Guillermo de Aranzabal, presidente de La Rioja Alta

Vino, tradición y una empresa multifamiliar con más de 130 años y 6 generaciones

La Rioja Alta nació en 1890 como una empresa multifamiliar. Hoy en día, con la quinta y sexta generación al mando, tratan de mantener la filosofía original. Hablamos con el presidente de la compañía, Guillermo de Aranzabal.

Orígenes

– ¿Cuáles han sido los principales hitos de la compañía?

El año de la fundación, 1890, se compraron 4.000 barricas de roble para crianza del vino, lo cual marcó ya el camino de la empresa hacia la elaboración de vinos con largas crianzas, huyendo de los vinos jóvenes del momento. Durante muchos años se fueron desarrollando las marcas (1941, Viña Ardanza, etc.). En la década de los 70 se invirtió mucho en viñedos. En los 80, en nuevos pabellones de crianza y se creció a través de filiales en Rioja Alavesa (Torre de Oña, S.A.), Ribera del Duero (Aster) y Rías Baixas (Lagar de Fornelos, S.A.).

Además, se sentaron las bases de un nuevo y activo departamento de exportación, con delegaciones en varios países. En los años 2000 se volvió a inversiones muy importantes en viñedos y en temas relacionados con la sostenibilidad. En esta década de 2020, nuevas inversiones en viñas artesanales, parcelas muy especiales, con un mínimo de 50 años de edad.

La Rioja Alta

Una historia de más de 130 años

– ¿Qué llevó a los fundadores a poner en marcha la bodega?

Los fundadores fueron familias vascas, que querían diversificar su actividad industrial hacia la agricultura, y familias riojanas, que querían complementar su gran capacidad como agricultores con un espíritu empresarial más moderno.

– ¿Continúa manteniendo la misma actividad o ha evolucionado?

Básicamente, la idea es la misma: elaborar los mejores vinos posibles, basándonos en crianzas cuidadas y largas tanto en botella como en barrica, y desarrollar marcas internacionales con presencia global. La filosofía no ha cambiado.

Nave de tinas de La Rioja Alta, empresa multifamiliar

Una empresa «multifamiliar»

– ¿Cómo fueron los orígenes? ¿Se trata desde su comienzo de una empresa familiar?

Realmente, el accionariado original y el actual conforman una empresa multifamiliar. Entre los accionistas destacan los descendientes de los fundadores. Yo soy la quinta generación y mi hijo ya lleva un par de años trabajando en la bodega como sexta generación. La principal familia accionista tiene un estricto protocolo familiar cuyo principal punto es el mantenimiento de la empresa en la familia.

La familia principal en el accionariado somos la familia Aranzabal, que originalmente era la Alberdi, pero al ser una empresa multifamiliar, hay otras con importancia histórica tan grande o mayor, como los Ardanza, Alberdi, Maguregui, Rezola, Salteráin, etc.

– En su opinión, ¿qué cualidades reúne su compañía que la han hecho perdurable a lo largo del tiempo?

Lo principal es tener la filosofía empresarial muy clara y definida a través de las décadas. En nuestro caso, hacer los mejores vinos posibles en el ámbito internacional. Y esa idea es unánime en el accionariado.

Dejar una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.