Miércoles, 24 de Abril de 2024
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El catedrático Andrés Pedreño advierte: «la IA debe empoderar al ser humano»

El catedrático Andrés Pedreño advierte: «la IA debe empoderar al ser humano»

El equipo de Redacción de Economía 3 ha hecho un ejercicio de reflexión sobre cuáles serán las tendencias de 2024 y no cabe duda de que la Inteligencia Artificial (IA) nos dará mucho que hablar el año que viene.

Más aún cuando la Unión Europea (UE) acaba de aprobar una ley pionera en el mundo que busca proteger a las personas e impulsar a la industria europea frente a China y EE.UU.

Aprovechamos la visita de Andrés Pedreño, catedrático de Economía Aplicada y fundador de Torre Juana OST, a la ciudad de Valencia para impartir una conferencia en el Club de Encuentro Manuel Broseta y hablar con él sobre IA.

Democratizar la IA

– ¿Podríamos decir que la IA ha estallado este año?

Estalló el 30 de noviembre de 2022, cuando OpenAI abrió su modelo Chat GPT. Entendemos esta acción como una democratización de la IA. Anteriormente, este tipo de modelos estaban en manos de grandes empresas pero no sabemos el uso que le daban.

Sin embargo, OpenAI lo abre a los usuarios para que estos experimenten la capacidad que tiene la IA. A partir de este momento, cada más vemos cómo el modelo va evolucionando, hasta llegar al día de hoy que ha creado una disrupción no solamente como tecnología sino en el ámbito de todas las empresas del mundo, empezando por las grandes tecnológicas.

Con lo cual, cuando aparece esta democratización de la IA, Google responde con un nuevo modelo (Gemini); Amazon también saca el suyo; IBM dice que lo tiene preparado y está ultimándolo; y Meta, que estaba dedicándose al Metaverso, libera su modelo de lenguaje…

En definitiva, la IA generativa no sólo es un instrumento que ahora democratiza a una pequeña empresa, o que un profesional puede utilizar, sino que crea una disrupción en toda la industria tecnológica internacionalmente.

La IA rivalizará con el PIB del Reino Unido

– ¿Ha crecido la inversión de las empresas en IA en los últimos años?

Existe una inversión sostenida desde hace muchos años. Quizás los datos ya consolidados de este año arrojen resultados espectaculares de crecimiento. Lo que sí se han hecho son estimaciones del impacto que tiene la IA generativa.

Según McKinsey, sólo la IA generativa originará un valor equivalente al PIB del Reino Unido (de 2,6 billones a 4,4 billones de dólares), tomando en consideración poco más de 60 casos de uso y sin tener en cuenta su marca en el software. Esto son palabras mayores para una de las economías más potentes de Europa.

Es decir, se trata de una tecnología que transforma y multiplica la productividad por sectores poco esperados. Estamos hablando de multiplicar la productividad por diez de los abogados, los arquitectos… de cualquier gestor de documentos, un funcionario en un ayuntamiento… Estamos hablando de revolucionar la gestión del conocimiento.

A la cabeza de Europa

– ¿España está muy retrasada?

En nuestro país hay magníficas personas formadas en IA. El departamento de IA de la Universidad de Granada es el tercero de Europa; Ellis, dirigido por Nuria Oliver, está considerado uno de los mejores de la red de excelencia de investigación europea; la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) cuenta con grandes profesionales en IA… Con lo que yo no veo a España retrasada.

Por contra, sí que veo a Europa, comparativamente con EE.UU., muy atrasada. En Europa hay un gran discurso ético, pero no tenemos empresas de referencia, no tenemos gigantes tecnológicos, apenas hay unicornios en este sector y nuestras start-ups tienen problemas de escalabilidad en términos comparativos.

Además, así como EE.UU. y China, incluso pequeños países como Israel, Canadá, Singapur… tienen una estrategia muy definida y ambiciosa en IA, la de Europa en su conjunto es pobre.

La IA, un arma poderosa

– ¿Cómo va a cambiar nuestras vidas? ¿Y las de las empresas?

