F. Menargues: “El modelo económico no se cambia desde un despacho”

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– Como economista y como asesor, ¿cuál es el estado de salud actual de las empresas alicantinas? ¿cómo está el enfermo y qué perspectivas de mejora tenemos?

– El enfermo continúa enfermo (ríe), sigue ingresado, aunque va mejorando lentamente. Las estadísticas también están ahí: hemos sido de las comunidades que más hemos crecido en el último año. La salud va mejorando, y eso se nota en el ambiente, en que las empresas empiezan a plantearse actuaciones de inversión y se percibe una mayor alegría en el consumo, pero eso partiendo de la base de que todavía no estamos en una buena situación. Las perspectivas son buenas, a nivel provincial, porque las exportaciones continúan a buen ritmo y el turismo está también creciendo. La actividad industrial también está repuntando, muchas actividades que se habían deslocalizado en sectores como el calzado o el textil es cierto que están volviendo poco a poco. Aunque las cosas nunca van a ser como antes. Veremos si la situación general permite que esta mejora se pueda consolidar.

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– ¿Les preocupa la incertidumbre política?

– Estamos en una época de impasse provocada por esa incertidumbre y que esperemos que se solucione cuanto antes. Aunque es cierto que la economía lleva su marcha, es una locomotora que tarda mucho en ponerse en marcha o tarda en parar, la reacción no es automática, así que la mejora lleva su inercia. Pero hay desajustes importantes que se tienen que solucionar, como el déficit del Estado, o la disponibilidad de crédito, que si no se arreglan nos pasarán factura.

– La falta de crédito ha ahogado mucho a las pymes, ¿no es así?

– Ha sido uno de los problemas más graves. No ya la falta de crédito, sino la imposibilidad de financiarse. Las pequeñas empresas alicantinas dependían mucho de las entidades financieras porque no estaban capitalizadas; si les cierras las líneas de financiación, las estás abocando al cierre.

– Desde ese punto de vista, ¿qué importancia ha tenido el fracaso de las grandes cajas valencianas?

– Mucha. La concentración de riesgos ha tenido un efecto evidente. Las pequeñas empresas estaban acostumbradas a funcionar con líneas de descuento en distintas entidades; si se fusionan, al final me van a dar la misma que tenía en varias. Además de perder el factor de la cercanía. Queramos o no, no es lo mismo que la sede central de una entidad financiera esté en Alicante que tenerla fuera.

– En la Comunidad Valenciana, y especialmente en la provincia de Alicante, se habla con frecuencia de la necesidad de cambiar el modelo económico. ¿Qué reflexión le suscita este debate?

– ¿Cómo se cambia el modelo económico? Es que el modelo cambia constantemente. Si hablamos de Elche, por mencionar una ciudad industrial, con un modelo definido, la fabricación de calzado; es que la fabricación de calzado lleva cambiando desde los orígenes, la forma de fabricar calzado en los años 60 no tiene nada que ver con la forma de hacerlo en los 8o ni con la que hay ahora. El modelo económico no se cambia desde un despacho. Puedo hacer los planes estratégicos que quiera, pero tienen que estar adaptados a la situación real de mi entorno. Se pasó por una época de salarios bajos y actividad muy intensiva en mano de obra, después todo esto ha ido cambiando hasta el extremo. Un ejemplo práctico: hace muchísimos años que en Elche, que era donde más deportivas se fabricaban del mundo, no se fabrica ni una zapatilla deportiva; de estar aquí Paredes, Reebok, Puma… desde los años 80 no se fabrica un par, pero se siguió fabricando zapato. El modelo cambia, se va adaptando a las circunstancias.

– ¿Y qué debe hacer la Administración?

– Lo que la Administración tiene que hacer es facilitar ese cambio de modelo y poner las condiciones objetivas y los medios para que ese cambio se pueda producir, e incluso liderarlo, poner suelo industrial barato para que las empresas se puedan establecer, facilitar el establecimiento de nuevas empresas, poner medios de financiación para que lo hagan… pero no puedes diseñar un modelo… nadie va a venir a construir portaaviones porque queramos ir a ese modelo. Tenemos que sacar el máximo partido posible a nuestros recursos.

– ¿Los economistas comparten el discurso político según el cual la Comunidad Valenciana está infrafinanciada por las administraciones públicas respeto al conjunto de España y Alicante lo está respecto al Estado y a la propia autonomía?

– Los economistas valencianos nos hemos manifestado varias veces en ese sentido. En eso todos estamos de acuerdo, las estadísticas lo muestran de manera evidente. Y eso es algo que se tiene que corregir. Los economistas alicantinos, no sé si con razón o no, pero sí sentimos que no somos los destinatarios de las inversiones y de la aplicación de los recursos que por población y por porcentaje de Producto Interior Bruto deberíamos recibir en nuestra provincia. Eso tambièn lo dicen los números.

 

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