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Aitex e ITE promueven un laboratorio único en el mundo, otro caso de éxito de colaboración entre institutos tecnológicos de Redit

2016-mayo-mesa-redit-ARCO-instalaciones-Fuente-del-JarroEn esta instalación, ubicada en el polígono de Fuente del Jarro de Paterna, se investiga y valora el comportamiento de los Equipos de Protección Individual (EPI) frente al riesgo térmico de arco eléctrico, uno de los desencadenantes de accidentes más comunes en las instalaciones eléctricas.

Hasta en la conjunción de conocimientos tan dispares como son los tejidos y la energía eléctrica, se encuentran puntos de confluencia muy positivos, donde la sinergia se hace manifiesta”, asegura el responsable del departamento de Infraestructuras Energéticas del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE), Juan Pablo González.

Y es que hace cuatro años, el Instituto Tecnológico Textil (Aitex) y el ITE, integrados en la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (Redit) se embarcaron en un proyecto prácticamente único en el mundo, pues tan solo existía previamente una experiencia similar en Canadá. Hablamos de la puesta en marcha del laboratorio de arco eléctrico open arc (arco abierto) en el que se estudian, investigan y evalúan Equipos de Protección Individual (EPI): tejidos, prendas, guantes, cascos, pantallas de protección facial y ocular, arneses, etc. frente al riesgo térmico por arco eléctrico.

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“Se trata de desarrollar y optimizar productos de vestuario laboral que utiliza el personal que trabaja en instalaciones eléctricas, normalmente de exterior, sin haber sido desconectadas de la tensión (torres de alta tensión, centros de transformación…). Ya que, por varios motivos –entre ellos, los económicos– a menudo no es posible dejar una instalación sin servicio durante mucho tiempo, por lo que no hay más remedio que realizar operaciones de mantenimiento o reparación manteniendo la tensión a la red eléctrica. En estos casos –trabajos en tensión– hay un riesgo importante de padecer un accidente, bien por electrocución, al sufrir, por contacto, una descarga eléctrica, bien por el riesgo térmico producido por arco eléctrico. De modo que ya que no es necesario que la corriente pase a través del operario para resultar peligrosa, sino que se puede generar un arco eléctrico –conducción de corriente a través del aire, debido a una pequeña chispa, por ejemplo–, capaz de irradiar un calor altísimo, por lo que, encontrarse en las proximidades del arco –sin tener contacto directo con él– es suficiente para sufrir quemaduras gravísimas. De ahí, la necesidad de utilizar EPI verificados frente al riesgo térmico de arco eléctrico”, explica Juan Pablo González.

En este laboratorio se reproducen dichas situaciones, generando un arco eléctrico de 30 cm de longitud para valorar cómo se comporta cada equipo.

“Este tipo de evaluación y verificación empezó a ser demandada por la legislación de EE.UU., sumándose después otros muchos países de su ámbito de influencia (Centroamérica y Latinoamérica principalmente y posteriormente el resto del mundo, Rusia, Europa…). Debido a la necesidad de realizar investigaciones para desarrollar y optimizar este tipo de EPI, ya que solo existía un laboratorio en el mundo capaz de realizar este tipo de desarrollos y caracterizaciones, decidimos buscar un partner para afrontar conjuntamente el proyecto. Como instituto textil, podíamos evaluar los tejidos, pero la realización de estas instalaciones requería de unos conocimientos en ingeniería eléctrica muy importantes, que nosotros no teníamos, pero sí el ITE, que ha jugado un papel fundamental”, describe Raquel Muñoz, jefa del área Innovación en Aitex.

Juan Pablo González admite que esta no es una instalación convencional, ya que “ni siquiera los equipos que se emplean en la misma están trabajando en las condiciones para las que fueron concebidos, ello requería una serie de conocimientos electrotécnicos muy específicos, que entraban dentro de nuestra área de especialización”.

Además, el laboratorio precisa de una fuente de energía próxima y a disposición del ensayo, “de hecho solo era posible establecerlo en tres posibles ubicaciones en la Comunitat y finalmente nos decantamos por esta en el polígono de Fuente del Jarro (Paterna), muy bien comunicada y al lado de una subestación eléctrica”, explica Muñoz.

Mediante esta norma internacional se puede determinar el nivel de protección Arc Thermal Performance Value (ATPV) y Energy Breakopen Threshold (EBT) que ofrece cada tejido y cada equipo. No obstante, en Europa, para dar cumplimiento a la Directiva 89/686/CE referente a los equipos de protección, concretamente en el apartado de protección frente a calor y llamas, que contempla el riesgo térmico por arco eléctrico, se realiza una evaluación y caracterización del producto, conocido como box test con el que se evalúa el cumplimiento de los requisitos mínimos de seguridad de la Directiva.

“Como entidad certificadora que somos, en Aitex también se genera un arco en box test que, en lugar de ser abierto y propagarse por igual en todas las direcciones, es de 3 cm y emite un efecto térmico unidireccional. Como resultado se concretan dos niveles de severidad o protección para los tejidos y EPI (a 4 y a 7 kA)” pone de manifiesto Raquel Muñoz.

Desde la empresa Uniformidad Laboral Barberá, su director comercial, Domingo Peris confirma que “aunque la valoración del ATPV se empezó a demandar en 2010 por las empresas que se establecían en otras partes del mundo, ahora prácticamente lo ofrecemos en todas las prendas destinadas al sector eléctrico, bien por requisito del cliente, bien como valor añadido, para ir un paso por delante de lo obligado por la Directiva europea que se centra en el ensayo box test”.

Para Domingo Peris contar con este laboratorio y con unos institutos tecnológicos “tan cercanos y que hablan el mismo idioma”, supone “una gran ventaja competitiva que nos ha abierto mercado. Las grandes eléctricas cuando hacen algún concurso sobre vestuario laboral, demandan en sus pliegos de prescripciones, Equipos de Protección Individual que hayan pasado este tipo de prueba para constatar que cumplen con el nivel de protección deseado según su riesgo previsto, además del ensayo de box test que da cumplimiento a la directiva europea”, concreta.

“Antes, sin este laboratorio, sencillamente nos encontrábamos con la imposibilidad de poder entrar en concursos para ofertar vestuario, no teníamos opción y nos quedábamos fuera. Hoy ya no son solo las grandes eléctricas las que lo exigen, sino todas las subcontratas y el resto de compañías que cada vez más están concienciadas con la seguridad. Y además, podemos investigar sobre los EPI para mejorarlos”.

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