Mi visión es optimista pero no alarmista. Cuando vi aquella famosa carta firmada por un grupo de expertos alertando de que venía un retraso, veías quién lo firmaba y ahí estaba Elon Musk que, por un lado, estaba firmando la carta y por otro estaba invirtiendo en una empresa porque había perdido su posición en OpenAI. La IA es un arma poderosa. Por ello, tiene que haber una estrategia para acelerarla y liderarla.

Pienso también que la IA tiene riesgos, como los tenía el fuego cuando empezamos a manejarlo. La tentación hubiera sido: «vamos a prohibirlo porque quema y es peligrosísimo o regularlo de tal forma que sólo el hechicero y otro más pudieran encenderlo».

Yo creo que hay que asumir riesgos. Se trata de un proceso que hay que tomarlo con valentía y es irreversible. Si Europa no se pone a la altura, incluso terceros países, como Rusia, con los que mantenemos una situación conflictiva sería peligroso. Por ello, estamos obligados a hacer un uso muy responsable y garantista.

A mí me preocupa mucho cómo está avanzando en China la IA, un país que no es transparente, con un sistema jurídico no garantista, que no es una sociedad democrática y que no les preocupa Europa donde elegimos a nuestros gobernantes cada cuatro años. Por ello, saltan las alarmas inmediatamente, la prensa también describe los riesgos por un mal uso de la IA en la educación, en los jóvenes… Incluso, muchas veces, esta conciencia nos inhibe.

Crear excesivo miedo en torno a la IA o excesiva precaución puede ser una desventaja de cara a su acción en la industria, en la educación, en la sanidad, el medioambiente… donde puede resolver problemas complejos.

– ¿Nos puede paralizar?

Claro, nos inhibe, nos paraliza, nos ralentiza en cambios que son muy rápidos. Hay que tener en cuenta que la IA generativa, se está adaptando con rapidez. Twitter tardó dos años para conseguir 50 millones de usuarios y Chat GPT ha conseguido 100 millones en dos meses.

No quedarse atrás

– Has hablado de China y Rusia…

Lo único que hay que pensar es que son aliados. China sí que es una potencia en IA. Hay muy poca restricción en los datos que alimentan la IA y los están utilizando tanto las grandes como las pequeñas empresas. No hay nada más que ver el éxito de Tik Tok que seduce porque se inventa, parametriza y sus vídeos llegan a los usuarios y lo hace mejor que Netflix.

En definitiva, el uso que está haciendo China de la IA es brutal. ¿En qué medida China hace copartícipe de esa IA a nivel armamentístico con Rusia? Lo sabrán los servicios secretos, yo no lo sé. Sí que es preocupante que Rusia tiene magníficos matemáticos, un activo de primer orden para la IA que se nutre de diseños algorítmicos y de modelos matemáticos.

Por lo tanto, conviene ponerse las pilas, incentivar a nuestros jóvenes, no para que todos se dediquen a la IA. Lo lógico es que los biólogos sepan manejarla, los arquitectos, los abogados… Es decir que haya hibridación. La IA requiere que vosotros, los profesionales, os empoderéis con la IA, que no le tengáis miedo y que os reinventéis en vuestras funciones más repetitivas.

– ¿Se puede reeducar a la IA?

Lo primero es no utilizar datos sesgados. Tampoco debemos dejar nunca que la IA tome decisiones sobre cuestiones que afectan a los derechos fundamentales de las personas –el derecho al trabajo, a la vida…–.

Debe ser un humano el que reciba una recomendación o una información. Tú puedes tener una herramienta, un robot que te facilite el trabajo, pero finalmente es el humano el que decide el criterio sobre cómo redactar la noticia y el enfoque que debe tener.

Escepticismo con la regulación

– ¿La nueva normativa de la UE conseguirá humanizar la IA?

