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Recomendaciones a un consejero que empieza

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Agustín Gregori (Grefusa).- Lo primero que le recomendaría es que revisara toda la documentación relativa al Gobierno de la empresa: Estatutos Sociales, Protocolo Familiar si lo hay, Reglamento del Consejo, si existen pactos de accionistas, etc. La existencia y coherencia de todos esos documentos pondrá de manifiesto el compromiso de la compañía con las prácticas del buen gobierno corporativo, y si aparecen incoherencias o contradicciones, deberá plantear el tema ante el órgano correspondiente y verificar si existe voluntad de mejorar y subsanar las incidencias afloradas.

Así mismo, le aconsejaría que no asumiese la condición de consejero si la empresa no le ofrece un buen seguro de responsabilidad civil.

Francisco Sanchis (Compac).- Si tuviese que ser consejero de otra empresa, me preocuparía por conocer lo mejor posible al equipo directivo, porque el consejero administrador acaba asumiendo la responsabilidad de lo que el equipo directivo ejecuta, no siendo así, obviamente, no aceptaría ser miembro de un Consejo. No concibo a un consejero que no conozca a fondo, no ya al CEO, a los directores de áreas clave en el negocio.

Salvador Huerta (Azulev).- Mi recomendación para ese nuevo consejero es muy simple: pregunta y pide que te den explicaciones de todo aquello sobre lo que tengas dudas o desconozcas. No hay que tener miedo por parecer ignorante, porque nadie te recriminará por no tener conocimiento de este o aquel aspecto del negocio.

Reclama toda la información que consideres necesaria de la empresa, para conocerla con antelación a la reunión del Consejo, y cuando tengas alguna duda sobre cualquier aspecto, pregunta las veces que sean precisas hasta que tengas las cosas lo suficientemente claras como para emitir un voto y firmar con tranquilidad el acta.

Fidel García-Guzmán (Guzmán Global).- Comparto todo lo dicho en cuanto a la póliza de seguro, el conocimiento del equipo directivo y la disponibilidad de la información necesaria y suficiente con antelación a las reuniones del Consejo. Añadiría una recomendación más: deberá dedicarle tiempo –y por tanto exigir la retribución que corresponda–, porque la labor de consejero es una tarea de mucha responsabilidad que, en ningún caso, debe improvisarse. Hay que dedicarle tiempo al tema, estudiar los documentos, preparar las reuniones y participar activamente, analizando con especial detenimiento los riesgos a los que se ve sometida la empresa.

– ¿Cuántas compañías han caído o pasado por momentos muy difíciles en esta reciente crisis, por no aplicar un adecuado control en los riesgos de clientes a cobrar? Es algo obvio y fácil de seguir, pero hay que hacerlo de forma recurrente, porque es un riesgo que puede convertirse en catastrófico para una compañía.

Juan Corberá (Deloitte).- Además de todo lo anterior me preocuparía también por verificar que ese Consejo ha marcado el rumbo que debe seguir la compañía, con la aprobación del correspondiente Plan Estratégico, y ha establecido unos objetivos prioritarios. También que se tienen claros los riesgos y amenazas presentes para la consecución de dichos objetivos, con el correspondiente Mapa de Riesgos. Y que el Consejo ha sabido crear una sistemática adecuada de control interno, asegurando la calidad de la información financiera. 

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