La Comunicación como activo empresarial

Directora
Intermundo Comunicación
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La comunicación no es sólo la capacidad de informar al otro, de narrar hechos, vicisitudes, eventos u otros datos. La capacidad de comunicar implica mucho más. Alguien que comunica transmite una serie de valores, principios, formas y comportamientos. Expresa sentimientos, ideas, anhelos y sueños; esperanzas y deseos. Cuando comunicamos establecemos un nexo de unión con el otro, una relación que supera la mera transacción de información.

Lo que hacemos cuando comunicamos es conectar. Sí, empatizar, enlazar con las necesidades, ideas y deseos del otro. Crear una conexión, establecer un diálogo recíproco, crear escenarios comunes, compartir. Para una empresa, lograr este objetivo con sus clientes y con el resto de agentes que intervienen en su día a día es más que un objetivo, es una necesidad.

Cuando un ente colectivo comunica, le está diciendo a sus clientes, proveedores, competidores, accionistas, socios, al conjunto de la sociedad, qué, cómo y por qué hace lo que hace. Qué retos tiene que enfrentar, cuáles son sus dificultades y cómo pretende superarlas. Esta forma de dirigirse a los demás refuerza la estructura de las empresas o instituciones de todo tipo, especialmente en situaciones de crisis. En estos casos, se hace todavía más imprescindible expresar qué situación estamos viviendo y qué medidas se han tomado, se toman y se tomarán.


Comunicar de manera constante es fundamental, porque los lazos de esta confianza se construyen con el tiempo.

Todos estos datos ofrecen un mapa de transparencia y seguridad a todos los agentes que son necesarios para una empresa. Y aquí, la transparencia y la seguridad se convierten en la generación de confianza y credibilidad, hoy en día elementos básicos para los negocios.

No hay transacción posible sino hay una relación de prestación de productos o servicios que no se sustente en la confianza. Por eso, comunicar de manera constante es fundamental, porque los lazos de esta confianza se construyen con el tiempo.

Quien ha mantenido una acción proactiva en materia de comunicación a lo largo de un tiempo, lo tendrá hoy más fácil que quien nunca lo ha hecho. Así se demostró en la crisis financiera de 2008, pero con mayor razón en esta crisis que estamos viviendo actualmente. La confianza en materia de seguridad e higiene es fundamental para que los clientes sigan confiando.

Se entiende bien cuando pensamos en el sector turístico. También en el caso de las residencias de ancianos y geriátricos que, tras lo vivido y sufrido, han de explicar qué ha ocurrido en sus centros y, sobre todo, cómo se va a actuar a partir de ahora. Para estas instituciones es fundamental recomponer la confianza y las dudas que hayan podido generar, mejorar su reputación y fortalecer los vínculos con sus clientes.

En algunos casos es importante establecer planes de crisis, pero el mejor plan de crisis es actuar siempre antes de que esta se produzca. Por ello, frente al conjunto de activos de una empresa – todos ellos importantes para su funcionamiento – hay uno al que no podemos renunciar, especialmente en un mundo hiperconectado por diferentes canales: la comunicación.

Son aquellas empresas e instituciones con una comunicación más activa los que siempre salen mejor parados en los peores momentos. Este activo debe ser incorporado a los procesos de gestión de las grandes corporaciones, pero también a las pymes, puesto que éstas concentran y tienen más capacidad de expresar valores y principios (también sentimientos) con respecto a otras estructuras más grandes.

A la empresa que no comunica le puede ir bien, claro que sí, pero aquella que comunica, que comparte su desarrollo, crecimiento y también vicisitudes, será una empresa más cercana, estará más en la mente de sus clientes, proveedores y otros agentes importantes, será una empresa no sólo más conocida sino con mayor reputación y ello, sin duda alguna, le llevará a conseguir mejor sus objetivos. Hay un dicho que dice que si no comunicas no existes y hoy en día es el momento de comunicar.

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