considerarse como las más sostenibles del mundo al alcanzar las certificaciones más exigentes, con una fuerte apuesta por las energías renovables desde parques solares a geotermia y aerotermia. También tenemos calderas de biomasa, producimos hidrógeno verde que, gracias a un proyecto de innovación, utilizamos como combustible para los vehículos que se mueven por las viñas. Ahora estamos en el proceso inverso de volver a transformar el hidrógeno que almacenamos en energía. Asimismo, hemos iniciado un proyecto de innovación para capturar el CO2 que se produce durante la etapa de fermentación.

Por otra parte, el 65% de nuestros viñedos cuentan con la certificación sostenible y tenemos un programa para fomentar la biodiversidad en los viñedos, de modo que se regulan mejor las plagas que pueda haber. Otro de nuestros programas es “Ángel de Viñas” que ayuda a recuperar y conservar viñedos viejos en España, que no son sostenibles económicamente. Estamos conservando parcelas singulares en distintas zonas de España que sin apoyo económico desaparecerían.

El secreto del buen vino

– ¿Quién hace el buen vino el hombre o la tierra?

Todo. Tienes que empezar por tener una buena tierra y por cuidar bien la uva, esa parte es importantísima, y si el enólogo cuenta con una buena materia prima podrá hacer mejor vino.

– ¿El haber puesto en marcha una Fundación para preservar y conservar el patrimonio histórico de la empresa ayuda a que la identidad y cultura familiar llegue a las generaciones venideras?

Sí, sin duda, mantener vivo el espíritu de nuestros antepasados más emblemáticos para nosotros era una cuestión esencial. En el archivo histórico hemos logrado organizar los cien primeros años de la compañía, disponemos de muchísimo material: cartas, libros, inventarios, fotografías… pero aún nos queda mucho material por revisar…

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