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La opinión de  Frédéric Mertens de Wilmars, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia  LA ESCASEZ DE COMBUSTIBLE, O EL (ELEVADO) PRECIO DEL AISLAMIENTO

La escasez de combustible o el (elevado) precio del aislamiento del Reino Unido

Largas filas de coches delante de las gasolineras; supermercados casi vacíos, y un vertiginoso aumento de los precios. Malos recuerdos para los británicos que vivieron la crisis del petróleo de 1973 o el bloqueo de entradas de las refinarías en los años 2000. Casi medio siglo después, la crisis del combustible en el Reino Unido no es consecuencia directa de una decisión de los países productores del petróleo.

Esta vez, es el resultado de unas políticas decididas por el Gobierno británico y que se remiten a un doble contexto: la pandemia de la covid-19 y las consecuencias del Brexit.

La causa de la crisis del combustible

Detrás de la crisis del combustible está en realidad la carencia de los, al menos, 100.000 camioneros que se necesitarían para transportar, entre otros, la gasolina y el diésel desde las terminales de almacenamiento hasta las gasolineras.

Esta escasez de profesionales de la carretera se prolonga ya desde hace meses debido a un doble factor: la pandemia del coronaviurs por una parte, y el Brexit, por otro. En efecto, el confinamiento ha incitado a muchos conductores europeos (españoles; polacos; portugueses; etc.) a volver al continente. Además, el cierre de los centros de examinación ha impedido que decenas de miles de personas obtuviesen la licencia necesaria para conducir vehículos pesados.

“La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha complicado los procedimientos migratorios”

Por otra parte, es importante recalcar que la obsesión del ejecutivo de Downing Street con el Brexit ha agravado de forma notoria las consecuencias que la pandemia ha tenido sobre las infraestructuras del Reino Unido. Es cierto que su salida de la Unión Europea ha complicado los procedimientos migratorios en las fronteras, donde antes los trabajadores europeos circulaban libremente. No obstante, Irlanda del Norte, que se ha mantenido siempre vinculada con el espacio aduanero europeo debido a la instauración de reglas específicas (el protocolo norirlandés) ha logrado escapar a la escasez de combustible.

Además, aunque el Gobierno británico ha negado el impacto del Brexit en la crisis actual, afirmando a su vez que los países europeos sufren también de una escasez de transportistas (hasta 50.000 en Francia, por ejemplo), Boris Johnson se ha visto obligado a enmendar su política de inmigración postBrexit.

Así pues, Londres ha decidido otorgar 5.000 visas laborales de carácter provisional con el objetivo de poner remedio a esta situación. Este hecho es una manera de reconocer que, en gran medida, esta escasez de mano de obra es una de las numerosas consecuencias del Brexit. Ahora es mucho más difícil para los conductores extranjeros ir a trabajar al Reino Unido. Un fenómeno que afecta no sólo al transporte de carretera sino también a fábricas; granjas; el sector sanitario; los servicios de limpieza; la hostelería, etc.

Aislamiento político y económico

En definitiva, la problemática por la falta de transportistas se engloba dentro del ‘lote’ de consecuencias sectoriales económicas y demográficas – en términos de población activa – del aislamiento político y económico del Reino Unido frente a los europeos, y frente al resto del mundo en general.

El Brexit ha situado a los británicos fuera de la protección que la Unión Europea –supuestamente– ofrece a los Estados miembros. Dejó de ser un Estado miembro de la Unión Europea y, por tanto, perdió el derecho a estar representado en las distintas instituciones de la UE y del resto de instituciones internacionales por medio de esta (por ejemplo, en la Organización Mundial del Comercio).

Con el fin de paliar las consecuencias económicas y comerciales del Brexit, el gobierno de Boris Johnson quiso negociar un tratado de libre comercio con los europeos. Pero, este acuerdo está a todos los efectos estancado debido a la falta de confianza y fiabilidad mutua respeto a las reglas del juego de un tratado que desborda el marco puramente económico.

“La crisis del combustible no es la primera ni será la última de las consecuencias del Brexit”

Políticamente, las tensiones continuas entre Londres y Bruselas no favorecen la situación británica. Y la crisis del combustible no es la primera ni será la última de las consecuencias del Brexit. En este caso, además, la crisis energética –el aumento estratosférico del precio del gas y la electricidad- que afecta al conjunto de los países europeos agrava más si cabe la situación del Reino Unido.

Los instrumentos que la UE puede utilizar para reducir los efectos de dicha crisis, o cualquier otra a escala europea, escapan del alcance de los ingleses. Viendo lo sucedido, ciertamente, un acuerdo político sustentado en la buena fe por parte del Gobierno británico sobre las cuatro libertades fundamentales -circulación de personas, bienes, servicios y establecimiento- de la UE hubiera podido generar una mayor seguridad para todos los trabajadores y transportistas europeos cuya actividad profesional se desarrollaba en el Reino Unido.

Los británicos tomaron una decisión sobre la naturaleza de la relación que deseaban tener con la Unión Europea, pero esta estaba a su vez íntimamente ligada a la naturaleza de su propia trayectoria nacional; particularmente en términos de estrategia de desarrollo económico.

“Alejándose de Bruselas, Londres ha pretendido apostar por un acuerdo especial con EE.UU.”

Su interés objetivo era tener la relación más cercana posible con la Unión Europea, que es, hoy en día, con diferencia, su principal socio comercial. Alejándose de Bruselas, Londres ha pretendido apostar por un acuerdo especial con EE.UU. pero Washington no tienes prisas por cerrar ese tipo de tratado por las implicaciones no sólo económicas de semejante alianza con el Reino Unido. En cambio, el mercado europeo y sus Estados miembros constituyen un interlocutor importante para el Gobierno americano; un aliado económico de primer nivel en el contexto de conflicto actual con China.

La crisis del combustible, un aviso para los discursos soberanistas en Europa

Finalmente, la escasez del combustible en el Reino Unido es consecuencia directa o indirecta de un soberanismo económico y político que se sustenta en un aislamiento incapaz de responder a las necesidades básicas de los ciudadanos británicos. Un hecho que pone sobre aviso a los electorados francés; italiano; húngaro y polaco, igualmente engañados por discursos soberanistas lejanos a la realidad.

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