El informe La economía del diseño en la Comunitat Valenciana es la primera aproximación cuantificada a esta actividad empresarial

Sólo el 4% de las empresas industriales utiliza el diseño como factor estratégico

Más del 80% de las empresas valencianas no usan el diseño o lo hacen únicamente por razones estéticas

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Hasta la publicación de Economía del Diseño en la Comunitat Valencianapresentado la pasada semana– nunca se había cuantificado lo que aporta esta actividad a la generación de riqueza a la región. Y ya se sabe que lo que no se cuantifica no se valora.

El diseño, como dijo en la presentación el vicepresidente ejecutivo de la AVI Andrés García Reche de un elemento transversal en la innovación de las empresas.

Como elemento transversal es más laborioso de valorar, ya que en muchas ocasiones estamos hablando de un “diseño invisible”. No se trata ya de producto, de algo tangible, sino de conceptos que se aplican a los procesos.

Esta peculiaridad es uno de los enfoques que ha tenido en cuenta el informe realizado por la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana, ampliando el abanico a toda disciplina que aúne proyecto y creatividad y que aplica tanto a productos como a servicios.


El diseño es una actividad transversal que todavía las estadísticas oficiales no identifican adecuadamente, de ahí la dificultad para evaluar su impacto


Porque no es fácil establecer el tamaño o las cifras de negocio de una actividad económica dispersa entre innumerables códigos en algunos casos o en otros casi irrelevantes. Por ejemplo, en el Impuesto de Actividades Económicas únicamente se menciona referido a diseñadores de interior-decoradores. Sólo hay un código que hable específicamente de la actividad económica del diseño, el CNAE 7410.

Y más dificultades. Según un la tesis doctoral de Anxo López, “El diseño como actividad económica en la industria española del siglo XXI desde una perspectiva estadística” de 2017, no es posible determinar el tamaño del sector a partir de las estadísticas oficiales.

Señala el autor de la tesis que el 94% de los profesionales trabajan en empresas cuya principal actividad no es el diseño y el 25% de los profesionales no está dado de alta en la Seguridad Social, lo que revela en el sector el porcentaje de economía sumergida es superior a la media.

Esta falta de reconocimiento en las estadísticas oficiales dificulta enormemente tener datos fiables. Un estudio realizado por el Design Council del Reino Unido el pasado año identifica al sector como el que incorpora un 30% o más de puestos de trabajo asociados al diseño, incluyendo ingeniería y arquitectura. Una visión que hace confluir en un mismo grupo a los prestadores y usuarios.


El diseño ocuparía el quinto puesto entre las actividades que más aportan a la economía de la Comunitat Valenciana


Así, el estudio de la ADCV se ha realizado utilizando estadísticas oficiales siempre que ha sido posible y acudiendo a las fuentes a través de una amplia encuesta realizada por la consultora multinacional GfK a empresas de la Comunitat Valenciana con la adecuada dispersión geográfica y de sectores de actividad, tanto netamente como parcialmente productoras de diseño.

Las conclusiones de este primer informe son esclarecedoras: en 2018, el sector productor de diseño en la Comunitat Valenciana aporto el 2,1% del PIB, lo que se traduce en 3.762 millones de euros. Un peso ligeramente inferior a la venta de vehículos de motor y por encima del sector de información y comunicaciones.

En la comparación de la productividad por empleado, el diseño gana por goleada: 84.115 euros anuales, lo que significa un 32% más que la industria;  un 68% más que el sector servicios y el 70% más que el comercio al por menor.

Uno de los aspectos que ha sorprendido en el estudio es que la forma jurídica empresarial dominante es la sociedad mercantil: un 72%, frente al 28% de autónomos.


Las empresas industriales utilizan de forma más intensiva el diseño que el sector terciario


Pero, ¿con qué intensidad usan las empresas el diseño? Para responder a esta cuestión se ha utilizado la herramienta Design Ladder que establece cuatro niveles. Como era de esperar, la mayor parte de los encuestados se sitúa en el primer nivel, es decir, no usan diseño o se resuelve por personal no especializado (48%).

En el segundo nivel se encuentra casi el 40% que admite utilizar el diseño con un enfoque puramente estético. En el tercer nivel se sitúa casi el 8,7% que asegura usar el diseño desde el inicio y formar parte del proceso. Por último, un reducido 4% se coloca en la élite: aquellos que lo consideran como estratégico en su organización.

Sin embargo, estos porcentajes varían según de los sectores de actividad de los que se trate. Por ejemplo, en la industria se triplica el número de empresas que se sitúan en el nivel 4 respecto al comercio o los servicios, en los que más de la mitad se quedan en el nivel 1.


La industria innova en procesos y productos; servicios en organización y marketing


La industria presenta un alto índice de innovación en procesos y productos. El sector servicios, por su parte, gana la partida en innovación organizativa y en marketing.

También el sector terciario supera a la industria en inversión en diseño en los últimos dos años pero si hablamos de perspectivas de futuro, es la industria en los niveles más innovadores la que admite que aumentará la inversión. En este aspecto hay que destacar que las empresas encuestadas en un 72,5% consideran que el diseño es una inversión, mientras que el 27,5% restante lo contempla como un gasto.

¿Dónde se invierte? Básicamente las empresas productoras lo hacen en producto, packaging, soportes de comunicación, publicidad y diseño digital. El sector terciario concentra su inversión en comunicación, publicidad y diseño digital.

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