Entrevista

Toni Gaspar: “Empecé a correr como terapia mental y reflexión, y lo necesito”

Para el presidente de la Diputación de València, "Facebook y Twitter es un sinvivir para la política. Son territorios en general excesivamente beligerantes"

Toni Gaspar. | Foto: Efe/Ana Escobar

(Efe/Loli Benlloch).- El presidente de la Diputación de Valencia y alcalde de Faura (Valencia), Toni Gaspar (Faura, 1973), explica en una entrevista con la Agencia EFE que para él correr es una necesidad física y mental, que en la cocina “borda” la tarta de queso, que es posible vivir sin Facebook ni Twitter, y que es “de viaje fácil y poca preparación”.

-¿Es de los que tiene un tipo de música para cada momento?

-Claro. Con la música soy muy ecléctico. El día a día tiene momentos de ópera, otros de rock y a veces de una bulería. Más que el estilo mi tipo de música es la buena música.

-¿En el confinamiento escuchaba el ‘Resistiré’, o se le hizo un poco bola?

– Sinceramente, en esas semanas era de pocas canciones. Mi confinamiento fue entre el salón de plenos de la Diputación haciendo videollamadas y las calles de Faura. Fueron días de mucho trabajo, que afortunadamente no se hizo bola y resistimos.

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Foto: Efe/Ana Escobar

-¿Cuál es el plato en el que es todo un maestro de la cocina, y cuál se le resiste?

-Tal vez los dulces sea mi especialidad. La tarta de queso (receta de mi secretaria) la bordo. Se me resisten los arroces, pero creo que es cuestión de poco tiempo que los domine.

-Cuando entra a una librería, ¿a qué sección se dirige en primer lugar?

– Me apasiona la Historia, tanto en versión novela como biografías o ensayos. Además ayuda a ver con más perspectiva la actualidad.

-¿Es de los que le gusta coleccionar alguna cosa, o de los que siguen el método Marie Kondo?

-A ver, me gusta guardar objetos que tienen algún componente sentimental, personal, pero soy un bastante disciplinado con el orden y de vez en cuando hago limpieza general de objetos guardados.

-¿De dónde le viene la afición a correr?

-Pues empecé hace ya años como terapia mental, como momento de reflexión. Lo necesito tanto física como mentalmente.

-¿En qué distancia se siente más cómodo: medio maratón, maratón o ultramaratón?

-Me gustó mucho la experiencia de hacer una maratón y media de montaña. Unas nueve horas corriendo es tal reto personal de resistencia y preparación que cuando lo acabas la autoestima está en máximos.

-¿Lo de no tener televisión es una declaración de principios?

-Pues se debe principalmente a no tener que ir a comprarles una televisión nueva a mis padres. Se les estropeó la suya y les dejé la mía provisionalmente. Desde entonces, me he dado cuenta de que es prescindible. Con el ordenador para ver series, me sobra.

-¿Qué serie está viendo ahora, y cuál recomendaría para ver este verano?

-Estoy viendo ‘Versalles’. Me gustan las intrigas, las normas, los códigos palaciegos. Por eso me encantó ‘The Crown’. Recomendaría también a quien no la haya visto ‘Borgen’, para recordar que se puede hacer política con un enfoque con menos liturgia y más diálogo.

-¿A usted hay que convencerle para ir de viaje, o es de los que siempre tiene la maleta a mano, por si acaso?

-Siempre la maleta preparada, por principio vital. Soy de viaje fácil y de poca preparación. Sin excesivas expectativas se viaja mejor, incluso por la vida.

– ¿Se puede vivir sin Facebook y sin Twitter?

– Facebook y Twitter es un sinvivir para la política. Son territorios en general excesivamente beligerantes, donde no abunda lo que reclamo permanentemente: diálogo, escucha, consenso, talento, ideas… ¿Entiende por qué no tengo ni Facebook ni Twitter, no?

-Confiese: ¿le ha pasado más de una vez lo de llegar a la puerta de casa y tener que volver a por la mascarilla?

-Permanentemente. Casi igual que las llaves del coche o el móvil. Aunque sea ya rutina necesaria, he tenido que dejar mascarillas en todos los sitios por si se me olvida.

– ¿Sus padres le han perdonado ya que se metiera en política?

-Me lo perdonan todo. Lo mío con la política ya lo tienen asimilado, aunque a veces les cueste asimilar la exposición pública con lo que ello conlleva. Después de veinte años, creo que lo van aceptando.

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