El TTIP y el tamaño de nuestras empresas

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Tomás Vázquez Lépinette (Tomarial): ¿Cómo piensan que va afectar el Tratado de Inversiones y Amistad entre la Unión Europea y los EE.UU. al sector que representan?

Claudia Castellano (Ceylan): En lo que a mí me atañe, podría repercutirnos en dos cuestiones: en el coste de transporte debido a la gran distancia entre EE.UU. y Europa; y en el coste de reposición ya que tanto las empresas que trabajan en Europa como las que lo hacen en EE.UU. pretenden tener un plazo de reposición breve. Hay que tener en cuenta que muchas de ellas no pueden trabajar con plazos de entrega de tres semanas que es lo que puede llegar a tardar en llegar un contenedor.

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2016-sept-mesa-tomarial-Claudia Castellano (Ceylan)

Claudia Castellano (Ceylan)

Gerardo Rodríguez (Dominio de la Vega): En el corto plazo será más complejo por las cuestiones que ha nombrado Claudia y esperemos que en el largo plazo sea beneficioso. Las empresas deberán ir adaptando los plazos de fabricación aunque no sé cómo conseguirán reducir los 60 días de entrega.

En cuanto a las exigencias de calidad que contempla dicho tratado, sí que es importante considerar que solo en el caso de productos de calidad, con alto valor añadido, compensará, por ejemplo, utilizar un transporte refrigerado, que mantenga la calidad de los vinos hasta su llegada al destino.

 Claudia Castellano (Ceylan): Depende también del país. Por ejemplo, China paga a sus productores todos los costes del contenedor hasta el lugar de origen. Con lo cual, cuando llegan al destino solo pagan los gastos que ha ocasionado allí los contenedores. De esta forma, las empresas chinas compiten mucho mejor que otras industrias que tienen que asumir ese coste.

Javier Pérez (Fritoper): A mi juicio, tanto el brexit que comentábamos anteriormente, como la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca han paralizado las negociaciones en este sentido.

Federico Félix, presidente de Fedacova comentaba, en el 25 aniversario de la entidad, que este tratado es negativo para España ya que beneficiaría a las empresas de un tamaño medio elevado como las de Alemania y en cierta medida Francia.

En concreto, estamos hablando de empresas o grupos de empresas que cuentan con más 5.000 trabajadores y en la Comunitat tenemos pocas de este tamaño. Por ello,  necesitamos empresas más fuertes, potentes y más competitivas.

Claudia Castellano (Ceylan): Las empresas de 5.000 trabajadores tendrán diferentes filiales y sus trabajadores computarán por el conjunto de las filiales. Con lo cual, sí que tiene cierto sentido que se beneficien porque, al final, pueden hacer transferencias entre unas y otras empresas con mucha más facilidad.

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José María Ferrer (AInia)

José María Ferrer (Ainia): En el caso del TTIP, desde el punto de vista alimentario está por ver, además de cómo evolucione la situación política de EE.UU. comentaba Javier, es de qué manera se pueden armonizar ambos sistemas regulatorios a la hora de facilitar el comercio de bienes, en este caso de productos agroalimentarios para ver si nos afecta en positivo o en negativo.

Por otra parte, a la hora de equiparar los sistemas regulatorios sobre la seguridad alimentaria entre EE.UU. y Europa propongo la aplicación del Codex Alimentarius en todo el mundo, que está firmado por más de 100 países (normas internacionales de alimentos) y que todo el mundo conoce. Pero creo que esto no se va a producir, seguiremos teniendo por cada zona geográfica u organización supranacional una regulación propia.

Filiberto Vicent (Vibemar): A nivel particular pienso que nos afectará poco, pero a nivel global incido de nuevo en la incertidumbre que pueda crear. ¿Cómo me va a afectar a mí? ¿Cómo va a afectar a mi vecino o incluso a mis consumidores? En cualquier caso, volvemos al afecto mariposa: lo que parece que está muy lejos, al final acaba afectando. Con lo cual, en nuestro sector parece que no va a afectar pero hay que ver lo que ocurre.

Juan Manuel Pérez (Coev): Estoy de acuerdo con Javier, pienso que el tamaño de las empresas va a ser la clave. Abrir un mercado de esas dimensiones va a ser una ventaja para las grandes empresas y precisamente nosotros no tenemos esa estructura empresarial, por lo tanto, eso es un riesgo.

“O nos reciclamos o cambiamos los hábitos de consumo”

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Javier Pérez (Fritoper)

Tomás Vázquez Lépinette (Tomarial): ¿De qué forma piensan que afectará al sector el cambio climático? 

Claudia Castellano (Ceylan): Es obvio que el cambio climático nos afectará, porque perjudica a las cosechas y de estas se obtienen los alimentos. pero deberemos adaptarnos a dichos efectos. A pesar de todo, no implicará que dejemos de vender, simplemente nos adaptaremos, nuestros hábitos de consumo cambiarán y pasaremos de consumir unos productos a consumir otros.

Javier Pérez (Fritoper): Coincido con Claudia totalmente. Es indudable que hay un cambio climático y que puede tener una connotación negativa. También es cierto que la tecnología va avanzando y se están consiguiendo producciones y cambios vía transgénicos. Yo soy escéptico con maldecir a los transgénicos porque el 90 % de la alimentación que consumimos, de algún modo, a lo largo de su historia, el cultivo se ha modificado genéticamente o el agricultor ha cruzado cepas o de otra índole y ya ha tenido una influencia genética. Al final, se van a conseguir cultivos más modernos y con una mayor productividad. De hecho, hay zonas donde se están dejando de cultivar ciertos productos para plantar otros nuevos.

