Las empresas recortan a la mitad los beneficios destinados a pagar la deuda

El informe del Ivie y Fundación BBVA analiza el desapalancamiento y la mejora de la salud financiera de las empresas

La recuperación económica y la caída de los tipos de interés han permitido recortar a la mitad el porcentaje de los beneficios que las empresas destinan a gastos financieros y amortización del principa. El porcentaje ha pasado del 72,2 % en 2007 al 33,2 % en 2018, mejorando por tanto su salud financiera

Según un informe del Ivie y Fundación BBVA, la deuda de las empresas se ha reducido de forma drástica: ha pasado del 118 % del PIB al 73 % en junio de este año, incluso por debajo del promedio de la eurozona.

La monografía Condiciones financieras de las empresas españolas: efectos sobre la inversión y la productividad, desgrana cómo el deterioro en las condiciones de acceso a la financiación que tuvo lugar con el inicio de la crisis explica una parte importante de la caída de la tasa de inversión de las empresas españolas desde 2007. De igual forma, desarrolla el informe, la mejora posterior en esas condiciones ha contribuido a la recuperación subsiguiente de la tasa de inversión.


La mejora de la salud financiera ha venido acompañada de mejores condiciones de acceso a la financiación


El intenso esfuerzo realizado por las empresas por reducir deuda ha mejorado su estructura financiera y ha permitido aumentar 16 puntos el peso de los recursos propios en su activo total desde 2008, hasta alcanzar el 56,7 % en 2018. Si en 2007 destinaban a gastos financieros y amortización de deuda el 72,2 % de sus beneficios, en 2018, con el desapalancamiento y la rebaja de tipos de interés, el porcentaje cayó al 33,2 %.

La mejora de la salud financiera de las empresas en los últimos años ha venido acompañada por un mejor acceso a la financiación, cuyas condiciones se endurecieron durante la crisis. Según la encuesta del BCE, si en 2011 el 25 % de las empresas españolas encontraba obstáculos para obtener un préstamo bancario, en la actualidad, el porcentaje es de tan solo el 8 %, similar al de la media de la eurozona.

Sin embargo, el informe dirigido por Joaquín Maudos y Juan Fernández de Guevara, alerta de la aparición de empresas que solo sobreviven gracias a las políticas monetarias expansivas que generan tipos de interés muy reducidos, pero que no serían viables en un escenario donde el coste de financiación fuera normal.

La monografía analiza el conjunto de empresas desde el punto de vista del acceso a la financiación y construye una variable que las clasifica en tres grupos: las que no son capaces de financiar su inversión con recursos ajenos (absolutamente restringidas), las que tienen dificultades para hacerlo o tienen que pagar un coste muy elevado (relativamente restringidas), y las que acceden sin problemas a la financiación ajena (las no restringidas).


Los problemas de financiación reducen las inversiones


Los mayores problemas en la financiación (proporción de empresas restringidas) se observan en las empresas de menor tamaño. En el año 2017, el 54,9 % de las grandes empresas (más de 250 trabajadores) no están financieramente restringidas frente el 28,6 % de las microempresas. De hecho, entre estas últimas, el 20,1 % están absolutamente restringidas mientras que tan solo el 6% de las grandes lo están.

En general, las empresas más restringidas en el acceso a la financiación son menos rentables, más vulnerables, experimentan un menor crecimiento de sus ventas y presentan menores niveles de endeudamiento.

La existencia de restricciones financieras es un freno para el buen funcionamiento de la economía española, según explican los autores del estudio. Por un lado, el hecho de que las empresas tengan dificultades para financiarse reduce la magnitud de la inversión.


La productividad ha mejorado con el desapalancamiento de las empresas


La monografía también analiza el efecto de las condiciones en el acceso a la financiación sobre la productividad (PTF, productividad total de los factores). El endeudamiento puede contribuir a mejorar la productividad si la deuda se destina a financiar inversiones que sean rentables y aumenten la eficiencia. Sin embargo, si la deuda alcanza un nivel excesivo, los elevados costes derivados de dicha financiación pueden impedir el correcto funcionamiento de la empresa y, por tanto, afectar a su productividad.

Los resultados de la monografía indican que los efectos negativos del endeudamiento sobre la productividad empresarial aparecen cuando esta supera el 38 % de los pasivos totales. Los resultados también indican que el 69 % de las empresas españolas en 2017 superaba este umbral de deuda y el efecto sobre la productividad era negativo.

La reducción del apalancamiento desde el comienzo de la crisis se ha traducido, por tanto, en una fuente de mejora de la productividad. Las simulaciones realizadas indican que el desapalancamiento podría haber generado un crecimiento de la productividad del 3,9 % entre 2007 y 2017.

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