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Vicent Soler, conseller de Hacienda: “Tenemos dos objetivos: que el Estado del Bienestar funcione y propiciar el cambio del modelo productivo”

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Catedrático de Economía Aplicada en la Universitat de València, donde ocupaba el Decanato de la Facultad hasta su nombramiento como conseller de Hacienda y Modelo Económico por el President Puig, Vicent Soler i Marco es autor de una veintena de libros (individuales y colectivos) a lo largo de su trayectoria docente e investigadora, que tan solo se vio cortada durante dos años (de 1985 a 1987), cuando ocupó la Conselleria de Administración Pública en uno de los Ejecutivos presididos por Joan Lerma. Profundo conocedor de la realidad económica de la Comunitat, ha asumido con este nombramiento un doble reto nada fácil de superar: acabar con la insoportable discriminación presupuestaria que sufre la Generalitat y convencer al tejido empresarial de Alicante, Castellón y Valencia que debe cambiar su modelo productivo para recuperar las posiciones de liderazgo perdidas. 

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– Esta Conselleria se denomina de Hacienda y Modelo Económico. ¿Quiere decir que la política económica del Consell se decide en este despacho?

La política económica se decide en el Consell y se ejecuta a través de las consellerias; especialmente en dos de ellas.

– ¿Cuál es el modelo económico que postula el Consell?

El modelo económico que nosotros planteamos, desde una perspectiva socialdemócrata, se basa en poner la gestión pública al servicio de la economía de las familias y de las empresas. Pero, dada la situación de la que venimos cabría hacerse antes una pregunta: ¿por qué reivindicamos la necesidad de un modelo económico?

Porque es imprescindible, ya que antes no teníamos modelo. Lo digo de la manera más amable posible: el Consell anterior no tenía ningún modelo o, por lo menos, no se vio en absoluto. Ahora sí tenemos un modelo que desarrollar.

Creemos que el modelo de éxito económico valenciano de los últimos 40 años se ha consumido. Ese modelo, sobre todo de los años 60, 70 y 80, debe cambiar. Mientras existían unos costes salariales unitarios a la baja, las compañías podían especializarse en actividades intensivas en el factor trabajo y ser competitivas, porque sus costes de producción eran más bajos, pero ese modelo, que era el que ha funcionado durante la segunda mitad del siglo pasado, no se renovó en la década de los 90 ni a principios de este siglo, porque las energías y los recursos existentes se dedicaron a la especulación inmobiliaria.

Cambiar el modelo productivo

2015-sept-Vicent-Soler-conseller-Hacienda-04– Por tanto, ¿qué es lo que tenemos pendiente? ¿De qué estamos hablando?

La reestructuración sectorial y, sobre todo, de las estrategias competitivas de nuestras empresas, y para hacer eso, con un tejido empresarial en el que el 98 % son pequeñas y medianas empresas, se necesita la complicidad de los poderes públicos. No es verdad que la mejor política industrial es la que no existe como se ha dicho en algún momento aquí. Desde la perspectiva valenciana eso no tiene sentido.

Si no hay complicidad entre los poderes públicos y los empresarios, y de estos entre sí, para desarrollar fuertemente la modernización y la innovación, el cambio necesario no se producirá. No se trata solo de activar nuevos sectores productivos, sino de rehacer la forma de entender la actividad en los sectores de toda la vida, porque lo importante no es qué se hace, sino cómo se hace.

En la medida en la que gestionamos dinero de todos los contribuyentes, tenemos que ponerlo al servicio del cambio de modelo productivo. Eso es lo que me gustaría que entendieran nuestros empresarios: estamos a su servicio. Como Administración tenemos dos objetivos: que el Estado del Bienestar funcione (sanidad, educación y asistencia social), y propiciar el cambio en el modelo productivo.

– ¿Cómo encaja esto con los problemas financieros de la Generalitat? ¿Cómo van a cambiar el modelo productivo si apenas tienen recursos para la nómina?

Efectivamente, esa es una de las claves del problema. La Generalitat es una de las administraciones autonómicas más austeras de España, por no decir la más austera: tenemos un gasto per cápita de unos 155 euros por debajo de la media. Pero como también tenemos 250 euros menos de ingresos per cápita, resulta que, siendo austeros, generamos déficit.

Como gestores públicos, nos enfrentamos a este lamentable espectáculo desde el punto de vista fiscal y financiero, enfatizando unas cosas frente a otras. ¿Qué cosas se enfatizan? Los servicios básicos, educación y sanidad, porque el dinero de la dependencia no llega. Para el resto, justamente para las políticas de las que estamos hablando, nuestros recursos muchas veces no llegan ni al 50 % de lo que disponen otras comunidades autónomas. Eso es absolutamente impresentable.

Esta economía necesita dinero para propiciar el cambio del modelo productivo. Cambio con el que todos saldremos ganando. No solo las empresas; todos. Porque la génesis de la caída de la renta per cápita valenciana es que estábamos especializados en sectores de baja productividad. Para salir del agujero tenemos que cambiar el modelo. No solo a sectores nuevos –que también–, sino especialmente a modernizar e innovar en los sectores tradicionales.

La necesaria complicidad

– Eso que plantea exige mucha didáctica, mucha persuasión y convencimiento del tejido empresarial, porque si el empresario no está dispuesto hacer de forma diferente lo que ha estado haciendo su padre o su abuelo…

La palabra que he utilizado antes es complicidad. Los gestores públicos no podemos ser los que hagamos el cambio, hemos de ser cómplices de los que tienen que hacerlo, que son los empresarios. Y, en efecto, tenemos por delante un trabajo de pedagogía importante. Hay buenas condiciones para ello, porque la crisis ha movido conciencias entre los propios empresarios para que el mensaje llegue.

