Entrevista a Joan Ramón Sanchis, catedrático de la Universitat de València

“Tenemos un ecosistema empresarial con baja formación respecto al management”

Hablamos con el catedrático de la UV sobre la economía del bien común, una manera de redefinir los objetivos que deben prevalecer en las empresas

Todos los expertos coinciden en señalar la necesidad de acometer un cambio en el modelo económico de la Comunitat Valenciana. La innovación, el conocimiento y la gestión empresarial son las claves del nuevo sistema productivo que se genere, sin embargo, no queda claro el camino a seguir para lograr transformar la economía valenciana.

Hablamos con Joan Ramón Sanchis, catedrático de Organización de Empresas y Director de la Cátedra de Economía del Bien Común de la Universitat de València, sobre como acometer el cambio del modelo productivo así como de los preceptos que defiende la economía del bien común. El autor del reciente libro ‘Economia del Bé Comú i Transformació del Model Económic’ (Vincle, 2019) nos explica que debe cambiar la cultura empresarial y que no debe ser la búsqueda del beneficio económico el único objetivo de las compañías.

Joan Ramón Sanchis, catedrático de la Universitat de València y autor del libro Economia del Bé Comú i Transformació del Model Económic.

-¿En qué consiste la economía del bien común?

-La economía del bien común la podemos definir como un modelo económico en el que la ética y los valores humanos están por encima del capital y del dinero. Se trata de dar un enfoque a la economía basado en la sostenibilidad. Es decir, teniendo en cuenta no solo la viabilidad económica de las empresas y de los estados, sino también lo que sería la dimensión medioambiental o ecológica y la dimensión social.

-En su libro habla de la necesidad del cambio de modelo económico, ¿por dónde pasaría este cambio?

-Necesitamos un cambio de modelo económico porque el modelo actual podríamos definirlo como un modelo de economía low cost basado en la precarización de la ocupación y en un sistema económico en el que las empresas solo piensan en ganar dinero. Eso no es sostenible.

Por tanto, haría falta un modelo económico en el que la precarización y los salarios bajos se sustituyan por la dignidad humana y por unas empresas que se preocupen no solo de generar beneficio económico sino también de generar un beneficio para la sociedad, tanto desde el punto de vista ambienta como desde el punto de vista social.

Necesitamos un modelo económico en el que las empresas generen valor añadido. Donde las compañías sean capaces de generar productos y servicios basados en la calidad, en el diseño, en el conocimiento, en trabajadores que estén motivados y altamente cualificados y que no estén preocupados solo por conseguir un salario mínimo con el que poder sobrevivir.

-¿Este modelo puede casar con el capitalismo?

-Yo pienso que sí porque en ningún momento la economía del bien común cuestiona la economía de mercado. El mercado es la base de la economía, lo que pasa es que hay que marcar unos límites. No vale todo. Al igual que tampoco se trata de que el objetivo de la economía sea el crecimiento económico, es decir, la acumulación de beneficio y de dinero.

El objetivo de la economía ha de ser la mejora de la calidad de vida de las personas. Las personas han de estar por encima de cualquier otra cosa y el objetivo de la economía tiene que ser la mejora del bienestar social.

-Me habla de un cambio radical de la cultura empresarial, sin embargo cuando se han tomado medidas en la dirección que comenta como la subida del salario mínimo interprofesional, ha habido muchos opositores, ¿cómo avanzar hacia el modelo que propone?

-Han planteado que una subida del salario mínimo va a provocar la destrucción de puestos de trabajo. Yo no estoy de acuerdo con ello. Está basado en una idea equivocada del concepto de empresa. Siempre se ha dicho desde una visión ortodoxa que las empresas han de mejorar su productividad y que una vez mejoran su productividad, en ese momento ya se podrá subir salarios.

Yo creo que eso está totalmente equivocado. Hay que hacer un planteamiento al revés. Es decir, vamos a subir salarios de los trabajadores, de esa manera tendremos trabajados motivados, trabajadores cualificados, implicados con el proyecto de la empresa y como consecuencia de ello aumentaremos la productividad de las empresas.

