Las emisiones globales de CO2 alcanzaron un nuevo récord en 2024
Las emisiones de CO2 relacionadas con la energía aumentaron un 0,8% en 2024 en todo el mundo, alcanzando un máximo histórico de 37,8 gigatoneladas. Este incremento contribuyó a unas concentraciones atmosféricas récord de 422,5 partículas de CO2 por millón de partículas de aire, aproximadamente tres más que en 2023 y un 50% por encima de los niveles preindustriales.
Según el informe sobre el mercado energético de 2024 publicado este lunes por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones de CO2 procedentes de la quema de combustibles crecieron alrededor de un 1% el pasado año, mientras que las generadas por procesos industriales se redujeron un 2,3%.

Además, el crecimiento de las emisiones sigue desacoplándose del crecimiento económico global. Aunque la economía mundial se expandió más de un 3% en 2024, las emisiones solo aumentaron un 0,8%, restableciendo así la tendencia de disociar el crecimiento económico del aumento de emisiones, interrumpida en 2021.
La AIE también señala que, si las condiciones climáticas de 2024 hubieran sido similares a las de 2023 —el segundo año más caluroso registrado—, se habría evitado aproximadamente la mitad del aumento de las emisiones de CO2. No obstante, la expansión de tecnologías limpias como la energía solar, eólica, nuclear, los vehículos eléctricos y las bombas de calor desde 2019 ha permitido evitar la emisión de 2.600 millones de toneladas de CO2 al año, el equivalente al 7% de las emisiones globales.
Las emisiones de CO2 crecen en las economías emergentes
Cabe destacar que la mayor parte del crecimiento de las emisiones en 2024 provino de economías emergentes fuera de China. De hecho, el crecimiento de las emisiones en el gigante asiático se desaceleró en 2024, aunque las emisiones per cápita son ahora un 16% superiores a las de las economías avanzadas y casi el doble del promedio mundial. Las emisiones en las economías avanzadas se redujeron un 1,1%, hasta los 10.900 millones de toneladas en 2024, un nivel registrado hace 50 años, cuando su PIB era más del triple.
Por otro lado, la eficiencia energética mejoró a un ritmo más lento en 2024. Entre 2010 y 2019, el progreso anual fue del 2%, pero entre 2019 y 2023 se redujo al 1,2% y en 2024 cayó aún más, hasta solo el 1%.
Este frenazo se debe a varios factores, según la AIE. Tras la pandemia, muchas economías emergentes como China e India crecieron rápidamente, con un alto consumo de energía en industrias y construcción. Las temperaturas extremas también aumentaron la demanda de energía, especialmente para refrigeración. Además, la producción de energía hidroeléctrica creció muy poco en los últimos años, lo que obligó a recurrir a combustibles menos eficientes en algunas regiones.
Mayor demanda energética mundial
En su informe, la AIE explica que la demanda mundial de energía creció un 2,2% en 2024, un ritmo superior al promedio de la última década. La demanda de todos los combustibles y tecnologías aumentó en 2024, liderado en el sector eléctrico (+4,3%). Por su parte, las energías renovables representaron la mayor parte del crecimiento del suministro energético mundial (38%), seguidas del gas natural (28%), el carbón (15%), el petróleo (11%) y la energía nuclear (8%).
Las economías emergentes y en desarrollo impulsaron más del 80% del crecimiento de la demanda mundial de energía en 2024. En China, el aumento del consumo energético se desaceleró a menos del 3%, la mitad que en 2023 y muy por debajo de su promedio anual del 4,3% en los últimos años. Aun así, China siguió siendo el país con el mayor crecimiento de demanda en términos absolutos. India ocupó el segundo lugar, con un aumento mayor que el de todas las economías avanzadas juntas.
Tras años de descensos, las economías avanzadas también experimentaron crecimiento de la demanda energética, con un aumento de casi el 1%. Estados Unidos registró el tercer mayor crecimiento absoluto de la demanda en 2024, después de China e India. La Unión Europea volvió a crecer por primera vez desde 2017, aparte del repunte post-COVID en 2021.
Se desacelera la demanda de petróleo
El crecimiento de la demanda de petróleo se desaceleró en 2024. Por primera vez en la historia, su participación en el consumo energético global cayó por debajo del 30%, muy lejos del 46% que alcanzó hace 50 años. La demanda de petróleo creció solo un 0,8% en 2024, frente al 1,9% de 2023.
Por su parte, el gas natural registró el mayor crecimiento de la demanda entre los combustibles fósiles. La demanda aumentó un 2,7% en 2024, con un incremento de 115.000 millones de metros cúbicos, en comparación con un promedio anual de alrededor de 75.000 millones de metros cúbicos durante la última década. China registró el mayor crecimiento absoluto de la demanda de gas en 2024, superior al 7%. La demanda de gas se expandió alrededor del 2% en Estados Unidos y creció modestamente en la Unión Europea, especialmente para uso industrial.
En cuanto al carbón, la demanda se incrementó un 1%. La generación de energía fue el principal motor del crecimiento, ya que las altas temperaturas impulsaron el consumo de electricidad para refrigeración, especialmente en China e India, que en conjunto representaron la mayor parte del aumento de la demanda mundial. Concretamente, China se mantuvo como el mayor consumidor de carbón a nivel mundial, representando un récord del 58% del consumo en el mundo.
China supone la mitad del aumento de consumo de electricidad
El consumo mundial de electricidad aumentó en casi 1.100 teravatios/hora (TWh) en 2024, más del doble del crecimiento promedio anual de la última década. China representó más de la mitad de este aumento, aunque el crecimiento fue generalizado, con un 4% más de demanda en otras economías emergentes y en desarrollo. En las economías avanzadas, el consumo eléctrico alcanzó un nuevo récord.
Casi el 60% del crecimiento en el consumo eléctrico en 2024 provino de edificios. La capacidad de los centros de datos en todo el mundo creció un 20%, sumando unos 15 gigavatios (GW), principalmente en Estados Unidos y China. A la vez, el aumento en la adopción de vehículos eléctricos impulsó el consumo de electricidad en el transporte. Las ventas de coches eléctricos crecieron más de un 25%, superando los 17 millones de unidades y representando una quinta parte de todas las ventas de automóviles.
El 80% del aumento en la generación de electricidad provino de fuentes renovables y energía nuclear. Juntas, produjeron el 40% de la electricidad mundial por primera vez, con las renovables aportando el 32%. Las instalaciones de energías renovables alcanzaron un nuevo récord por vigésimo segundo año consecutivo, con 700 GW de nueva capacidad, de los cuales casi el 80% fue solar fotovoltaica.
En 2024, entraron en funcionamiento más de 7 GW de capacidad de energía nuclear, un 33% más que en 2023, lo que representa el quinto mayor incremento de las últimas tres décadas. La producción de electricidad nuclear creció en 100 TWh, igualando el mayor aumento del siglo, excepto en la recuperación post-COVID. Además, la construcción de nuevas centrales nucleares aumentó un 50%, utilizando únicamente diseños chinos y rusos.
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