Institutos tecnológicos y empresas piden inversión público-privada en el cuidado de los mayores

2014-noviembre-Redit-mesa-tercera edad

El crecimiento del colectivo de personas mayores ha hecho que aumenten sus demandas en diferentes campos como la salud, la alimentación y el ocio. Para conocer de primera mano algunos proyectos que se están desarrollando en este campo, la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (Redit) junto con Economia3   organizaron una mesa redonda en la que participaron, en representación de los institutos tecnológicos, Noemí Rando, coordinadora de Proyectos de Ocio Terapéutico para la Salud en Aiju; José García, director de I+D+i en Ainia; y Rakel Poveda, investigadora y tecnóloga del IBV. Por parte de las empresas intervinieron Francisco Ibáñez, director de Proyectos en Brainstorm y Javier Galdón, subdirector general de SAI Wireless.

[masinformacion post_ids=”34969,35016″]

Noemí Rando de Aiju explicó que el centro trabaja desde hace años en el sector de las personas mayores. “Comenzamos –explicó- investigando, junto con el IBV, en juegos de mesa para este colectivo. A partir de aquí, hemos trabajado en diversos proyectos de investigación nacionales y europeos exitosos como, por ejemplo, el proyecto Eldergames en el que desarrollamos un juego que sirve para mejorar las capacidades cognitivas, afectivas y sociales de las personas mayores a través de una mesa multitouch”.

En los últimos años –concretó– nos hemos centrado en elaborar aplicaciones plataforma con accesibilidad a todo tipo de público y  tenemos tres líneas abiertas de trabajo dirigidas a enfermos de Parkinson”. En cuanto a las dificultades principales de trabajar en esta área, incidió en que “es un sector complicado porque necesita una importante financiación pública. Además, es difícil convencer a las empresas para que inviertan en un segmento de población que tampoco tiene una economía boyante”. 

Francisco Ibáñez

El director de Proyectos de Brainstorm, Francisco Ibáñez, describió la colaboración que han llevado a cabo con Aiju con motivo del proyecto europeo Eldergames. “Esta fue nuestra primera experiencia dirigida a las personas mayores y gracias a ella desarrollamos proyectos para personas con Alzheimer, demencias, Parkinson, etc. En concreto, hemos trabajado en la creación de un sistema de visualización avanzada que interconectamos con diferentes sistemas de interacción como pueden ser Kinect, una cámara que detecta movimientos, o los mandos de la Wii que permiten a las personas mayores interactuar para mejorar tono muscular y prevenir caídas, entre otros beneficios”.

En cuanto a las perspectivas de negocio que puede generar este proyecto –incidió Ibáñezson más complejas que en otros sectores, tal y como ha comentado Noemí Rando, porque necesitamos un socio comercial que esté posicionado en este mercado”. Ibáñez valoró también la necesidad de “contar con ayudas públicas” para poder implementar estos proyectos “porque son sistemas caros que podrían estar en hospitales, residencias, Centros Especializados de Atención al Mayor (Ceam), etc.”. 

Javier Galdón y José García 

José García, de Ainia

José García, de Ainia

Javier Galdón, subdirector de SAI Wireless explicó que su proyecto Mimov, creado con la ayuda del IBV, “es un servicio de teleasistencia móvil que permite atender a personas mayores o con algún tipo de discapacidad tanto dentro como fuera del hogar”. Esclareció también que “históricamente los servicios de teleasistencia han sido subvencionados al 100% hasta hace un par de años debido a la crisis. Sin embargo, está emergiendo un mercado privado en el cual podemos tener cabida ya que somos los únicos que prestamos el servicio de teleasistencia sin necesidad de otro intermediario. También confiamos en que el paso de la teleasistencia domiciliaria a la móvil se produzca en dos o tres años”.

El director de I+D de Ainia, José García, precisó que “actualmente un 16% de la población está por encima de los 65 años pero que esta cifra se elevará para 2040 ó 2050 a un 40%. Estos datos nos dan una idea – según precisó– de las necesidades específicas de este sector. Para ello, colaboramos con diferentes prescriptores ya que las empresas, debido a su necesidad de reinventarse, están buscando nuevos productos alimenticios que puedan recomendarse para prevenir determinado tipo de enfermedades”. En opinión de José García, “el segmento poblacional de la tercera edad, en el momento en que pase la crisis actual, será un negocio claro para el sector alimentario”.

Al hilo de lo anterior, Noemí Rando, puntualizó que “el sector del ocio está muy tocado como consecuencia de la crisis y más para la tercera edad. A pesar de todo, las empresas jugueteras van a sacar productos novedosos ya que la crisis ha provocado que estas hayan buscado fórmulas para abandonar la zona de confort”. 

Rakel Poveda

Rakel Poveda, del IBV

Rakel Poveda, del IBV

Rakel Poveda, gerontóloga e investigadora del IBV coincidió con el resto de sus compañeros en que el porcentaje de personas mayores de 82 años va a ser más alto en los próximos años y que esta población necesitará unos cuidados basados en las nuevas tecnologías. Por ello, aclaró que “existe un potencial de innovación y desarrollo muy importante para mejorar la calidad de vida de esta población”. Poveda definió la forma de trabajar del IBV que consiste en analizar y ver qué hay en el mercado para mejorar el producto teniendo en cuenta las necesidades reales del usuario final; desarrollarlo cumpliendo los requisitos de usabilidad, aceptabilidad e interacción directa y; al final, llevar a cabo su seguimiento en el mercado.

La investigadora explicó que el IBV ha desarrollado el certificado Simplit, un sello de usabilidad creado de forma conjunta con la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados (UDP) que acredita que un producto se ha diseñado pensando en las necesidades de uso de las personas mayores.

Además, Rakel Poveda describió toda una serie de proyectos (Istoppfalls, Wetakecare…) en los que están trabajando  orientados a las personas mayores como son la prevención, mantenimiento y recuperación de la salud, promoción de la autonomía, adaptación del puesto de trabajo al ciclo de vida sobre todo en los últimos años y envejecimiento activo y ocio, entre otros apartados.

A pesar de todos estos proyectos, Poveda precisó que es un campo muy difícil. “Las empresas se ilusionan mucho porque hay un gran mercado. Pero es verdad que incorporar esos productos al mercado es complicado. A pesar de todo y gracias a que están surgiendo nuevas convocatorias europeas, puede ser que vayamos un paso más allá y que la investigación no se quede solo en prototipos y que las empresas dispongan de financiación para ir trabajando en esos desarrollos”.

Suscríbete a nuestra newsletter