Victoria Lladó (Lamina Pharma)

Victoria Lladó (Laminar Pharma): “Ser científica no te hace un bicho raro”

Victoria Lladó no es «un bicho raro»; Victoria Lladó es científica. La niña que soñaba con convertirse en la adulta que encontraría la cura contra el cáncer. Casi nada. Lo que no sabía entonces la niña Victoria es que los obstáculos en la carrera por salvar a la humanidad de los tumores cerebrales no estaban solo en el laboratorio.

Como ella misma apunta en conversación con este medio, el mundo de la investigación científica y tecnológica «aún es un lugar dominado por hombres». El porcentaje aumenta, todavía más, cuando hablamos de puestos directivos y consejos de administración en empresas biotecnológicas y farmacéuticas. Aunque se muestra positiva: «Se van dando pasos, y cada vez más grandes».

Lladó va camino de cumplir el sueño infantil. En la actualidad, ejerce como directora Científica y de Estrategia Corporativa de Laminar Pharma en su división de Estados Unidos.

El 22 de diciembre de 2015, la Asamblea General de la Unesco decidió establecer el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Una cita que se celebra cada 11 de febrero con el objetivo de reconocer el rol crítico que juegan las mujeres y las niñas en la ciencia y la tecnología. Buscando profundizar en la labor que desde la Fundación Mujeres al Timón venimos realizando, en Economía 3 hemos querido dar voz a las profesionales de la ciencia.

Una compañía de mil millones

Laminar Pharma tiene un objetivo: generar 1.000 millones anuales desde 2026 a través de su fármaco contra el glioblastoma, un tipo de cáncer agresivo que se genera en el cerebro y la médula espinal. ¿Cómo describirías la importancia del papel de la mujer en la ciencia desde tu experiencia en esta compañía?

Reconocer el papel de la mujer en la ciencia no es solo un asunto de igualdad. También es aceptar que la diversidad en la ciencia contribuye a la excelencia. Por eso, también, es crítica la integración de las mujeres en todas las posiciones en una empresa de biotecnología como es Laminar.

Esa diversidad posibilita atraer talento con una amplia variedad de aptitudes, experiencias y perspectivas. Lo que conduce a una investigación de mayor calidad y con más adaptación a la hora de solventar los retos que nos encontramos y de generar nuevas líneas de investigación.

Además, las mujeres, tanto por motivos socioeconómicos como biológicos, no se enfrentan a los mismos problemas que los hombres. Representamos algo más del 50% de la población y la esperanza de vida de las mujeres en los países globalizados es mayor que la de los hombres. Por ello, tiene que haber un porcentaje equivalente de mujeres en los distintos campos de investigación que buscan soluciones a dichos problemas. Por motivos de equidad y representación, pero también para poner el foco en el punto correcto.

En este sentido, puedo decir que en Laminar estamos muy igualados en porcentaje de mujeres y hombres en los distintos departamentos. Así como en la directiva de la que formo parte. Creo que el que haya ese porcentaje elevado de mujeres es uno de los motivos de que nuestro equipo sea colaborativo e integrador.

Llevamos muchos años trabajando juntos y las mujeres en la directiva hemos crecido con el proyecto. Por lo que toda la gente que se ha ido incorporando al mismo ha ‘recibido’ ese mensaje desde el primer día.

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

– ¿Cómo contribuye la diversidad de género en la investigación de la mejora de la salud, la lucha contra el cambio climático y otros grandes desafíos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible?

No puede haber un desarrollo sostenible global, ni en los países globalizados ni en los emergentes, si se deja a la mitad de la población fuera de la búsqueda de soluciones.

Como comentaba anteriormente, por un lado, las preocupaciones y problemas de salud de las mujeres son compartidos en muchos casos con los hombres, pero también hay problemas específicos de género que son mayormente reivindicados por mujeres y, consecuentemente, despiertan un mayor interés en las investigadoras, como puede ser la salud reproductiva, el embarazo, la menopausia, la salud mental, las desregulaciones hormonales, etc.

Esta reivindicación y la investigación asociada hace que los sistemas de salud en todo el mundo mejoren en su capacidad para tratar tanto a las mujeres como a los hombres desarrollando nuevas terapias, nuevos dispositivos de detección de enfermedades, disminuyendo la mortalidad infantil.

Por otro lado, siempre se ha considerado que las mujeres tienen una mayor concienciación social y emocional, aunque no tengo claro si es algo biológico, cultural o histórico. De manera que los grupos de investigación diversos en género son más propensos a involucrarse en problemas culturalmente sensibles. Por ejemplo, el cambio climático en países emergentes.

Desafíos por la igualdad

– En tu opinión, ¿se han logrado avances significativos en la igualdad de género en el campo de la ciencia y la tecnología o aún existen desafíos importantes?

