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La demanda interna en China está «gripada» y la razón es la crisis inmobiliaria

El gigante asiático se ha convertido en un actor central del liderazgo mundial, con un peso decisivo en las cadenas de suministro, la digitalización y la gobernanza global, lo que obliga a España y a la Unión Europea a buscar una relación más equilibrada, basada en la reciprocidad y la autonomía estratégica abierta

La demanda interna en China está «gripada» y la razón es la crisis inmobiliaria

María José Hernando, Rafael Dezcallar, Alfonso Noriega y Rafael Loring

Publicado a 19/12/2025 11:45 | Actualizado a 19/12/2025 12:40

China es ya una prioridad estratégica para España en materia de inversión y comercio, y su creciente influencia global plantea tanto oportunidades como riesgos para las economías europeas. Así lo ha defendido la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, durante la jornada China y el liderazgo mundial, organizada por Cesce y la Fundación Análisis de Política Exterior (FAES), en la que se ha analizado el papel del país asiático en el nuevo orden internacional.

López Senovilla ha subrayado que China es el primer socio comercial de España fuera de la Unión Europea y la principal fuente de importaciones, lo que convierte la relación bilateral en estructural. No obstante, ha recordado que el saldo comercial es claramente deficitario y difícil de corregir a corto plazo, por lo que el objetivo pasa por avanzar hacia una relación más equilibrada. En este contexto, España se ha convertido también en un destino atractivo para la inversión china, especialmente en sectores de mayor valor añadido.

La secretaria de Estado ha alertado, sin embargo, de las vulnerabilidades derivadas de la fuerte dependencia de las cadenas de suministro chinas, lo que obliga a reforzar la reciprocidad jurídica y económica. «Competencia y cooperación definen la relación entre la UE y China», ha afirmado, en línea con la agenda europea de autonomía estratégica abierta, que busca reducir dependencias sin cerrar mercados. España, ha añadido López Senovilla, debe atraer inversión extranjera de calidad y analizar con atención el decimoquinto Plan Quinquenal chino, centrado en la mejora de la gobernanza y la transformación del modelo económico.

China frente a Estados Unidos: una rivalidad de largo recorrido

Estas ideas han centrado también el coloquio posterior sobre China y el liderazgo mundial, moderado por María José Hernando, jefa de la Unidad de Cesce Riesgo País, y en el que han participado Rafael Dezcallar, embajador de España en China entre 2018 y 2024; Alfonso Noriega, consejero económico y comercial jefe en China; y Rafael Loring, analista sénior de Cesce Riesgo País.

Ante la pregunta sobre qué pretende China con su enfrentamiento con Estados Unidos, Dezcallar ha señalado que el país asiático ha pasado de vivir centrado en sus fronteras a verse obligado a gestionar una presencia global. «China no puede permitirse no estar en todo el mundo y debe hacerlo de forma positiva para sus intereses», ha explicado.

Por su parte, Noriega ha destacado que China juega a muy largo plazo y persigue la «revitalización de la nación china». Es decir, recuperar el estatus de gran potencia sin depender del resto del mundo. Ese objetivo, ha apuntado, implica cambiar los moldes del orden internacional e introducir un modelo propio, con características chinas, lo que genera fricciones no solo con Estados Unidos, sino también con Europa.

Las cifras desgranadas por Alfonso Noriega ilustran esa influencia. Tal y como ha especificado, China representa un tercio de la producción global, es el principal exportador mundial y acumula un superávit cercano al billón de euros. Además, produce alrededor del 90% de los paneles solares, el 90% de las tierras raras y el 80% de las baterías, lo que crea dependencias críticas. «Cuando China ha desenfundado el arma de las tierras raras, todo ha cambiado», ha advertido Noriega, al subrayar cómo Pekín utiliza estas dependencias como palanca de influencia.

Crecimiento, desequilibrios y desafíos internos

Rafael Loring ha apuntado que China aspira a convertirse en el nuevo poder hegemónico y a socavar el bloque occidental, aunque el pulso con Estados Unidos se prolongará durante décadas. En su opinión, en los próximos diez o quince años China seguirá creciendo a ritmos del 4% o 5%, pero a largo plazo afronta problemas estructurales, especialmente demográficos, como la pérdida de la mitad de su población, que pueden afectar a la productividad.

El debate sobre la economía china se ha centrado en las prioridades del próximo Plan Quinquenal, que se aprobará en marzo de 2026. Noriega ha recordado que el plan anterior impulsó una potente política industrial orientada a internalizar las cadenas de suministro, con claros éxitos en sectores como el vehículo eléctrico -China produce el 70% de los eléctricos del mundo-, las baterías, los paneles solares o la industria naval, donde fabrica más de la mitad de los buques globales.

El reto ahora está en reequilibrar el modelo de crecimiento, ya que el mundo depende de China, pero China también depende del mundo, lo que supone una debilidad estratégica. Para ello, Pekín apuesta por estimular la demanda interna y por el uso masivo de la inteligencia artificial en la industria, la educación y el conjunto de la sociedad.

Loring, más crítico, ha advertido que la demanda interna sigue «gripada» por la crisis inmobiliaria y el elevado endeudamiento, y se mostró pesimista sobre una rápida recuperación. A ello se suma, ha señalado, la concentración de poder en torno a Xi Jinping y una estructura fiscal orientada principalmente a crear empleo industrial, con una productividad baja en el sector público.

Europa, las empresas y el factor geopolítico

En el bloque dedicado a las relaciones entre China y Europa, Dezcallar ha alertado de que la UE ha vivido en un entorno excesivamente confiado y debe reforzar su capacidad de defensa y su autonomía estratégica si quiere proteger su modelo de bienestar. También ha recordado que China apoya a Rusia por su obsesión con Estados Unidos, aunque se trata de una relación compleja y poco afectiva.

Respecto a las empresas europeas, Noriega ha aclarado que estar en China es estar expuesto a uno de los mercados más innovadores del mundo. Aunque persisten los riesgos políticos y los problemas de propiedad intelectual, existen oportunidades para las compañías españolas con productos muy diferenciados, capacidad de innovación y flexibilidad para integrarse en las cadenas de suministro globales.

El debate concluyó con una mirada a Taiwán. Loring ha calificado el riesgo de conflicto como bajo, pero creciente, y ha avisado de que sus consecuencias serían devastadoras a escala global.

Como cierre, los ponentes coincidieron en que el siglo XXI estará marcado por la rivalidad ideológica entre China y Estados Unidos, un escenario en el que empresas y gobiernos deberán aprender a competir, cooperar y adaptarse a un entorno incierto, pero lleno de oportunidades, en un mercado potencial de 1.500 millones de consumidores chinos de alto poder adquisitivo.

Firma
Fotografía de Gemma JimenoGemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.
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