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Los datos de ocupación y de precios siembran la inquietud en el sector

Los destinos del norte de África frenan el turismo extranjero en la Costa Blanca

Las altas temperaturas en el norte y centro de Europa y la pérdida de conexiones en el aeropuerto de Alicante-Elche agravan la situación

Tumbonas y sombrillas en la Playa de Levante, en Benidorm.

Las alarmas no se han encendido, al menos todavía, en el sector turístico de la Costa Blanca, pero la inquietud empieza a cundir tras conocerse algunos datos de la campaña de verano. Las cifras de ocupación hotelera en destinos como Benidorm y Elche, los registros de viajeros extranjeros en el aeropuerto de Alicante-Elche y la caída de precios en los establecimientos de la ciudad de Alicante confirman que el crecimiento del turismo en la provincia puede haber tocado techo.

El sector tiene claro que la causa de este frenazo del turismo internacional está en la recuperación experimentada por otros destinos de ‘sol y playa’ de la ribera del Mediterráneo, especialmente del norte de África, que son clara competencia de la Costa Blanca. Los datos de países como Turquía (+69%), Túnez (+41%) o Egipto (+58%), con clarísimas tendencias positivas, contrastan con los datos negativos de Alicante. La patronal hotelera de Benidorm (Hosbec) puso como ejemplo esta misma semana a la provincia turca de Antalya, que este verano ha superado en 60.000 paquetes contratados a Benidorm.

El mercado británico, el más importante para la Costa Blanca, se ha reducido de manera considerable: se prevé que los datos de ocupación de 2018 se cierren con 500.000 turistas británicos menos que en 2017. El mes de septiembre fue especialmente malo para los hoteles de Benidorm, que han registrado una caída de 2,1 puntos quedándose en un índice de ocupación del 91,5%. El número de pernoctaciones británicas en los nueve primeros meses del año se ha reducido en 420.000.

Hosbec celebra que al menos la pérdida de 3,7 puntos del mercado británico durante el mes de septiembre es cubierta prácticamente por el mercado nacional, que aumenta casi en la misma proporción (3,3 puntos) y registra un 42,1% de ocupación. Lo que ocurra en los tres últimos meses del año es una incógnita y determinará cómo se cierra finalmente el ejercicio.

Vista aérea del Palmeral de Elche.

En la ciudad de Elche, donde el peso de los turistas extranjeros es mucho menor, los datos de ocupación del mes de septiembre también han sido malos, aunque no tanto como para no mejor las cifras del conjunto del año con respecto a 2017. El último mes del verano concluyó en Elche con una ocupación del 78,7% frente al 81,0% del mismo mes en la pasada anualidad. No obstante, la ocupación acumulada en los primeros nueve meses del año logra superar ligeramente, con un 72,9%, a la cifra de enero a septiembre de 2017, que fue de un 72,0%.

Además de la recuperación de destinos que compiten directamente con la Costa Blanca, otro factor ha podido incrementar la desaceleración del turismo en la provincia: el descenso en el número de conexiones aéreas en el aeropuerto de Alicante-Elche. La desaparición de la aerolínea Monarch ha mermado en 600.000 las plazas procedentes del Reino Unido y el aeródromo de El Altet cerró agosto con una caída del tráfico aéreo del 3,3% frente al mismo mes de 2017.

Los datos del mes de septiembre, dados a conocer este jueves, confirman que la tendencia de viajeros extranjeros sigue a la baja: en los nueve primeros meses del año se acumula un 0,9% menos de usuarios de fuera de España. El aumento del 11% en el número de pasajeros nacionales ha permitido compensar en parte esta caída, con lo que el aeropuerto de Alicante-Elche cierra los nueve primeros meses de 2018 con 10.912.346 pasajeros, lo que supone un ligero aumento del 0,2 %. Si la tendencia de usuarios extranjeros, principalmente británicos, sigue a la baja en los próximos tres meses, es prácticamente seguro que El Altet, por primera vez desde la inauguración de la nueva terminal, cerrará el año con una pérdida de pasajeros.

