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Un político que triunfó en la banca

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Un político que triunfó en la banca

Manuel Aznar, el viejo periodista abuelo del expresidente Aznar, lo escribió sin remilgos: “Tú te entregarás a la banca y triunfarás, pero tu vocación principal es otra: tú eres un político”. Y llevaba toda la razón.

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Ignacio Villalonga es el caso de una vocación de acción política, que se expresó primero en el partido Unión Valencianista (1918), que se vio parcialmente castrada durante la dictadura de Primo de Rivera y, que más tarde encontró cauce en la Derecha Regional Valenciana de Luis Lucia.

Villalonga, durante los años veinte y treinta, está presente también en la acción empresarial y corporativa: impulsa la Cámara de Comercio y las instituciones económicas valencianas, preside la Junta de Obras del Puerto y crea el Centro de Estudios Económicos Valencianos.

En 1927 dio una conferencia en la que reprochó la ausencia de bancos valencianos en la actividad financiera de la ciudad y fue llamado por Vicente Noguera Bonora a formar parte del consejo del Banco de Valencia. Desde ese momento recondujo su actividad y se dedicó sustancialmente al mundo financiero y comercial valenciano.

Tras la guerra civil, finalizada su acción política, Villalonga emprendió una activa vida financiera que llenó, al menos dos décadas, de la historia económica de España. La Compañía de Tranvías de Valencia, el Banco de Valencia, el Banco Central, Materiales y Construcciones (Macosa), Unión Naval de Levante (UNL), Transmediterránea, Saltos del Sil, Saltos del Nansa, Eléctricas Leonesas, Compañía Nacional del Zinc o Fuerzas Eléctricas de Cataluña (Fecsa), son algunas de las empresas más sobresalientes, de la extensa actividad industrial, comercial y financiera que emprendió con su equipo de colaboradores.

Franco, según se asegura, le consultó muchas decisiones y le ofreció el cargo de ministro de Hacienda, más algún título de nobleza, pero Villalonga, guardando prudente distancia del dictador, declinó las ofertas.