Jueves, 20 de Junio de 2024
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Cien años de la muerte de Sorolla, artista y empresario

Cien años de la muerte de Sorolla, artista y empresario

La primera exposición individual de Joaquín Sorolla (València, 1863-1923) en la galería francesa Georges Petit, en 1906, marca el triunfo artístico y económico del pintor valenciano. Presenta 497 obras que ocupan las tres salas del prestigioso y lujoso espacio, alternativo al Salón de París. Ningún artista lo había hecho hasta ese momento. Las colas se suceden durante el mes que la muestra permanece abierta en el famoso centro, frecuentado por la élite cultural, empresarial y política parisina, y de todo el mundo. Sorolla conquista París. El Gobierno francés le concede la Medalla de la Legión de Honor. Recibe más de un millón de las antiguas pesetas por las obras vendidas y cientos de encargos muy bien remunerados. El sueño de construir su casa en Madrid se va haciendo realidad.

Un año después viaja a Alemania. Pero es en su tercera exposición individual, en las Grafton Galleries de Londres, el hispanista Archer Milton Hunttington queda rendido ante la obra de Sorolla y le propone exponer en Nueva York, en la Hispanic Society, de la que era fundador. La exposición en la capital neoyorquina, con más de 350 piezas, fue un éxito en todos los sentidos. Tuvo más de 150.000 visitantes. La muestra viaja luego a Buffalo, Boston, Chicago y San Luis. Vende la mitad de las obras y pinta retratos, uno de ellos al presidente de Estados Unidos, William Howard Taft, que posó en la Casa Blanca.

El magnate y artista Louis Comfort Tiffany, propietario de Tiffany and Company.

También a la esposa del banquero J. P. Morgan, Frances Tracy Morgan, y al magnate y artista Louis Comfort Tiffany, propietario de Tiffany and Company. Tiffany pagó ocho mil dólares por el cuadro, una fortuna en aquella época. Aunque, al parecer, Sorolla compró tres candelabros de bronce y cristal de la firma para su nueva casa de Madrid, por lo que el cuadro acabó siendo un intercambio artístico. Tiffany describió la obra como «el alma de la casa» y la colgó en la entrada de su mansión en Laurelton Hall, en la costa norte de Long Island. Porfirio Díaz, expresidente de México, y la mujer del diplomático Nelson Morris, Constance Lily Rothschild, también fueron cautivados por el arte del valenciano.

La red del artista

Sorolla ya es un hombre muy rico. Atrás han quedado las carencias pasadas. Clotilde, esposa, musa, modelo, albacea y gestora, es su mayor apoyo, la que le permite centrarse en su obsesión, la pintura. Hija del fotógrafo Antonio García Peris, intercambió con Sorolla miles de cartas, guardó los textos y administró la fortuna de ambos. Sorolla la llamaba su «ministro de Hacienda».

Pedro Gil-Moreno de Mora, también pintor, aunque se dedicó a la banca familiar, aconsejó al matrimonio sobre asuntos financieros. Se conocieron estudiando en Roma y su amistad duró toda la vida. Compartieron estudio y amigos.

En ese círculo también estaba el ingeniero Leonardo Torres Quevedo, empresario, matemático e inventor. Entre sus innovadoras creaciones destacan máquinas algebraicas, mandos a distancia y dirigibles. En 1916 inauguró su transbordador sobre el río Niágara, el Spanish Aerocar, todavía en funcionamiento como atracción turística. Construido por una empresa española con capital español, el teleférico circula entre dos puntos de la costa canadiense del río Niágara, que pasa por la frontera estadounidense. Menos de un kilómetro, a una altura de 61 metros y con capacidad para 35 pasajeros.

