Davos

Así pronostican desde el Foro de Davos que será el 2023 para Europa

La Unión Europea está experimentando cambios significativos que se suceden a una gran velocidad. Las perspectivas económicas para Europa hace tan sólo tres meses eran muy pesimistas, con la amenaza de una profunda recesión a la que se sumaba la inflación y las consecuencias de la guerra en Ucrania. Con 2023 recién inaugurado, sin embargo, el futuro europeo parece mucho menos desalentador.

Europa no parece ya avocada a un escenario terrible de recesión. Sin embargo, son muchos los riesgos a los que se enfrenta en el medio plazo. En un momento histórico de crisis, pero también de reordenamiento mundial, la Unión debe escoger cómo afronta retos, como la transición energética y digital, que conformarán el futuro de sus ciudadanos.

De izquierda a derecha, Christine Lagarde, Valdis Dombrovskis, Mark Rutte, Andrej Plenković y Christian Sewing.

Acerca de esto ha tratado la principal conferencia de la cuarta jornada del Foro Económico Mundial, celebrado en Davos. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, y el vicepresidente económico de la Comisión Europea (CE), Valdis Dombrovskis, así como el director ejecutivo de Deutsche Bank, Christian Sewing, o el primer ministro holandés Mark Rutte, abordaron estos temas en la charla.

Mucho mejor de lo esperado

Según Lagarde, muchos líderes de los países de la UE no creen ya que la recesión sea una posibilidad a medio plazo. La perspectiva es mucho más positiva si miramos a nivel global y europeo. Las perspectivas, explica, «han pasado de una recesión segura a una pequeña contracción».

«Lo que vemos en el momento con el principio de este año es que la actividad económica está decayendo. Es cierto que no estamos ante un 2023 brillante, en comparación con los número tan positivos que hemos tenido en 2022, pero es mucho mejor de lo que nos temíamos», afirma la presidenta del BCE.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.

El trabajo durante los últimos meses del banco central se ha centrado en combatir la inflación y devolverla al cauce del 2%. Sin embargo, existe otro factor que desde el banco consideran de vital importancia: el mercado de trabajo.

En este sentido, Lagarde se ha mostrado positiva, asegurando que «el mercado laboral en Europa nunca ha sido tan vibrante como en la actualidad. El desempleo es muy bajo y el ratio de participación está en niveles muy altos de forma generalizada».

La inflación, una prioridad

Pese a los datos positivos de empleo homogéneos en la zona euro, la inflación lo que, por el momento, más quita el sueño a los poderes económicos europeos. Pese a las medidas tomadas por el BCE y otras instituciones, los porcentajes todavía se mantienen muy altos. El mensaje que sale de Davos es de determinación para redoblar esfuerzos en devolver la inflación al 2%.

Existe, sin embargo, una fina línea entre tomar las medidas adecuadas para contener la inflación ahuyentar a los inversores con una presión excesiva. En este sentido se ha manifestado el director ejecutivo de Deutsche Bank, Christian Sewing, que advierte del riesgo de que la UE entre en una espiral inflacionaria peligrosa.

Christian Sewing, director ejecutivo de Deutsche Bank.

«El mercado de capitales de inversión es en la actualidad el dinamizador económico más provechoso para la economía europea. Sin estos capitales privados, no habrá transición energética. Si conseguimos que el volumen de capital de estos mercados aumente, los problemas que conllevan aparejados disminuirán. Cuanto más capital logremos captar, menos problemas tendremos. Las transiciones digitales y verde se tienen que llevar a cabo en el largo plazo, pero en el corto y medio necesitamos el venture capital», ha explicado Sewing.

Medidas fiscales estrictas

Para el vicepresidente económico de la CE, Valdis Dombrovskis, responder a las circunstancias económicas actuales requiere contar con unas políticas macroeconómicas consistentes. Contar con una amplia red fiscal que haga factible reducir el déficit de los presupuestos nacionales.

«De igual forma, debemos tomar medidas orientadas a reducir el precio de los combustibles. Debemos poner coto a los elevados precios energéticos actuales y tener en cuenta que los precios de los combustibles fósiles van a continuar así durante un tiempo. Además de tomar estas medidas debemos acelerar la transición energética, eso significa que tenemos que llevar a cabo toda una serie de inversiones para que tengan lugar», apuntilla el vicepresidente.

El vicepresidente económico de la CE, Valdis Dombrovskis.

El elevado precio no es el único problema que la Unión afronta con su suministro energético. Los objetivos de almacenamiento de gas se han cumplido para pasar este invierno. Sin embargo, explica Dombrovskis, mucho de ese gas es de origen ruso. Y ha sentenciado que «ese no será el caso el año que viene, por lo que tenemos que buscar formas de encontrar más recursos en el futuro».

Una Europa dinámica

Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos, ha puesto la nota discordante cargando contra las grandes partidas de fondos europeos. El mensaje principal del holandés ha versado sobre que Europa no puede convertirse en un «museo al que la gente venga a ver ciudades bonitas, tiene que ser un lugar de crecimiento e innovación».

Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos.

«Debemos asegurarnos de que cada integrante de la Unión tiene un presupuesto propio al margen de la UE. En el largo plazo hay que bajar el gasto de los estados, pero eso no se puede hacer cuando tenemos países gastando el 10% o 15% de su PIB en pensiones. Eso no es sostenible en el largo plazo», afirma Rutte.

Y es que la Unión no están teniendo éxito a la hora de convertirse en un polo de escalabilidad y creación de empresas. En cuanto a las startups, afirma Dombrovskis, Europa está «muy en forma, pero cuando llega el momento de escalarlas se van a Estados Unidos o Asia. Eso significa que todas esas oportunidades de trabajo no se están materializando en Europa».

¿Qué hacemos con China?

Con la balanza de poder entre Estados Unidos y China en movimiento, las tensiones por controlar las esferas de influencia mundial se multiplican. Los norteamericanos han endurecido durante los últimos años su postura frente al gigante asiático y demandan de sus aliados estratégicos el mismo trato. Los miembros de la Unión Europea, sin embargo, no están todos en el mismo barco y no existe una posición estratégica común.

Para el primer ministro holandés, no hay que ser naive en cuanto a nuestra posición internacional, ni es preciso que acatemos a pies juntillas la posición de Estados Unidos. El volumen de comercio entre la Europa y China supone un billón de euros diarios. La necesidad, por tanto, de crear un frente común entre todos los ciudadanos de la Unión se hace cada vez más acuciante.

«La UE es el primer socio comercial de 80 países en el mundo. Mientras tanto, USA es el primer socio comercial de 20 países en el mundo. No estamos en el mismo punto», ha sentenciado Lagarde.

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