Benjamín Caro, Meydis: «El marketing directo es ya clave en la relación con el cliente»
Coincidiendo con una semana de máxima actividad en sus operaciones, hablamos con Benjamín Caro Magunacelaya, CEO de Meydis.
En un momento en el que la saturación digital y la fragmentación de audiencias obligan a las marcas a repensar cómo se comunican con sus clientes, el marketing directo vive una nueva etapa de madurez. Meydis, compañía española con más de 40 años de trayectoria en este ámbito, afronta este contexto desde una posición singular: como partner operativo y omnicanal, capaz de orquestar datos, mensajes y ejecución con el respaldo de una estructura tecnológica y productiva sólida, incluso en entornos altamente exigentes.
Coincidiendo con una semana de máxima actividad en sus operaciones, impresión, ensobrado, automatización y gestión multicanal a pleno rendimiento, hablamos con Benjamín Caro Magunacelaya, CEO de Meydis, sobre la evolución del sector, el papel del partner operativo y los retos que marcarán el futuro del marketing directo en España.
De la correspondencia física a la inteligencia aplicada
— Meydis nace en 1980, cuando el marketing directo estaba muy ligado al mailing postal. ¿Cómo ha vivido la empresa —y el sector— esta transformación?
El marketing directo en España ha recorrido un camino muy similar al de la propia economía: de modelos analógicos y transaccionales a ecosistemas complejos, digitales y relacionales. En sus inicios, el mailing físico permitió algo revolucionario para la época: hablar de tú a tú al cliente y medir la respuesta. Hoy seguimos haciendo eso, pero con tecnologías, datos e inteligencia artificial que multiplican la precisión y el impacto.

En Meydis hemos entendido siempre el marketing directo como una disciplina industrial, no como una moda. Eso nos ha permitido evolucionar sin rupturas, integrando nuevos canales, automatización y tecnología sin perder el control, la trazabilidad ni la fiabilidad.
La convivencia entre lo físico y lo digital es una fortaleza
— En un entorno dominado por lo digital, ¿por qué el mailing personalizado sigue creciendo?
Porque aporta algo que hoy escasea: atención real. Vivimos en un entorno saturado de impactos digitales, y eso ha devuelto valor a los canales físicos y personalizados. El mailing, cuando está bien ejecutado y conectado con datos y estrategia, es memorable, medible y muy eficaz.
No se trata de elegir entre físico o digital, sino de orquestarlos. El verdadero valor está en la omnicanalidad bien ejecutada, donde cada canal cumple una función clara dentro de una experiencia coherente.
La industria vuelve a ser un factor diferencial
— Meydis se define como un partner industrial. ¿Qué significa eso hoy en marketing?
Significa que el marketing directo ya no es solo creatividad o tecnología, sino ejecución impecable. Cuando gestionas millones de comunicaciones, datos sensibles o campañas promocionales complejas, la industria importa: procesos, seguridad, capacidad de escalar y cumplir plazos.
En sectores regulados —banca, seguros, energía, retail— la comunicación es crítica. No puede fallar. Ahí es donde una estructura industrial sólida marca la diferencia y se convierte en una ventaja competitiva para las marcas.
Privacidad, dato y confianza van de la mano
— El marco regulatorio es cada vez más exigente. ¿Cómo afecta esto al sector?
Ha cambiado profundamente la forma de hacer marketing. Hoy la privacidad no es una carga, es un activo de marca. Trabajar con datos propios, con consentimiento y con trazabilidad genera relaciones más sólidas y duraderas.
Las empresas que integran el compliance y la seguridad de la información en el corazón de su modelo no solo reducen riesgos; ganan confianza. Y la confianza, en marketing, es el verdadero motor de la eficacia.
La inteligencia artificial no sustituye al criterio humano
— La IA está transformando el marketing. ¿Dónde pone usted el límite?
La IA es una herramienta extraordinaria para optimizar, predecir y personalizar, pero no puede sustituir la responsabilidad ni el criterio humano. El consumidor valora la eficiencia, pero también la cercanía y la ética.
El reto está en usar la tecnología para mejorar la experiencia, no para deshumanizarla. Las empresas que consigan equilibrar inteligencia artificial, industria y empatía serán las que lideren esta nueva etapa.
Mirando al futuro
— ¿Cómo ve el futuro del marketing directo en España?
Lo veo como una industria cada vez más estratégica para la economía. El marketing directo es el guardián de la relación entre marcas y clientes en un mundo sin cookies de terceros, con datos propios y con consumidores más exigentes.
El futuro pasa por integrar tecnología avanzada, producción responsable y talento especializado, sin perder de vista algo esencial: que detrás de cada dato hay una persona. Mantener ese equilibrio será clave para seguir siendo relevantes en los próximos años.