Hispanic Society

Sorolla pintó a Torres, cuyo retrato forma parte de la galería iconográfica de Españoles Ilustres de la Hispanic Society, junto a Antonio Machado, Benito Pérez Galdós, Juan Menéndez Pidal y el escultor Miguel Blay y Fábrega. El compositor, violinista y director de orquesta, Tomás Bretón y Hernández, Azorín, Juan Ramón Jiménez y Blasco Ibáñez forman parte de ese espacio junto al exministro de Hacienda, José Echegaray, ingeniero, dramaturgo y matemático. Premio Nobel de Literatura de 1904, primer español en conseguirlo.

la esposa del banquero J. P. Morgan, Frances Tracy Morgan

Emilia Pardo Bazán, José Ortega y Gasset, Muñoz Degrain, Jacinto Benavente, Ramón Pérez de Ayala, Pío Baroja, Mariano Benlliure y Rafael Altamira, destacado profesor de la Institución Libre de Enseñanza, invitado a la selecta cena que Sorolla ofreció en su casa, hoy Museo Sorolla, en honor de Huntington, también fueron retratados por el pintor para el centro cultural.

Unos meses antes, en octubre de 1911, Sorolla había aceptado el colosal encargo del heredero de una de las fortunas más grandes de los Estados Unidos, para decorar al óleo la biblioteca de la Hispanic, de setenta metros de largo por tres y medio de alto, con motivos españoles. Necesitó siete años en vez de los cinco acordados.

Relaciones empresariales

Otro millonario, Joseph Florimond, duque de Loubat, logró ser retratado por Sorolla. Bibliófilo, anticuario, deportista y filántropo francés y estadounidense. Excelente navegante, jugó un papel decisivo en el desarrollo de la navegación en Europa y los Estados Unidos. El historiador de arte Manuel Bartolomé Cossío, sucesor de Francisco Giner de los Ríos, creador y director de la Institución Libre de Enseñanza, amigo de Sorolla, protagoniza dos retratos.

Uno, de medio cuerpo, se conserva en la Hispanic Society, el otro, de mayor formato, en el Museo del Prado. Los empresarios leoneses, Gabriel Gancedo y Tomás Rodríguez forman parte de la larga lista de personajes retratados por el pintor. Sin olvidar, los cuadros de la reina Victoria Eugenia y Alfonso XIII.

Sorolla también mantuvo relaciones empresariales con el mecenas Benigno de la Vega Inclán y Flaquer, marqués de la Vega Valle Inclán, al que pintó. Creador de los paradores, coleccionista y marchante, compartió negocios con el estadounidense Huntington, y Alfonso XIII financió alguno de sus proyectos.

Los primeros años

El pintor tenía dos años cuando, a causa del cólera, perdió a sus padres. Él y su hermano fueron acogidos por su tía materna y su esposo, dueño de una herrería. A los trece años lo matricularon en la Escuela de Artesanos de Valencia, continuando su formación en la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Mientras estudia empieza a trabajar como ayudante del fotógrafo Antonio García, su primer mecenas y luego suegro. García le cede un espacio en su estudio para que pueda pintar y le asigna una pensión que disfruta hasta que se casa con su hija Clotilde.

2023, año Sorolla

Con motivo del primer centenario de su muerte, Patrimonio Nacional muestra hasta el verano 24 obras originales, en su mayoría procedentes de colecciones particulares y expuestas por primera vez. A partir de junio, el Museo de Bellas Artes de València ofrece las obras de la Corporación Masaveu, grupo empresarial familiar con más de 180 años de historia.

Visión de España, instalada en la Sala Sorolla de la biblioteca de la Hispanic Society.

Fueron adquiridas por el empresario ovetense Pedro Masaveu (1938-1993), principal impulsor de la colección privada con mayor número de piezas del artista valenciano, y la tercera en volumen e importancia en el ámbito internacional, solo superada por el Museo Sorolla y la Hispanic Society.

El pintor valenciano murió el 10 de agosto de 1923 sin poder ver «la obra de su vida», Visión de España, instalada en la Sala Sorolla de la biblioteca de la Hispanic Society, inaugurada tres años después, en 1926.

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