Praga

Praga: Rindiendo culto a la cerveza y la historia

Siendo una ciudad con un encanto muy especial, Praga fue la capital del antiguo reino de Bohemia y de Checoslovaquia. El eje clave, la Plaza de la Ciudad Vieja, donde brilla el reloj astronómico que fue construido en la Edad Media, y colocado sobre la pared sur del Ayuntamiento.

Al subir a la torre del Consistorio disfrutarás de unas vistas sobre los tejados de la ciudad realmente preciosas, la arquitectura de Praga es uno de sus grandes atractivos.

Cruzar el Puente de Carlos, sobre el río Moldava, que conecta la Ciudad Vieja y el Castillo, es un paseo único, sobre sus más de 500 metros de largo, complementado con estatuas de estilo Barroco.

Culto cervecero

Pero esta ciudad tiene además un encanto singular que nos permite hacer un turismo ligado a su bebida más popular. Sentarse, pedir una buena cerveza y observar el entorno donde nos encontramos, también me sirve para planificar el recorrido por las sensacionales calles históricas de Praga, marcando como ejes sus cervecerías.

Así que vamos a empezar por un lugar con una atmósfera muy especial, señorial, elegante, muebles históricos, repleto de salas, algunas, como la de la «Academia» todavía refleja el encanto de los encuentros que en el siglo XIX y en el XX se producían en su espacio. Algunas salas con unas vidrieras de ensueño, y otras, como la sala Caballeros totalmente reconstruida en estilo Románico.

Es un lugar casi de culto, de peregrinación, la cervecería U Fleků, la más antigua de Praga, con más de 500 años. Y su restaurante, un lugar emblemático con más de 1.200 plazas para comensales, distribuidas en varias salas, un lugar donde disfrutar de la gastronomía checa y maridarla con la maravillosa cerveza que fabrican.

También hay que asumir algo, estamos en un lugar que siempre está «repleto», pero para disfrutar de Praga y de su excelente cerveza, creo que debemos empezar por aquí.

Siglos de tradición

Y cerca del Palacio Czernin me desplazo a otro lugar casi de culto, el pub U Černého vola, que ha conservado toda su esencia desde hace muchos años, y donde tienes la sensación de que el tiempo se detiene. Es otra de las antiguas cervecerías de Praga, en la plaza de Loreto, y mucho más frecuentada por los lugareños. Y aunque el aspecto actual es relativamente reciente, de 1965, el lugar tiene una tradición de cientos de años, con una fachada barroca, y guarda en el interior un fragmento de la muralla que forma parte de las fortificaciones que Carlos IV desarrolló, incluso una bodega muy antigua, de 1500, con una bóveda de cañón semicircular totalmente de piedra. Un encanto de lugar.

La cerveza en la República Checa es casi un símbolo para el país, y nos da una excusa para combinar la visita de la ciudad con disfrutar de esos lugares antiguos, ancestrales y magníficamente conservados o restaurados donde disfrutar de la variedad de cervezas que producen y de su gastronomía local. Tan importante es que tienen su Día Nacional de la Cerveza, el 27 de septiembre.

Cada productor local elabora varios tipos de cerveza, y muchos de ellos con sus propios trucos, criterios, creando una gama enorme de variedades. Nosotros la que más conocemos es la tipo Pilsen, rubia, suave y con baja graduación.

La cervecería de los intelectuales

Antiguamente, los Reyes de Bohemia realizaban un recorrido hasta llegar a la Catedral de San Vito, que es lo que conocemos como El Camino Real de Praga. Se trata de un recorrido lleno de callecitas encantadoras, con cervecerías. Y aquí en la calle de Celetná se encuentra la cervecería U Supa, magnífica, con sus bóvedas de estilo gótico renacentista y muy reconocida por su cerveza laguer seminegra (la U Sup), y si nos pilla en la hora de comer, también podemos maridarla con los platos típicos de la cocina checa.

U Zlatéhp tygra es otra de esas cervecerías que ha conservado perfectamente su carácter genuino y tradicional. Y además engarza con las tradiciones culturales del pueblo checo, una cervecería totalmente vinculada al nombre del gran escritor europeo y mundial Bohumil Hrabal. Un local que arranca su historia desde los siglos XIV y XV, incluso en una descripción de la ciudad hecha en 1816 se nombra a esta cervecería. Ha pasado por varias etapas, pero siempre rodeada de la elegancia de una taberna típica y el glamour de intelectuales, artistas o escritores.

Si te faltaban argumentos para visitar Praga, no lo dudes, este es uno más.

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