Jorge Pardines Galán & Asociados

Los retos empresariales para el 2022. Incertidumbre y nuevo entorno económico

La economía española, como la del conjunto de la Unión Europea, se acerca a un 2022 dentro de un clima general de fuerte incertidumbre. Las previsiones de crecimiento del PIB español para el 2022 se han ido rebajando según avanzaba el actual ejercicio; aunque positivamente al mismo tiempo, los datos objetivos como la creación de empleo o recaudación fiscal por actividad económica se ha comportado con niveles de excelencia en el segundo semestre del año, dando pie a ser algo más optimistas respecto a la evolución macro en el nuevo año

Las previsiones de organismos nacionales e internacionales rebajan el crecimiento del PIB nacional para 2022 de niveles superiores al 6% a un 5,7%, en espera a los grandes nubarrones que se avecinan, aunque nadie puede asegurar el impacto real de los mismos, pudiendo convertirse tanto en una gran tormenta que lastre el año o en una liviana lluvia de primavera.

«Uno de los grandes lastres para la competitividad empresarial en nuestro país»

Sin duda, la inflación es uno de los elementos que más preocupan en estos momentos. Los niveles de cierre de este dato en 2021 se sitúan por encima del 5% y seguirá creciendo en 2022 hasta, al menos, durante el primer semestre; configurándose como uno de los grandes lastres para la competitividad empresarial en nuestro país. Todos los expertos confirman que estas escaladas coyunturales, o puede que estructurales, de precios se mantendrán en gran medida hasta el segundo semestre como mínimo, impactando directamente en todo el tejido productivo -no solo el industrial– en nuestro país.

Este contexto económico hace que se generen importantes especulaciones sobre la evolución de los tipos de interés en la zona euro, de la que nadie tiene respuestas, a pesar de los mensajes de confianza que regularmente emite el BCE sobre su política monetaria. De la respuesta de la economía; de la desaceleración del crecimiento inflacionista; del ajuste en las cadenas de suministros de las materias primas y productos, como de algunos comportamientos de otros agentes como la Reserva Federal norteamericana, dependerá la evolución definitiva en la Unión Europea.

Cambios normativos

A esta situación, que afecta a la globalidad de los países del entorno de la UE en mayor o menor medida, también se suman futuros cambios normativos en los que Gobierno, sindicatos y patronal siguen negociando. Principalmente, la reforma laboral que puede tener cierto impacto en la estabilidad de determinadas empresas o sectores.

Más ingredientes para la creciente incertidumbre

Junto a estos ingredientes, hay otros dos componentes en el cóctel de la incertidumbre que hay que tener en cuenta a la hora de pronosticar la evolución del 2022: la crisis logística y de transporte a nivel internacional; y la dificultad en el acceso de determinadas materias primas. Como hemos sufrido, la logística internacional es fruto de muchos ingredientes e interrelaciones, sin duda con el efecto de la pandemia como catalizador de todos ellos. El Brexit; la crisis en el precio de los combustibles; la situación económica, social y sanitaria de los países productores, además de las estrategias de los grandes grupos logísticos navieros que ejercen una fuerte presión en los transportes por mar de determinadas mercancías, serán determinantes para el próximo año.

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