Soy muy escéptico en relación a la regulación europea. Estoy de acuerdo en que la IA debe ser transparente, ética…

Ante todo esto, si yo tuviera que dar un consejo, diría que «el fuego quema, quemémonos». Es decir, vamos a conocer bien la IA; vamos a desarrollarla, vamos a no depender ni de EE.UU. ni de China o por lo menos, lo menos posible; vamos a tener nuestra propia IA en sectores fundamentales como el educativo, la sanidad, el turismo… Nuestros sistemas políticos son garantistas, con lo que tampoco hay que regular tanto. Con la regulación se intenta ponerle puertas al campo o regular hechos que no se conocen.

Hay muchos ejemplos no relacionados con la IA como el de las cookies en nuestras webs. Nos hemos cargado internet. La gente no navega prácticamente, porque aparece un aviso de cookies. Si hiciéramos una encuesta, mucha gente no sabe que es una cookie.

Sin embargo, si todo ese desarrollo lo hubiéramos empleado en educar a la población sobre los riesgos de internet, las redes sociales… hubiera merecido la pena. Al final, es tan tediosa la navegación, que le doy a aceptar a todas las cookies y estoy descargando un malware. Con lo cual, ¿esto es una buena práctica regulatoria? ¿Y todavía la UE, después de años, lo sigue manteniendo?

Por ello, se trata de una regulación muy temprana, sin saber. Además, qué regulamos, si en España no hay prácticamente IA. ¿Regulamos a OpenAI, a Microsoft, que nos van a ofrecer productos muy medidos de los que o los tomas o los dejas? Y si decides dejarlo, los va a tomar un país y te va a vencer por la izquierda o la derecha. Con lo cual, me parece que es empezar la casa por el tejado.

En mi opinión, debe haber mucha educación tecnológica en todos los segmentos de edad. Tenemos una gran cultura tecnológica, necesitamos tratar de tener ingenieros del mundo. Ya tenemos empresas potentes, especialmente en los sectores que más nos afectan. Es importante que tengamos una tecnología y, a partir ahí, cuando ya sabemos mucho de regulación, tenemos empresas que nos dicen los pros y los contras y tenemos magníficos abogados para llevar a cabo una buena regulación.

El futuro de la IA

– ¿Cómo evolucionará la IA en 2024?

Podría contestarte a «Cómo me gustaría que evolucionara». Yo creo que debería empoderar a las personas. ¿Y esto qué significa? Educación. Nunca ha sido el gasto en educación tan importante como ahora. Es decir, pensamiento computacional en primaria y secundaria y en la Universidad, hibridar carreras.

La IA debería empoderar a la educación; en sanidad, resolver problemas complejos como el cáncer, el cambio climático… Es decir, allí donde existen complejidades se debería emplear la IA. Pero si vamos a utilizarla en conflictos bélicos o para destruir aceleradamente puestos de trabajo sin que hayamos sido capaces de empoderar a las personas…

La IA exige proactividad, una administración del cambio y gente que no se asuste. Ya sabemos que el fuego quema, nos vamos a empoderar con el fuego y este es el nuevo fuego, la IA.

– ¿Provocará la muerte de empresas?

A mi modo de ver sí, porque ya lo hicieron algunas tecnologías que no han tenido tanto impacto o no están llamadas a tener tanto impacto como la IA. Estamos hablando de cambiar el modo de producción o de alterarlo de forma significativa. Con lo que depende de sectores, ya que no en todos los cambios son tan rápidos.

Las empresas españolas, en desventaja

– ¿Qué es Torre Juana OST?

Es un espacio especializado en empresas de IA. Las tres joyas de la corona son: 1MillionBot, experta en chabots; Lucentia LAB, especializada en Big data, IA, blockchain y otras tecnologías disruptivas; la tercera es Newmanbrain, que desarrolla aplicaciones biomédicas en las áreas de neurociencias y biomedicina que van a comenzar a comercializarse en EE.UU.

– ¿Cuentan con el suficiente apoyo estas iniciativas?

Sí que hay cierto apoyo pero estamos en desventaja con respecto a Silicon Valley. En EE.UU. primero se mima a la empresa y se considera al empresario. Hay una vertiente social muy cuidada. Además, los fondos de inversión se creen este tipo de proyectos e incluso algunas universidades tienen capital para apoyar a sus propias empresas.

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