Si realmente queremos ser competitivos no hemos de buscar como reducir costes de producción. Y además en esa cultura empresarial, muchas empresas piensan que la única manera de reducir costes de producción es bajar salarios, cuando eso a largo termino no es sostenible.

-¿Cuáles son estas medidas?

-Basándonos en el modelo de la economía del bien común principalmente tenemos una herramienta que es el balance del bien común. Es una herramienta que sirve para medir los impactos sociales y ambientales de las empresas. Las empresas han de generar un impacto social y ambiental y ese impacto se ha de medir para establecer un sistema de mejora de la gestión de las empresas.

Ahí es donde entro en la principal medida que yo planteo que es la mejora de la gestión de las empresas. Sustituir esa idea de que las empresas solo pueden ser competitivas si tienen salarios bajos y trabajadores sometidos a unas condiciones que muchas veces son indignas, sino que hemos de conseguir un sistema económico, productivo y unas empresas que se preocupen también por generar impacto social y ambiental positivo.


“Hemos de conseguir que las empresas se preocupen también por generar impacto social y ambiental positivo”

Hay una visión equivocada de muchas empresas que piensan que para crear valor social hay que hacerlo sacrificando una parte del beneficio económico. Yo creo que eso es una equivocación. Hay que intentar concienciar y generar una cultura empresarial en la que el empresario valenciano entienda que cuando esta generando valor social y ambiental, eso va a repercutir positivamente también en su valor económico y financiero.

El cambio de la cultura empresarial es muy importante, enfocar todo el tema del emprendimiento, de la creación de empresas, no solo desde el punto de vista de la innovación tecnológica sino también en base a la innovación social. Y sobre todo, mejorar la capacidad de gestión de los empresarios.

Desgraciadamente tenemos un ecosistema empresarial con muy baja formación desde el punto de vista del management y ahí habría que hacer un esfuerzo importante para mejorar la formación en esos temas.

-El tejido empresarial valenciano se basa en pequeñas y medianas empresas, ¿cómo trasladar esos fundamentos a las pymes?

-Para mi, contrariamente a lo que piensan muchos economistas, ser una pyme no es un problema. Al contrario, creo que es una gran oportunidad porque las pymes tienen un aspecto positivo respecto a las grandes empresas y es la flexibilidad.

Sí que es verdad que suelen tener problemas de financiación pero tienen problemas de financiación y de capitalización porque no existe un sistema financiero que se adapte a las necesidades de las pymes, y por tanto, una cosa que también habría que hacer es que el cambio del modelo productivo tiene que ir unido a un sistema financiero que se adapte a las necesidades de las pequeñas empresas.

Habría que recuperar un sistema de asesoramiento y de apoyo tecnológico e innovador para las pequeñas y medianas empresas valencianas a través de políticas públicas.

-Ya por último preguntarle por una de las primeras cuestiones que plantea en el libro, ¿se puede cambiar la tendencia?

-Yo soy optimista y pienso que sí se puedo, pero no podemos esperar más tiempo. Hemos tenido cuatro años de diagnóstico. El nuevo gobierno, el Botànic 2, se ha de poner las pilas ya y empezar el proceso de cambio porque si pasan unos años más será muy complicado.

Por un lado, el sistema financiero valenciano que se ha visto muy mermado por la desaparición de dos cajas de ahorro que eran las que más peso tenían en la Comunitat Valenciana que eran Bancaja y la CAM, se puede solventar siempre que se apoye un sistema financiero autóctono valenciano formado por las entidades bancarias que todavía quedan que son en su mayoría cooperativas de crédito y cajas rurales.

Y respeto al tejido industrial, si se apuesta por un sistema de innovación tecnológica, económica y social y se apuesta por un cambio de cultura empresarial en la línea de mejorar la capacidad de mangement y la capacidad de gestión de las empresas, sí que podemos ir recuperando el tejido y conseguir que la economía valenciana sea otra vez un de los motores más importantes.

Suscríbete a nuestra newsletter