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¿Hay vida más allá del running?

Correr es un deporte que elimina lo negativo, te convierte en resolutivo y te ofrece otra visión del mundo que te rodea

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Aún queda mucho camino por recorrer y demasiadas barreras por derribar para llegar a encontrar el equilibrio perfecto entre deporte, trabajo y familia| Foto: D. Vetsikas

Las cifras oficiales reflejan que la población española es cada vez más activa sobre todo las mujeres. Además, los hábitos deportivos se van haciendo hueco en las agendas como el momento del día perfecto para desconectar de todo y recargarnos de energía. Pero, siempre hay un pero, deporte y conciliación son términos que todavía están demasiado lejos de convertirse en la realidad social que la población demanda. Y es que aún queda mucho camino por recorrer y demasiadas barreras por derribar para llegar a encontrar el equilibrio perfecto entre deporte, trabajo y familia.

El running es el deporte de moda desde hace años y esa fama se la ha ganado a pulso gracias a su flexibilidad de horarios y capacidad de adaptación a cada circunstancia y momento. Solo necesitas unas zapatillas, ropa cómoda y un rato para olvidarte del caos que te rodea. Es el deporte perfecto para adaptarlo a tu horario, a tu trabajo, a tu vida social, a tu ocio…

Tú eliges el momento, la ruta y el tiempo que quieres invertir y como resultado obtienes una mejora tanto física como psicológica, un rato de desconexión y una válvula de escape a todo aquello que lleva quitándote el sueño durante días. Correr es un deporte que elimina lo negativo, te convierte en resolutivo y te ofrece otra visión del mundo que te rodea. Por eso, cada vez gana más adeptos. Sin embargo, nuestro estilo de vida, plagado de horarios y objetivos que alcanzar, hace que sacar tiempo para el deporte, para el trabajo y para la familia se convierta en un lastre.

Es indudable que el running puede estar muy cerca de la conciliación familiar y laboral por su versatilidad pero esconde demasiados puntos negativos que sufren a diario aquellos que optan por incluir el deporte como una rutina más en su día.

Si preguntas en tu círculo más cercano si es posible con la actual realidad social enlazar positivamente deporte, familia y trabajo, la respuesta es clara: “Se puede, pero cuesta muchísimo. Tienes que prescindir de cosas importantes como ver más a tus hijos o dormir” o “sí, se puede pero requiere de mucho sacrificio y constancia además de una planificación milimétrica para sentir que llegas a todo”. Pero hay más. Si sigues preguntándote cómo hacer deporte y mantener un equilibrio encontrarás respuestas como “es complicado”, “hace falta mucha planificación y ayuda extra de familiares”, “puede ser compatible pero ni la sociedad ni las empresas están preparadas para este estilo de vida”. Y es aquí cuando te das cuenta de que la conciliación como la imaginamos queda demasiado lejos.

Si nos asomamos al ámbito laboral muchas empresas apuestan por el deporte entre sus empleados para mejorar la productividad o incluso muchas incluyen instalaciones deportivas en el centro de trabajo para evitar el desplazamiento de sus trabajadores. Pero en muchas otras no se cuentan con esas facilidades que los empleados aprovecharían incluso serviría de aliciente para iniciarse en la práctica deportiva.

“Podría irme corriendo al trabajo y hacer deporte antes de empezar la jornada laboral pero no es algo que preocupe a mis jefes y las instalaciones no están enfocadas a ello. Sería un aliciente ya que rendiría más y tendría el resto del día para poder dedicarlo a mi familia”.

Correr a primera hora del día o cuando ya es de noche y todos descansan es otra de las fórmulas secretas para poder practicar deporte: sacrificarte es la palabra clave para que todo cuadre. Correr cuando tienes familia es una auténtica carrera de fondo. Sí compensa, pero debes ponerle muchas ganas.

Y cuando el objetivo es que todo cambie y se adapte a los nuevos tiempos, las demandas de la conciliación también llegan a las carreras populares donde muchos corredores solicitan servicios de ludotecas o espacios habilitados para dejar a los más pequeños mientras los padres disfrutan corriendo.

La mayoría apuestan por carreras cortas para seguir activos y no tener que pedir demasiados favores para correr el fin de semana pero otros, y cada día más, creen que “todo sería más fácil si pudiéramos ir en familia a las pruebas populares y disfrutando de ese rato sin recurrir a amigos o abuelos. Cada vez más las parejas corremos y entrenamos juntas y ese servicio daría la posibilidad de poder correr la mayoría de las pruebas sin tener que hacer encaje de bolillos con tu entorno más cercano”.

Todo evoluciona y la sociedad está empeñada en seguir realizando aquello que les hace ser más vitales sin perder la perspectiva de casa ni la del trabajo. Running como terapia, como aprendizaje y como momento personal para reconectar con uno mismo.

Running como motor de cambio para evolucionar y conseguir esa realidad social tan necesaria. Y ya se está abriendo camino a través de los kilómetros.

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