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Pasajeros en el Aeropuerto de Alicante – Elche / FOTO: ALEX DOMINGUEZ

La tercera causa que explica la pérdida de turistas extranjeros, que es generalizada en la práctica mayoría de destinos de ‘sol y playa’ de España, es el atípico verano vivido en el centro y norte de Europa, con temperaturas que en algunos momentos han superado a las que se registraban en los países del sur. El Reino Unido y Alemania, dos de los principales mercados del sector, ha sufrido una sequía excepcional y los termómetros han rebasado los 30 grados prácticamente todos los días. Británicos, alemanes o suecos no han tenido que salir de sus países para disfrutar del sol.

Caída de precios

Una de las consecuencias de esta pérdida de clientes ha sido una caída de los precios en algunos hoteles de la provincia. Aunque la rentabilidad se mantiene alta, lo cierto es que las tarifas son más modestas que en años anteriores y sólo el aumento del gasto turístico (1,8 puntos en el conjunto de España) en el mes de agosto evita males mayores.

Esta semana también se han conocido los datos del informe ‘Hotel Price Radar’, del proveedor global de soluciones hoteleras HRS, que indica que los hoteles de la ciudad de Alicante son los que más rebajaron el precio de sus pernoctaciones durante el tercer trimestre del año, es decir, los tres meses de temporada alta (julio, agosto y septiembre).

En el caso de los establecimientos de Alicante, la rebaja es del 20%, una cifra que no se registra en ninguna de las ciudades incluidas en el estudio. Además de Alicante, sólo dos ciudades redujeron sus tarifas: Barcelona, con un 14,3%, y Madrid, con un 2,8%. Los datos de Alicante contrastan con los de los hoteles de otras ciudades no vinculadas al turismo de ‘sol y playa’, como Bilbao, donde los precios subieron. En el conjunto de España, el precio medio de la pernoctación subió un 2,1% con respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la tarifa media ha pasado de 105 a 108 euros por noche. En Alicante el precio medio se queda en los 80 euros, es decir, 25 euros menos que en Palma de Mallorca, Barcelona o Bilbao.

Otro dato preocupante, en este caso de Benidorm, es que la ocupación descendió en todas las categorías hoteleras (-8,25% en 4 estrellas y 1,98% en tres estrellas), excepto en los establecimientos de 2 estrellas, es decir, en los de precios más bajos.

¿Y cuáles son las soluciones?

Parece evidente que la dependencia de la oferta turística de ‘sol y playa’ vinculada especialmente al mercado británico, afectado además por las incertidumbres que genera el ‘Brexit’, deja en una posición muy delicada al sector turístico de la Costa Blanca a corto plazo.

Competir con otros destinos con una bajada de precio supone una pérdida de rentabilidad inmediata y una merma en la calidad de los servicios ofrecidos. Seguir apostando exclusivamente por la calidad de las playas tampoco garantiza la fidelidad de los turistas extranjeros, dispuestos a conocer otras costas menos visitadas, con precios mucho más bajos y en los que la seguridad se ha recuperado.

Desde la Asociación de Empresas Turísticas de Elche (AETE) abogan, por ejemplo, “por acometer la mejora y diversificación de la oferta turística en un marco de colaboración público-privada estrecho y leal”. Para la ciudad de Elche proponen que las decisiones sobre el futuro de la ciudad “tengan en consideración su impacto sobre el sector. Una buena planificación, mecanismos de participación activos y promoción turística en mercados emisores y segmentos claves serán necesarios para asegurar la sostenibilidad del turismo ilicitano en los próximos meses. Especial atención hay que prestar a potenciar la oferta orientada al turismo de negocios (MICE), para lo que es necesario reforzar los atractivos de la ciudad en cuestiones como el comercio, el ocio y los servicios clave”.

No obstante, las propuestas que pueden ser útiles para ciudades como Alicante o Elche pueden resultar totalmente inservibles para otras, como Benidorm, con mucho mayor peso en la industria turística de la provincia.

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