Cultura

Los (valencianos) premios nacionales del Cómic renuncian a la pandemia como inspiración

Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou comienzan una etapa de encargos por separado tras el reconocimiento provocado por "El Día 3"

Viñeta de "El día 3"

Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou, los últimos ganadores del Premio Nacional de Cómic, huyen de la pandemia que vive el mundo como inspiración en sí misma -“todo el mundo escribe sobre lo mismo”– y apenas le otorgarían una subtrama en sus próximas historias.

En una entrevista, los autores valencianos, que participan en las Jornadas del Cómic de Avilés, han reconocido que tras “El día 3”, que les sirvió para obtener el galardón, emprenderán un pequeño periodo con encargos por separado. La novela gráfica premiada relata el terrible accidente de metro ocurrido en 2006 en València en lo que fue un trabajo “muy duro e intenso” que les pasó factura.

‘El día 3‘ es algo más que la plasmación en cómic de la tragedia del metro, conlleva también un componente reivindicativo” porque, según precisa Giner Bou, “siempre aflora la forma de pensar del autor y la manera de entender la vida”.

En este caso se trasmite al lector la “muy mala gestión” de los políticos que en esta historia aparecen representados con tentáculos (de poder) en lugar de rostros humanos, en lo que es una de las varias metáforas con las que los creadores dejan su impronta.

Una gestión política que, tal como se refleja en la historia, llega a niveles tan estrambóticos como tratar de restar relevancia al terrible suceso ante la visita del Papa, generando entre las víctimas y sus familiares un sentimiento insoportable de injusticia.

Con el libro de la periodista Laura Ballester como base, el trabajo de Durán y Giner Bou buscaba dar la mayor visibilidad posible a todas las injusticias que se cometieron a partir de un trabajo de documentación, que incluyó el visionado de imágenes del accidente o del el acta policial del momento en el que los agentes bajaron al túnel, una descripción “dantesca, gore”.


La idea era no herir más a las víctimas con este trabajo de modo que decidieron no mostrar la literalidad de lo que se vivió en aquel túnel de metro y recurrir como alternativa creativa a la metáfora visual para mostrar sentimientos y emociones con elemento alegóricos.

Desde el principio, el contacto con las víctimas fue estrecho porque era un trabajo concebido para ellas y si los familiares no estuvieran cómodos, hubieran abandonado el proyecto. “El día 3” se fraguó en año y medio gracias al impulso que supuso la concesión de una subvención del Ayuntamiento de Mallorca. No obstante, fue un trabajo agotador, que les hace pensar ahora en buscar un respiro de la mano de encargos individuales para coger fuerzas para algún proyecto más personal.

Duran tiene claro ese posible proyecto dado que, cuando recibieron la llamada del Ministerio de Cultura de que se les había concedido el Premio Nacional de Cómic, estaba en el quirófano operándose de un cáncer del que ahora se está recuperando. Luego vino la pandemia, contribuyendo a unos meses de subidones y bajones en una montaña rusa, que a medio plazo quiere plasmar en un cómic autobiográfico.

Matrimonio en la vida real, lo son también en el proceso creativo donde la función de dibujante de la primera y de guionista del segundo se funden y se mezclan de modo que ambos intervienen en todas las facetas.

Algo que comenzó fraguándose, sobre todo, al inicio con “Una posibilidad entre mil” y “La máquina de Efrén”, dos títulos autobiográficos que forman un díptico sobre la historia de sus dos hijas, la primera con parálisis cerebral y la segunda, adoptada en Etiopía.

Reconocen que la concesión del Premio Nacional de Cómic abre muchas puertas, sólo en los primeros días, la vorágine de entrevistas y de contactos fue manifiesta, mientras volaban los ejemplares de la edición de “El día 3” como se comprueba en las Jornadas del Cómic de Avilés.

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