Pero la Administración no puede ser paternalista, protagonista; debe ser cómplice del cambio. Administramos intereses generales y el interés de los valencianos es que cambiemos el modelo productivo, porque nos favorecerá a todos. Si queremos recuperar el espacio perdido en términos de renta per cápita, que es el indicador básico, hay que cambiar el modelo productivo.

– ¿Es algo tan importante como mantener los servicios públicos?

Naturalmente. La única manera de financiar los servicios públicos y el Estado del Bienestar, es que aportemos al mercado el valor añadido suficiente para generar la capacidad fiscal y financiera que permita mantener el sistema. El cambio de modelo productivo no es un capricho; tiene dos objetivos: hacernos competitivos en un mundo globalizado y sostener el Estado del Bienestar. Son dos objetivos perfectamente encuadrables en la filosofía de este Consell.

Modelo socialdemócrata

– ¿Este planteamiento lo comparten las dos fuerzas políticas que forman el Consell de la Generalitat?

 En estos términos, sí, sin duda.

– ¿Cómo definiría ideológicamente el modelo que acaba de exponer?

 Socialdemócrata en el sentido de que busca las dos cosas: creación de riqueza y distribución de la riqueza creada.

Usando el lenguaje que hemos utilizado hasta ahora, propiciar la reubicación de las empresas de la Comunitat en un mundo globalizado es lo que nos garantizará la creación de riqueza, y generar capacidad para financiar el Estado del Bienestar es la primera condición necesaria para que dicho Estado del Bienestar actúe como mecanismo distribuidor de rentas.

2015-sept-Vicent-Soler-conseller-Hacienda-03– Bajemos al día a día. ¿Existen problemas de coordinación entre las consellerias responsables de definir y aplicar la política económica del Consell?

 Podemos y vamos a mejorar sustancialmente la situación anterior, aunque solo sea porque ahora hay un modelo que antes no había; un modelo de política económica y modelos de actuaciones sectoriales. Cuando no hay modelo, por ejemplo, de banco público, ¿qué más da trocear el Instituto Valenciano de Finanzas?

Si tenemos algunos problemas de ajuste es por la falta de modelo anterior pero, por ejemplo, con respecto a ese tema del banco público autonómico, desde la firma del Pacto del Botánico, la cosa está clara: este Consell tiene la intención de crear un banco público. Hay un modelo y una directriz política a ejecutar. A partir de ahí, tenemos que reestructurar orgánicamente las consellerias y las competencias para que se ubiquen donde mejor sirvan a la materialización del modelo.

En mi opinión, la Conselleria de Economía debe plantearse una estrategia de política de complicidad con el mundo de la empresa, que lo necesita para hacer el cambio de modelo productivo. Y lo puede hacer a través de proyectos de innovación, de reforzamiento de los sectores más débiles, de fomento de la coordinación inter-empresarial, hacer todo tipo de iniciativas para que los autónomos puedan tener proyectos cooperativos… Hay muchas acciones a desarrollar.

Desde la Conselleria de Economía y a través de las partidas presupuestarias se pueden incentivar lo que son líneas estratégicas de cambio del modelo productivo y a ese proyecto se sumarán los empresarios que entienden que en esa lógica de complicidad se puede trabajar, que seguramente serán los más espabilados.

Y después está el mundo del crédito solvente, porque no podemos hacer del IVF la Sareb valenciana. El director del IVF hereda una situación terrible, porque el Instituto se ha convertido de facto en una Sareb valenciana, que ha acumulado una cadena de sinsentidos en la concesión de créditos.

Al igual que la SGR, el IVF está en una situación muy difícil, porque las cosas se han hecho muy mal. Y eso significa que muchas de estas situaciones tendrán que solventarse desde los bolsillos particulares de la gente que ha sido responsable de esta situación. Pero la parte de los avales le tocará asumirla al contribuyente valenciano  y eso es terrible. Si eso pasa –que es lo más probable–-, se conocerá por la ciudadanía con transparencia y se pedirán responsabilidades. Mientras yo sea conseller de Hacienda, los ciudadanos no pagarán un solo euro sin saber para qué lo paga y quién es el responsable de eso.

La clase “extractiva”

– Y hablando de modelo económico, ¿qué política tienen previsto aplicar con las entidades económico-empresariales a caballo entre lo público y lo privado, como instituciones feriales, las cámaras de comercio, etc.?

 Hay que clarificar las cosas. Nosotros no queremos sustituir la iniciativa empresarial, pero sí queremos priorizar los intereses generales, que es el mandato electoral y estatutario. Tenemos que establecer unas reglas del juego con todas estas entidades que funcionan en parte con dinero de todos, para que estén al servicio de todos.

Es decir, no puede haber tingladillos empresariales que respondan a intereses de parte. En principio, creo que estas instituciones pueden ser operativas, pero si insertan su trabajo en la lógica de los intereses generales. Estos principios básicos de convivencia democrática y de ver en positivo a un Consell progresista, que está a favor de los intereses generales, convienen a los buenos empresarios.

Desde luego, a los empresarios miembros de la clase extractiva, no les conviene. Como conseller de Hacienda ya le digo a esa gente que tiene mucho que perder con nosotros. Quien hasta ahora haya querido beneficiarse para sus negocios particulares del sector público, de la Generalitat, con nosotros esto se ha acabado.   

 

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