La opinión del experto

Tecnología, finanzas y emociones: los tres pilares de la empresa actual

"No desperdiciemos la oportunidad que tenemos de mejorar la sociedad desde las empresas"

Rafa Peiró
Emotional manager
Actualizado a 28/05/2021

La economía está pasando por uno de los momentos más complejos de la historia. Debido a que esta ya se contempla de manera globalizada, hemos de decir que dicha complejidad se produce a nivel mundial.

Seguro que habréis oído alguna vez el proverbio chino “El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Pues bien, fue precisamente en China donde comenzó ese aleteo que vuela actualmente sobre nosotros de forma huracanada.

Ante la situación de alarma provocada por la covid-19, los focos se pusieron en el área de la salud , siendo el comienzo de un titánico pulso contra un virus que está dejando al mundo agotado. No solo a nivel sanitario, sino también a nivel económico. La pandemia se extendió rápidamente por el planeta y, de hecho, lo sigue haciendo de una manera vertiginosa por algunos países.


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La situación prepandemia

Recordemos por un instante la situación prepandemia. Nos encontrábamos en medio de un fuerte desarrollo tecnológico, donde el entorno empresarial ya iba teniendo claro que no podía esperar más para iniciar una profunda transformación digital. También estábamos asistiendo a grandes movimientos en el tablero financiero de las grandes potencias. Con Estados Unidos, Rusia y China posicionándose de manera contundente con medidas de importante repercusión para la economía mundial.

Aquí en Europa teníamos nuestra particular partida con el Brexit, que se enrocó más de una vez produciendo múltiples quebraderos de cabeza a los estados de la UE.

De repente todo dio un vuelco, pasando muchos de esos temas a un segundo plano, apareciendo otros que bien podía haberlos encabezado un cartel luminoso con las letras ‘prioridad absoluta’, que rápidamente se proyectó en dos direcciones, la sanitaria y la económica.

De la sanitaria no me voy a ocupar en este artículo, ya hay magníficos profesionales que lo hacen y afortunadamente se están encontrando salidas al oscuro túnel mediante vacunas que abren la puerta a la esperanza. Yo me voy a centrar en la económica.

Una de las medidas que inició el tsunami que está siendo devastador para la economía fue el confinamiento de forma contundente de la población, mediante un estado de alarma que determinó el cierre de todos los negocios a excepción de los llamados de primera necesidad, relacionados con sanidad, alimentación, telecomunicaciones, internet y servicios bancarios.

Aceleración de la tecnología

Precisamente esta situación tan atípica propició una aceleración enorme en dos ramas tecnológicas, el teletrabajo y el comercio online, que se convirtieron de la noche a la mañana en tablas de salvación a las que asirse para muchas empresas.

A nivel financiero, en cuanto a ayudas económicas se refiere, no creo que a nadie sorprenda mi opinión de que las medidas han sido a todas luces insuficientes. Han provocado que un número escalofriante. no solo de pymes sino también de grandes empresas. estén pasando por situaciones inasumibles. Muchas de ellas se mantienen con esa cura de ‘primeros auxilios’ llamada ERTE, aunque no hay que perder de vista que la verdadera sanación precisará de otros tratamientos más precisos, intensos y duraderos en el tiempo.

Hasta ahora he hablado de conceptos universales como sanidad, economía, tecnología, finanzas, pero es importante que quede muy claro quién hay detrás de todos ellos… Las personas.

Personas que estamos viviendo al límite de nuestra resistencia psicológica, personas que estamos viendo alterados derechos fundamentales, derechos adquiridos y derechos no escritos, pero no por ello menos importantes, como poder vivir de una forma equilibrada, con sueños e ilusiones que nos motiven a seguir adelante.

Yo quiero extrapolar esa situación al mundo laboral, donde el ambiente que se está viviendo en las empresas es muy delicado y las emociones que más se respiran en ellas son las del miedo, la preocupación y la incertidumbre, con lo que todo ello repercute negativamente en las relaciones entre los equipos, en los desempeños y en la claridad de ideas para conseguir objetivos o en estos momentos para resistir en el mercado. Que ya es bastante.

Trabajar en la disminución de riesgos psicosociales en las empresas

Por todo ello, trabajar en la disminución los riesgos psicosociales en la empresa se ha convertido en algo prioritario, en algo fundamental, en algo que no puede esperar ni un segundo más si queremos que las organizaciones empresariales salgan de esta. Ya que no son tiempos de individualidades, ni de contagiar pesimismo, ni de fuertes presiones que no llevan a nada bueno.

Son tiempos de cooperar, de apoyarse, de transmitir nuevas ilusiones, de aprender nuevas formas de trabajo, de impulsar los negocios desde principios éticos renovados, de mejorar la calidad de vida laboral, no solo desde puestos directivos, sino por parte de todas las personas que forman las empresas. De dedicar recursos a la comunidad, de proteger el medioambiente y de darse a conocer desde un marketing responsable.

Quiero compartir la Comunicación de la Comisión Europea de 10 de enero de 2017, que señala de forma contundente:

“Los riesgos psicosociales, y en particular el estrés laboral, suponen uno de los problemas de seguridad y salud en el trabajo más complejos y que están en progresivo aumento ya que más de la mitad de los trabajadores de la UE señalan que el estrés es habitual en su lugar de trabajo”.

Tengamos en cuenta que el comunicado se realizó antes de la actual situación que vive la economía. Imagínense en lo que se habrá convertido en estos momentos esa frase porcentual de “más de la mitad de los trabajadores”.

“Los empresarios están obligados a proteger a los trabajadores contra los riesgos psicosociales”

La Comisión Europea, mediante disposición normativa de Derecho Comunitario que vincula a los Estados de la UE, establece que “los empresarios están obligados a proteger a los trabajadores contra los riesgos psicosociales y estos riesgos deben tenerse debidamente en cuenta en el proceso de evaluación del riesgo”.

A todo ello no es ajeno el Gobierno de España. Y desde la Dirección General de Inspección de Trabajo y Seguridad Social, con fecha de Registro de Salida 14/04/2021, se hacen eco de todo lo anterior, estableciendo criterios técnicos a través de 50 hojas de detallados contenidos, donde quedan expuestas con una claridad meridana las pautas a seguir por parte de Inspección de Trabajo.

A mí también me queda absolutamente claro que el impulso de un óptimo ambiente laboral en las organizaciones, mediante relaciones de respeto a la diversidad emocional, comunicación reflexiva, igualdad real de oportunidades y procesos de formación continua se convierte en algo que va más allá de lo que es considerado todavía por muchas organizaciones empresariales como medidas secundarias.

Creo firmemente que el equilibrio emocional entre temperamentos mediante la toma de conciencia, el respeto y el diálogo, pasa a convertirse en estos momentos en uno de los activos fundamentales del presente y futuro de las organizaciones empresariales de nuestro país.

Démosle la vuelta a la situación, saquemos aprendizajes que sumen y no desperdiciemos la oportunidad que tenemos de mejorar la sociedad desde las empresas.


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