Aunque me temo que aún estamos lejos de la igualdad representativa, se van dando pasos. Y cada vez más grandes.

Poco a poco, se están diluyendo los estereotipos históricos en los que las mujeres nos dedicamos solo a actividades sociales y de cuidados, y los hombres son los que tienen una mayor capacidad de identificar, analizar y solucionar problemas sociales, médicos o tecnológicos. Esto ha ido cambiando con los años y sé que ya no va a retroceder.

Cada vez hay más mujeres en carreras que antiguamente atraían más a los hombres, como química, física y las distintas ingenierías. También ha aumentado la visibilidad de las mujeres en los congresos y asociaciones, además de programas enfocados en ayudarnos a desarrollar nuestras carreras desde el punto de vista de abordar los obstáculos a los que nos enfrentamos las mujeres. De hecho, se ha demostrado que las mujeres padecemos más lo que se conoce como ‘síndrome del impostor’ y que tenemos una mayor dificultad a la hora de vendernos y de vender nuestros proyectos que los hombres.

Y, por último, aunque es lo que va más lento, con los años se han incorporado más mujeres a puestos directivos y consejos de administración en empresas biotecnológicas, farmacéuticas y tecnológicas.

Cuando hablo con grupos de estudiantes de secundaria o bachillerato para contarles mi experiencia y animarles a estudiar lo que les guste, cada vez hay más chicas que quieren ser ingenieras o investigadoras. En esto he de decir que también hay más mujeres con las que se pueden sentir identificadas. Eso las motiva a no limitarse antes de intentarlo.

En este sentido, Sara García, la primera mujer astronauta española, es una embajadora increíble. Con un don para la divulgación que creo que ha roto muchas de esas etiquetas que las mujeres científicas tenemos colgadas.

Retos de la mujer en la ciencia, según Victoria Lladó

– En el contexto del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, ¿cuáles consideras que son los principales retos que las mujeres enfrentan en la actualidad en la investigación científica y tecnológica?

Para mí un escenario más ecuánime para mujeres y hombres sería que todo el mundo pudiera estudiar, y luego trabajar, de lo que le apasione, siempre y cuando sus capacidades se lo permitan. Por desgracia, es un poco difícil entrar en el tema de reivindicaciones para la integración de las mujeres sin generalizar.

El reto de la visibilización

Aún hace falta visibilizar mujeres científicas con perfiles normalizados, que las niñas y las jóvenes vean que ser científica es estimulante y no te hace un bicho raro. También necesitan modelos e historias de éxito en las series y programas que ven. Muchas de las ‘salidas’ que tiene la ciencia no son conocidas o solo se ve a hombres representando esos papeles.

El reto de la conciliación

Un reto que no podemos dejar de comentar es la conciliación. En una ocasión, me dijeron que una mujer con hijos no era atractiva a la hora de contratarla porque se daba por sentado que esa mujer se ausentaría mucho del laboratorio y no produciría lo suficiente porque tendría que atender a sus hijos. Mientras que con un hombre se daba la situación contraria. Era mejor contratar a un casado con hijos porque trabajaría más para producir y publicar porque debe mantener a la familia.

Afortunadamente, esta visión ha ido evolucionando (por suerte, los hombres cada vez valoran más la conciliación familiar). Y se intentan buscar fórmulas para que, tanto una mujer como un hombre, puedan llevar a la par la vida familiar y la investigación. Por ejemplo, el teletrabajo y los horarios flexibles.

Aun así, todavía no se ha roto del todo el famoso ‘techo de cristal’, que se asocia a la carrera investigadora y científica de las mujeres. Y se debe, en la mayoría de los casos, a una imposibilidad de equilibrar el tiempo que se exige en las posiciones más elevadas en la ciencia con una vida familiar y social sana.

El reto del liderazgo

Finalmente, para mí el reto más perturbador es que el mundo de la investigación científica y tecnológica aún es un mundo ‘dominado por hombres’. De manera que para ellos es más sencillo desarrollar una red de contactos. Para las mujeres es más común experimentar situaciones de condescendencia cuando ocupan una posición de responsabilidad.

La solución pasaría por un cambio generacional (estamos en ello) y formación, formación, formación. Tanto para las mujeres, para que superemos las limitaciones sociales, como para los hombres para que crezcan en la equidad.

Pero, hay esperanza,. Cada vez hay más mujeres ocupando puestos de liderazgo, fomentando esas nuevas redes y animando a que otras mujeres salgan de su cascarón. De la misma manera, hay muchos líderes (hombres y mujeres) que fomentan el crecimiento de todo su equipo. Sin tener en cuenta su género, solo sus capacidades y las ganas de crecer que tengan. Este cambio está por llegar y todos hemos de trabajar en ello.

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