Reflexiones de verano para mentes inquietas

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Parece que agosto es un tiempo de descanso, momento de realizar una parada en el camino y recuperar fuerzas. En la playa, la montaña o viajando buscamos desenchufar, pero ¿qué pasa con aquellos que no son capaces de desconectar de su actividad? Pues que las vacaciones de agosto son una buena oportunidad para reflexionar, mirar con calma al futuro y tratar de escribirlo. Aprovechemos ahora para, con reposo, mirar hacia atrás y aprender de los errores cometidos, es un sano ejercicio del que nadie está libre.

Este verano estamos, sin duda, ante una situación excepcional. Las noticias preocupantes sobre el incremento de contagios de la COVID-19 y las mascarillas se encargan de recordarlo. Es un agosto diferente en el que cuesta comprender cómo algunos se están planteando parar después de salir de tres meses de confinamiento. Este es un posicionmiento crítico, pero lo último que nos podemos permitir es volver a parar el país por vacaciones, después de la que tenemos encima y de la que, estoy convencido, nos vendrá a partir de septiembre. El verano del 2020, por tanto, no es un año para parar, nuestros clientes no lo van a hacer y nos necesitan a su lado.

Una de las grandes lecciones que podemos extraer de la situación que hemos vivido, y en la que todavía estamos inmersos, es que pueden aparecer situaciones excepcionales, ajenas a nuestro entorno y difícilmente predecibles que, de forma irremediable, pueden dar al traste con nuestro negocio tal y como lo conocemos. Podemos pensar, y esperemos que así sea, que estamos ante una situación coyuntural, pero ¿y si se dilata lo suficiente en el tiempo? ¿Persistiremos empecinados, esperando que amaine el temporal o tomaremos las decisiones estratégicas que nos permitan sobrevivir a futuro, aunque esto suponga una modificación sustancial de nuestro modelo de negocio? No son pocos los que están cambiando sus planes acertadamente. Recientemente, un empresario con dilatada experiencia en el sector de restauración organizada me contaba cómo su nuevo proyecto se centra en una cocina central y distribución directa al consumidor con una potente presencia digital para construir la marca cuando hasta hace nada defendía la creación de redes de restaurantes en régimen de franquicia.

Por otro lado, todo parece indicar que nos enfrentaremos a una nueva situación crítica antes que después, ¿hemos hecho los deberes y contemplado en nuestros planes el impacto de un potencial nuevo confinamiento? Nosotros en todos lo proyectos al realizar un análisis de sensibilidad ya estamos incorporando el escenario de un nuevo parón de actividad, esta es también una buena reflexión para este verano.

Por ir más allá, con independencia de la pandemia, ¿nos hemos parado a reflexionar cuál es nuestro talón de Aquiles? Con esto me refiero a que todos los negocios tienen un punto débil, que hace que el negocio cierre, literalmente, y no por confinamiento sino porque los clientes dejen de confiar en él.  Un ejemplo exagerado, si soy fabricante de cohetes espaciales y mis naves explotan en el espacio o si soy una empresa alimentaria y mis clientes se envenenan con mis productos… Si no lo tenemos identificado esta es, sin duda, otra buena reflexión, ¿qué riesgo me puede hacer cerrar el negocio? ¿Qué puede hacer que mis clientes dejen de confiar en mi? Una vez identificado debemos pensar cómo evitarlo, tomar las medidas necesarias e incorporarlas a nuestros procesos.

Por otro lado, también podemos dirigir nuestras reflexiones hacia el área de procesos y cómo la aplicación de determinadas tecnologías no solo nos pueden ayudar a ser más eficientes, si no a dotarnos de una ventaja competitiva y ayudar a transformarnos en una compañía exponencial. Si no lo hemos pensado ya, creo que merece una buena dosis de reflexión.

El gran salto que nos facilita la relación con startup

La situación pasada durante el confinamiento ha puesto de manifiesto cómo el uso de medios digitales en muchos casos ha sido clave para el mantenimiento de la actividad, basta con que pensemos en el teletrabajo, por poner un ejemplo. La digitalización de nuestra industria es sin duda una gran asignatura pendiente, se está avanzando en este aspecto y es una buena excusa para que la industria y el mundo startup se miren cara a cara creando entornos colaborativos que generen relaciones simbióticas donde todos salen ganando.

Diseñar estrategias de Corporate Venturing para incorporar innovación a nuestras compañías es algo disruptivo en lo que pensar en este mes de descanso. Pero podemos aprovechar para dar un paso más allá y pensar en cómo afrontar nuestra actividad en el mercado digital como una auténtica estrategia de negocio. La relación con el entorno innovador nos puede llevar a construir nuevos modelos de negocio, este es el gran salto que puede facilitar la relación con startup y del que puede depender nuestra supervivencia en el futuro.

El teletrabajo ha permitido a muchos negocios mantener la actividad sin parar ni un solo instante. Pero la eficacia conseguida gracias a su implantación ha tenido un par de efectos colaterales y, tal vez, contradictorios. Por un lado, el teletrabajo ha permitido demostrar que la presencia en el puesto no siempre es necesaria y que se puede convertir en una gran herramienta de conciliación. Nos ha ratificado en la creencia de que lo importante es el resultado y no el presencialismo.

Nos ha ayudado a validar la competencia e implicación de nuestras personas pero, por otro lado, ha generado una pérdida de sensibilidad, del calor humano que el contacto diario del equipo genera. Esto es algo que debe hacernos reflexionar sobre el modelo de gestión de personas. Nuestros equipos son mucho más que un recurso y creo en la preocupación sincera por lo que ocurre con cada una de las personas que forman parte de nuestra empresa. Creo en la vinculación de las personas porque amen la empresa de la que son parte y no tanto en los modelos de liderazgo basado en el temor a la pérdida del puesto de trabajo….Reflexionar sobre nuestro modelo de liderazgo es otra buena labor para el CEO este verano.

Y, por último, se me ocurre otra reflexión más personal y profunda, sobre todo para aquellos que son propietarios de sus empresas, con años de trabajo a sus espaldas, que han superado situaciones duras y que han sobrevivido a crisis como la anterior económica y que ahora han visto como una pandemia global les golpea cuando empezaban a respirar… Hay momentos en los que es completamente legítimo plantearse el hacer líquido el esfuerzo de toda una vida y dar cierta tranquilidad a nuestras familias. Un gran tema para pensar en el descanso, ¿ha llegado el momento de vender?

¡Muchas reflexiones para solo unos días de descanso, pero esto es lo que pasa cuando las mentes inquietas se paran a pensar! ¡Feliz verano! ¡Felices reflexiones!

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