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Sara de la Rica y Aitor Lacuesta protagonizan el Diálogo sobre Desigualdades y Democracia organizado por la Fundación Ernest Lluch y el Ivie

Hasta 8 años para pasar de un contrato temporal a uno indefinido, según Fedea

“El 80% del aumento de la desigualdad en España se atribuye al mal funcionamiento del mercado laboral”. Con esta frase inició Francisco Pérez, director de Investigación del Ivie, la presentación del cuarto diálogo del ciclo Desigualdades y Democracia, impulsado por la Fundación Ernest Lluch y el Ivie en el que han participado Sara de la Rica y Aitor Lacuesta.

Para Sara de la Rica, catedrática de Economía, investigadora de Fedea e impulsora de Iseak, la mayor injusticia parte de la desigualdad de oportunidades en el acceso a un futuro laboral digno, que desafortunadamente depende, en gran medida, del entorno familiar de origen.

En cuanto a la pérdida de tres millones de empleos que se produjo durante la crisis, aunque casi se han recuperado dos tercios, la investigadora de Fedea destacó que “los grandes perdedores ha sido los mayores de 45 años que han cronificado su situación de desempleo y ya han agotado sus prestaciones. Este es el verdadero drama, que afecta a casi un millón de personas”, añadió.

En opinión de Aitor Lacuesta, jefe de la división de Análisis Estructural del Banco de España, el mercado laboral es muy desigual porque los problemas como el paro, las jornadas reducidas impuestas o la proliferación de los contratos temporales están afectando a los trabajadores más vulnerables, los de menor salario y formación.

En relación al modelo de contrato, Sara de la Rica explicó que el abuso en la utilización de los contratos temporales ha provocado que el tiempo medio que necesitaba un trabajador para cambiar su situación laboral de un contrato temporal a uno indefinido se ha duplicado durante la crisis. Si en 2007 la media era de 3 a 4 años, ahora cuesta de media 8 años conseguir un contrato más estable.

Los dos dialogantes también abordaron el tema de la subida del salario mínimo. Para Aitor Lacuesta incrementar el salario mínimo un 20% puede suponer un riesgo muy elevado de pérdida de puestos de trabajo en personas poco formadas y de más difícil acceso al mundo laboral. Sin embargo, Sara de la Rica considera que, aunque sería necesario hacer una evaluación previa de las consecuencias de la subida, “sí ha de haber unos mínimos salariales por debajo de los cuales como sociedad no deberíamos permitir la existencia de trabajo remunerado”.

El próximo diálogo, protagonizado por Joaquín Almunia y Daniel Innerarity se celebrará el 22 de noviembre.

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