El peso de las infraestructuras en la inversión pública cae al 38%, mínimo desde 1995
La inversión ferroviaria se ha desplomado un 66,7% desde 2009 y hoy apenas alcanza un tercio del nivel que tenía entonces
España invierte cada vez menos en infraestructuras dentro de su presupuesto público. Actualmente solo representan el 38% de toda la inversión pública, el nivel más bajo desde 1995, según un informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y la Fundación BBVA.
El dato refleja un cambio profundo en la forma en que el Estado y las administraciones están destinando el dinero público. Hace quince años, en pleno auge de las grandes obras públicas, las infraestructuras concentraban más de seis de cada diez euros de inversión pública. Ahora apenas superan tres de cada diez.
En concreto, en 2009 representaban el 61% de la inversión pública total. Desde entonces su peso ha ido reduciéndose hasta situarse por debajo del 38% en 2025, más de 23 puntos menos.
Estos datos cobran especial relevancia en un momento en el que la inversión en el ferrocarril está siendo objeto de debate, tras accidentes recientes como el de Adamuz (Córdoba), que dejó 45 fallecidos, o el de Gelida (Barcelona), con una víctima mortal.
Del boom de obra pública al frenazo inversor
El cambio se explica en gran parte por el impacto de la crisis financiera y los ajustes fiscales posteriores. Durante la Gran Recesión, el recorte de la inversión pública fue uno de los principales instrumentos utilizados para reducir el déficit.
Aunque en los últimos años la inversión pública ha vuelto a crecer, impulsada en parte por los fondos europeos, las infraestructuras no han recuperado el protagonismo que tuvieron antes de 2008.
De hecho, incluso con la recuperación reciente, la inversión en infraestructuras sigue siendo un 60% inferior al máximo alcanzado en 2009 en términos reales.
Menos inversión incluso que hace 25 años
El frenazo se aprecia también si se mira a más largo plazo. Actualmente, el volumen de inversión en infraestructuras públicas es un 25% menor que el que había en el año 2000, pese al crecimiento de la población, la economía y las necesidades de transporte, agua o equipamientos urbanos.
En algunos casos, advierten los investigadores, la inversión ha sido tan baja que ni siquiera ha cubierto el deterioro natural de las infraestructuras existentes. Es decir, el dinero destinado a ellas no ha sido suficiente para compensar su desgaste con el paso del tiempo.
Carreteras, tren y agua concentran tres cuartas partes de la inversión
La mayor parte del gasto en infraestructuras sigue concentrándose en tres áreas principales:
- Carreteras
- Ferrocarril
- Infraestructuras hidráulicas
Entre las tres suman el 73,5% de toda la inversión en infraestructuras. Sin embargo, también son las que han sufrido los mayores recortes desde el final del ciclo de grandes obras públicas.
El caso más acusado es el del ferrocarril, donde la inversión se ha desplomado un 66,7% desde 2009, es decir, se ha reducido a aproximadamente un tercio del nivel que alcanzaba entonces.
El riesgo: deterioro del capital público
Los autores del informe advierten de que mantener niveles bajos de inversión durante periodos prolongados puede acabar deteriorando el capital público acumulado.
De hecho, el valor total de las infraestructuras productivas, que incluye redes de transporte, agua o infraestructuras urbanas, ha empezado a reducirse en los últimos años, tras décadas de crecimiento.
El informe señala además que este debilitamiento de las infraestructuras se produce en un contexto en el que los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, lo que obligará a realizar nuevas inversiones para reparar daños o reforzar las redes existentes.
En otras palabras, España no solo está invirtiendo menos en infraestructuras que hace quince años, sino que además tendrá que destinar más recursos en el futuro para mantener y proteger las que ya tiene.
¿En qué infraestructuras se invierte hoy el dinero público?
Aunque el peso total de las infraestructuras dentro de la inversión pública ha caído con fuerza en las últimas décadas, el gasto que se mantiene se concentra sobre todo en tres grandes tipos de infraestructuras: carreteras, ferrocarril y obras hidráulicas. Entre las tres absorben el 73,5% de toda la inversión en infraestructuras en España.
Carreteras: la principal partida
Las infraestructuras viarias siguen siendo el principal destino de la inversión. En 2025 se destinaron 4.952 millones de euros a carreteras, lo que supone algo más del 30% de toda la inversión en infraestructuras.
Sin embargo, la cifra está muy lejos del nivel alcanzado antes de la crisis financiera: la inversión actual equivale solo al 41% del máximo registrado en 2009.
Ferrocarril: segundo destino del gasto
El ferrocarril es la segunda gran partida de inversión pública en infraestructuras. En 2025 se invirtieron 4.589 millones de euros, alrededor del 28,5% del total.
A pesar de este peso, es el ámbito que ha sufrido el mayor ajuste en las últimas décadas. La inversión ferroviaria se ha reducido un 66,7% desde 2009, es decir, se ha recortado en dos tercios.
Infraestructuras hidráulicas: obras del agua
Las infraestructuras hidráulicas (embalses, presas, canales, obras de prevención de inundaciones o infraestructuras del ciclo del agua) ocupan el tercer lugar. En conjunto representan algo más del 14% de la inversión en infraestructuras.
En este caso, el recorte también ha sido muy intenso: la inversión ha caído un 61,7% desde 2009.
Puertos, aeropuertos y obras urbanas
El resto de la inversión se reparte entre varios tipos de infraestructuras con menor peso:
- Infraestructuras portuarias: alrededor del 10% de la inversión total
- Infraestructuras aeroportuarias: cerca del 7%
- Infraestructuras urbanas, ejecutadas principalmente por ayuntamientos, que no llegan al 10% del total
Aunque estas categorías han experimentado cierta recuperación tras la pandemia, siguen muy lejos de los niveles de inversión alcanzados antes de la crisis financiera.
Maria ToldràGraduada en Periodismo por la Universitat de València, está especializada en periodismo de datos tras cursar el Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de Unidad Editorial. Ha crecido profesionalmente en El Mundo y Europa Press. Desde 2026 es redactora en Economía 3 y bucea entre cifras económicas.












