El Museo de la Informática, un nuevo espacio para conservar, presentar y comunicar

Perforadora de tarjetas de 1975; una impresora IBM de líneas con una fuerza de impacto capaz de obtener a la vez cinco copias utilizando papel carbón; discos duros de 200 MB, 14 pulgadas de diámetro y más de 30 kg de peso; una unidad de cinta de 250 kg fabricada en la factoría de IBM en la Pobla de Vallbona (Valencia); ordenadores domésticos de los ochenta, diseñados por Sinclair, Amstrad y Commodore, así como un Apple IIe y un IBM PC original de 1981, o su versión portátil de 1984, o el IBM PC Portable que pesaba 14 kg.

Estas son algunas de las piezas más notorias que los visitantes encontrarán en el Museo de Informática, de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Informàtica (ETSINF) de la Universitat Politècnica de Valéncia (UPV), que ha sido reconocido oficialmente por la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte como museo de la Comunidad Valenciana.

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Museo de la Informática

Museo de la Informática

Para el director del Museo, Xavier Molero, este reconocimiento oficial “supone una especie de primera piedra sobre la que asentar las futuras actividades culturales que emprenderá el museo en los próximos meses”. El museo tiene como objetivo dar a conocer la historia de una tecnología como la informática: orígenes, evolución en el tiempo, ámbitos de desarrollo, etc.

“El proyecto se ha diseñado para que el visitante descubra otros aspectos relacionados como la gestión de los residuos electrónicos y su impacto en el medioambiente, el uso de sustancias peligrosas para la salud que forman parte de los dispositivos electrónicos, la importancia del reciclaje, el papel de la publicidad en la transmisión de valores relacionados con la tecnología, o el destacado papel que la mujer ha tenido –y tiene– en la historia de la informática y que ha sido muy poco divulgado y conocido”, matiza Molero.

La muestra, que comenzó su andadura el 11 de diciembre de 2001 de la mano de su primer director, el profesor Tomás Pérez, está formada por ordenadores, impresoras, discos magnéticos, procesadores, documentación, programas que se ejecutan en los ordenadores (sistemas operativos, aplicaciones de escritorio, juegos, etc.), provenientes de donaciones desinteresadas de particulares y de instituciones tanto públicas como privadas.

En concreto, –explica Molero“el museo cuenta con un fondo representativo de las décadas de los años 70, 80 y 90 del siglo XX”.

FINALIDAD DEL MUSEO 

Según puntualiza Molero, “además de comunicar y presentar bienes culturales para el estudio y deleite de la sociedad a la que pertenece, una de sus principales funciones es la de conservar estos bienes culturales. Sí que es verdad, –continúa Molero–, que una parte de los ordenadores de nuestros fondos no funciona, pero no porque estén en mal estado, sino porque ya no disponemos de los programas ni de los manuales con la información necesaria para traerlos de nuevo a la vida”.

Por ello es tan importante preservar tanto el ‘hardware’ como el conjunto de programas (‘software’) y su documentación.

Para poder conservar los ordenadores que todavía funcionan en buen estado, disponen de un taller de reparación y han contado con la ayuda desinteresada de Vintagenarios, una asociación de aficionados valencianos a la retroinformática y a los videojuegos “que nos ha ayudado a reparar muchos de los ordenadores que hoy en día se pueden utilizar en el Museo en vivo”, aclara Molero.

Por ahora, el Museo de la Informática abre sus puertas durante el período lectivo y está cerrado los fines de semana, debido a que está ubicado en la Universitat Politècnica de València (UPV). El acceso es libre y gratuito. A pesar de todo, aclara Molero, “no descartamos la posibilidad de que, en un futuro y con la ayuda decidida de las instituciones públicas, podamos disponer de otro tipo de ámbito expositivo, que permita la visita durante los fines de semana”.

FINANCIACIÓN 

En cuanto a la financiación del mismo, hasta estos momentos cuenta con los fondos que recibe de la ETSINF. Aunque “el reconocimiento oficial del museo abre las puertas a otros tipos y fuentes de financiación, que en un futuro permitirán aumentar nuestro grado de autonomía”, incide Molero, y añade que “desde la dirección del museo esperamos un compromiso serio, tanto del nuevo equipo directivo de la UPV, como de la Conselleria de Educación, Cultura y Deportes de la Generalitat Valenciana, que se traduzca durante los próximos meses en ayudas tangibles, tanto en recursos materiales como humanos”.

“Aunque somos conscientes de que la situación actual de crisis es muy seria, una sociedad que dejase de invertir recursos, por pocos que sean, en proyectos culturales como el nuestro, sería incapaz de aspirar con garantías a un futuro mejor. En este sentido, el Museo de Informática, concebido con una clara vocación de servicio público, estará siempre al lado de la sociedad que le ha visto nacer”, concluye Molero.

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