Necrológica

Inden dice adiós a su fundador, Bernardo Guillem, un empresario que nunca se rindió

Tras arruinarse cuatro veces, el industrial se arriesgó ya con 60 años y hoy sus hijos fabrican 40 millones de envases de plástico al año con 150 trabajadores en Ibi

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Retrato ilustración del empresario Bernard Guillem, de Inden. /Vicente Blanes

La biografía de Bernardo Guillem Verdú –fallecido recientemente a los 91 años- tiene elementos suficientes para llevarse al cine. No solo fue capaz de sobreponerse tras arruinarse en cuatro empresas y fundar Plasticos Inden hipotecando su casa cuando ya tenía 60 años y estaba a las puertas de su jubilación. Hoy gestionada por sus hijos, esta firma produce 200 millones de envases de plástico al año y cuenta con 150 trabajadores. También hizo historia como investigador de la música y el pasado de Ibi (Alicante) y, discretamente porque nunca lo aireó, sufrió la intolerancia de la dictadura franquista por sus creencias, como protestante.

Precisamente un producto relacionado con la religión, las velas litúrgicas, fueron en 1989 el germen de su aventura empresarial definitiva, la del éxito, que ha situado a esta compañía familiar en la vanguardia del sector a escala internacional con sistemas robotizados y, sobre todo, con las exigencias de calidad más rigurosas, las del ramo farmacéutico y el alimentario, que han conferido a esta firma su dimensión actual.

Pero mucho antes de llegar a este volumen, Bernardo Guillem lo había intentado con menos fortuna entre los pioneros de la industria ibense de los años 60 del siglo pasado, como fabricante de juguetes musicales, conocedor también de este arte como clarinetista y estudioso, que años después publicó el libro “Origen e historia de la Banda de Música de Ibi (1823-1958)”. Este trabajo le valió en 2013 el premio Euterpe a la investigación de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana.


Inden ha sido subvencionada por la Generalitat Valenciana y con fondos europeo como “empresa comprometida con el empleo” por la conversión de empleos temporales en fijos.

Y no ha sido la única muestra de su dedicación a bucear en la historia local, que ha dejado un rico legado de material y curiosidades inéditas a sus paisanos, fruto de una memoria privilegiada -su último libro contiene recuerdos de infancia de los años 30 y 40- y de su entusiasmo por buscar en el archivo y en los testimonios orales de otros investigadores. En esta faceta suya literaria, ha ilustrado sus obras el dibujante de Onil Vicente Blanes, quien ha puesto imagen a un caudal de conocimientos acumulado de forma artesanal.

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Fotografía ilustrada de Bernardo Guillem en el Mas de la Gavernera de Ibi. /Vicente Blanes

En su dimensión humana, solo unos pocos conocen las amargas experiencias de Bernardo Guillem con la represión franquista. Al igual que no se rindió como emprendedor en la industria, también fue valiente y junto a su mujer (fallecida hace tres meses) fundó, en plena postguerra, la Iglesia Evangélica Bautista de Ibi, en un contexto poco propicio para la libertad de culto. Ni siquiera en años ya de democracia sacó pecho por aquella entereza, cuando las autoridades le enviaban a las fuerzas de orden público para advertirle de que no podía exteriorizar ningún símbolo protestante. “Un hombre de bien, luchador y, sobre todo, un hombre justo, que supo hacer de la tolerancia una de sus mayores virtudes“. Con estas acertadas palabras lo ha elogiado tras su fallecimiento Vicente García Pascual, exalcalde de Ibi, en el periódico comarcal Escaparate, donde el editor Vicente J. Sanjuán también lo ha definido como “este ibense ya inmortal a través de sus libros sobre su pueblo“.

Un pasado duro que forjó el carácter de un empresario que ha visto en los últimos años de su vida -con orgullo- como sus hijos Bernardo, Juan, Benjamín, Amparo y Rubén han consolidado una industria floreciente, que apuesta por la energía solar, por la responsabilidad social corporativa colaborando con varias entidades sin ánimo de lucro y subvencionada por la Generalitat Valenciana y con fondos europeo como “empresa comprometida con el empleo” por la conversión de empleos temporales en fijos.

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