Gerardo Rodríguez (Dominio de la Vega): Hemos participado en un proyecto de investigación de cuatro años de duración con el CDTI sobre la adaptación de la vid al cambio climático y orientado al mundo del cava. En el mismo participan también cuatro o cinco bodegas del Penedés.

Otro dato importante es que el 15 de agosto ya estamos vendimiando blancos para hacer vinos base cava y los viejos del lugar nos recuerdan que antes esto se producía el 20 de septiembre. Con lo cual, se ha adelantado la vendimia en determinadas variedades en 25 o 30 días.

Por ello, se debe hacer un esfuerzo de adaptación y de investigación porque la planta sufre y padece cambios y además los hábitos de consumo varían.

Por otra parte, no debemos perder de vista a China ya que este país dentro de 25 años será el viñedo del mundo, mientras que ahora lo es La Mancha. Los chinos están plantando muchas viñas, están comprando bodegas y tecnología y know how en Francia, La Rioja y la Ribera del Duero para poder elaborar sus propios vinos. En estos momentos hacen vinos de baja calidad pero se producirá un movimiento global en este sentido en este sector.

Tomás Vázquez Lépinette (Tomarial): Ante este panorama, ¿cree que dentro de 50 años seguirán habiendo viñas en Requena?

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Filiberto Vicent (Vibemar)

Gerardo Rodríguez (Dominio de la Vega): Sí porque en el caso de Requena, por desgracia, es una zona que depende mucho de dicho cultivo y sería lamentable para dicha comarca que desapareciera. Además, no sería posible a corto plazo desarrollar un sector económico alternativo.

José María Ferrer (Ainia): El cambio climático es evidente y en el agroalimentario en concreto tiene dos repercusiones: en cuestión de materias primas, que ya se ha comentado, pueden haber cambios en los orígenes a la hora de obtenerlas o conseguirlas; y la segunda repercusión importante son aspectos que hacen referencia a la seguridad alimentaria. De hecho, se llevan a cabo controles sobre micotoxinas, hongos que dependen de las condiciones de humedad y de cómo se hayan cultivado o cosechado los productos y ahí también puede afectar el cambio climático.

También quería añadir la importancia de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), que ahora no está muy extendida salvo en las grandes empresas pero estoy convencido de que por exigencias de los clientes y sociales se va a popularizar.

Filiberto Vicent (Vibemar): El cambio climático en el sector del pescado afecta más de lo que parece. De hecho, ya ha perjudicado a los caladeros habituales que han sufrido variaciones debido a los efectos de El Niño. Además, hay especies que sí se están beneficiando del cambio climático y que están invadiendo zonas ocupadas habitualmente por otras especies que sí que eran rentables y se capturaban para el consumo humano. ¿Qué es lo que ocurre? Todo lo que están invadiendo esas nuevas especies obligan a retroceder a las comercialmente conocidas y este hecho implica una readaptación de la industria y cambios en los habitos de consumo. De hecho, las inversiones realizadas por compañís por en el Pacífico en sus industrias, por ejemplo, tienen que reciclarse o tendrán que irse porque ya no está el producto que había arrastrado hasta allí a dicha industria. Ocurre lo mismo en el Atlántico sur, donde inicialmente se produjeron las negociaciones entre China y Mercosur, pero China está pescando fuera de las aguas territoriales de los países. Con este hecho, China está destrozando lo poco que queda de esas especies que aún quedan. Por ello, o nos reciclamos o cambiamos los hábitos de consumo. Por lo tanto, hay que cambiar los hábitos, la producción e incluso la industria.

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Juan Manuel Pérez (Coev)

Juan Manuel Pérez (Coev): El cambio climático va a afectar mucho en el futuro pero sobre todo por la vía de la demanda. Es decir, los consumidores, haya o no haya cambio climático, están concienciados de la importancia de cuidar el medioambiente. Por ello, mi impresión es que afectará a vuestro sector en aspectos como la concienciación del consumidor, la trazabilidad del producto, el tratamiento del agua, de la energía, de los residuos… De hecho pienso que para la industria agroalimentaria está siendo y va a ser un reto en el futuro de primera magnitud.

Gerardo Rodríguez (Dominio de la Vega): Al hilo de lo anterior, hay determinados países o zonas en las que ya existe esa concienciación. Por ejemplo, el 90 % de las ofertas o demandas de países como Noruega, Irlanda, Dinamarca, etc., corresponden a vinos ecológicos o cavas orgánicos que tienen un proceso determinado de elaboración y si la bodega no tiene una línea de vinos ecológicos está fuera de ese mercado. 

José Manuel Fernández (Fedis Horeca): Para mí el cambio climático es un efecto global, está relacionado con la sostenibilidad y nos afectará vía consumidor. Un buen ejemplo de ello es el proyecto SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases de bebidas) que nosotros apoyamos y que nos parece muy sencillo, complica un poquito la vida al consumidor pero es asumible y funciona bien en otros países.

Claudia Castellano (Ceylan): El problema que existe en cuanto a lo orgánico y lo ecológico es que además de ser mucho más caro que un producto normal tiene un problema de distribución. Se trata de productos que van a un nicho de mercado más pequeño. El consumidor debería entender que un producto orgánico debería competir con un producto regular ya que en cuestión de precio debería ser parecido. 

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