Fortuño: “Somos un despacho jurídico para empresas, especializado en concursos de acreedores”

Gabinete de abogados Javier Fortuño. Castellón.

Hace 12 años, Javier Fortuño decidió volar solo. Abandonó el despacho de su padre, José Antonio Fortuño (una referencia en el mundo jurídico de Castellón), y junto con dos colaboradores puso en marcha Fortuño Abogados. Hoy es el mayor despacho de servicios jurídicos de Castellón y uno de los de referencia en España especializado en concursos de acreedores. “Los concursos suponen casi el 90% de la actividad del despacho y más del 70% de los casos los llevamos fuera de Castellón”.

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Javier Fortuño ha vivido el mundo de la abogacía “prácticamente desde que tengo uso de razón”. Siendo apenas un adolescente, “a veces ya acompañaba a mi padre cuando iba a visitar a un cliente para tratar cualquier asunto”. Por lo tanto, cuando tuvo que optar por una formación universitaria no tuvo dudas: estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Navarra.

Además, dentro del amplio mundo del Derecho, Javier Fortuño tuvo claro desde el principio su nicho de especialización. “Desde antes incluso de empezar la carrera sabía que quería especializarme en lo que entonces se llamaba suspensiones de pagos y hoy son concursos de acreedores”. Esta temprana vocación le permitió “poner el foco en mis estudios en el Derecho Concursal y matricularme y asistir a todos los cursos de especialización en esta materia de los que tenía noticia”.

El tema, obviamente, no le era extraño, ya que su padre también desarrolló una amplia actividad en este campo. “Mi padre, que en su momento también tuvo despacho abierto en Valencia muy focalizado al área Mercantil, estuvo llevando bastantes suspensiones de pagos”.

– La práctica profesional de la abogacía en España, como todas las profesiones, ha tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado impuestas por la crisis. En el caso concreto de Fortuño Abogados, ¿cómo ha sido ese proceso de adaptación?

La gran mayoría de asuntos que llevamos en el despacho están vinculados a resultados, lo que es lógico dado el perfil de nuestra clientela: si la gran mayoría de nuestros clientes son empresas y las empresas funcionan en base a resultados, nuestros clientes esperan resultados tangibles de nuestras gestiones. De hecho, nuestros honorarios, en buen medida, vienen dados por los resultados obtenidos para nuestros clientes.

Además, con las nuevas tasas judiciales aprobadas, se ha producido una drástica caída de la actividad llamemos ordinaria de los despachos; una caída de casi el 70% en lo que hasta ahora venía generando el ingreso recurrente, y esto acabará provocando una reconversión del sector.

– ¿Cuál es el ‘core business’ de la firma?

Somos un despacho que presta servicios jurídicos para empresas, especializado en concursos de acreedores. En estos años de crisis hemos llegado a participar en cerca de un centenar de concursos anuales, divididos casi al 50% entre concursos voluntarios y concursos necesarios.

Dada esta alta especialización, aunque la sede de la firma está en Castellón y no tenemos oficinas abiertas en ninguna otra plaza, un 60% de los concursos en los que hemos participado o participamos son empresas domiciliadas fuera de la Comunidad Valenciana.

PRESENCIA NACIONAL

Gabinete de abogados Javier Fortuño. Castellón.– Dadas estas cifras, ¿no se ha planteado abrir oficina fuera de Castellón?

En algún momento me he planteado abrir oficina en Madrid, y alguna propuesta en tal sentido he recibido, pero el modelo actual nos está funcionando bien, por lo que no percibo la necesidad de incorporar cambios.

El despacho de Castellón para nosotros es la fábrica. Así como las empresas tienen la planta de fabricación en un sitio, pero su negocio está donde están sus clientes, nuestro negocio, nuestra práctica jurídica, está donde hay un cliente que demanda nuestros servicios.

Además, con los medios de transporte disponibles hoy las distancias han dejado de ser una barrera logística. De hecho, si analizásemos la cartera de clientes de Fortuño Abogados vería que están localizados allí donde llega el AVE o una línea aérea en un máximo de 2-3 horas: además de Valencia y Alicante, tenemos clientes en Madrid, Andalucía, Aragón o Castilla La Mancha.

Siguiendo con este modelo, ahora estoy estableciendo una serie de contactos para empezar a trabajar también en Zaragoza y País Vasco.

– ¿Cómo se entera un empresario del País Vasco que existe un despacho en Castellón especializado en concursos de acreedores?

Por suerte o por desgracia, además de las grandes firmas jurídicas nacionales y multinacionales que operan en España, que por su tamaño y recursos, obviamente tienen especialistas en casi todos los campos, despachos de tamaño medio o pequeño realmente especializados en esta materia tampoco crea que hay tantos, y cuando un empresario necesita realmente este tipo de servicio, de esto se entera.

Por otra parte, a mi me ha servido de mucho la red de amigos y conocidos que hice en mis años de estancia en la Universidad de Navarra. He procurado mantener viva esa red de contactos, y por ahí también llegan bastantes llamadas.

– ¿Cuál es su opinión sobre la legislación española en materia concursal?

A la luz de los resultados de su aplicación, hay algo que está claro: no está sirviendo para garantizar la continuidad de las compañías, pues la mayoría de empresas que declaran concurso acaban en liquidación.

Constatado esto, más difícil es determinar a qué se debe este pobre porcentaje de éxitos en la recuperación de la actividad empresarial o, dicho de otra forma, qué porcentaje de los fracasos se deben a la redacción de la ley, qué porcentaje a la aplicación que de la misma hacen acreedores como la Tesorería de la Seguridad Social o la Hacienda Pública, y qué porcentaje del fracaso se debe a que las empresas solicitan tarde el concurso.

En mi opinión, en el caso de la empresa española esto último es muy evidente.

Por otra parte, no debemos olvidarnos de la absoluta carencia de medios que sufren los Juzgados de lo Mercantil, que en muchos casos quedaron desbordados ya hace años, y desde entonces aún no se han recuperado.

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