Lo que faltaba… ¡los números salen!

Director general
KIO Networks
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Me sorprendió el éxito de uso que tuvieron las iniciativas de bicicletas compartidas; para alguien criado en la cultura de la propiedad ver que había público encantado de pagar por usar un servicio como la bicicleta fue revelador. El pago por uso se ha convertido en la clave económica de la revolución digital.

Según Wikipedia, la computación en la nube (del inglés cloud computing), conocida también como servicios en la nube, es un modelo que permite ofrecer servicios de computación a través de una red, que normalmente suele ser internet.

Entre los servicios de cloud computing que podemos contratar, el primero que encontramos es el IaaS (infraestructura como servicio, en inglés). Consiste en dejar de comprar servidores, licencias de sistemas operativos, cabinas de discos y elementos de red, entre otros elementos, para pasar a contratar un servicio a cambio de una cuota mensual. Si este servicio permite aumentar o reducir las cantidades de los elementos que lo componen, actualizando su precio en función de las variaciones, se considera que estás pagando por el uso.

Empezar por IaaS puede ser un primer escalón para las empresas que abordan su transformación digital. Libera recursos de la empresa para poder concentrarlos en las áreas funcionales que es donde se pueden sufrir los verdaderos cambios.
Son muchas las compañías que contratan servicios para ejecutar algunas aplicaciones empresariales o para alojar copias de seguridad de los sistemas ubicados en sus instalaciones.

Normalmente se suele empezar por aquellas aplicaciones que no se consideran críticas y cuando se descubren las bondades del modelo se va ampliando a otras áreas. Sin embargo, y gracias a la evolución de las comunicaciones, encontramos empresas cerca de nosotros, algunas muy representativas de su sector, que ya suman algunos años con todas sus aplicaciones alojadas en la nube, incluidas aquellas que se consideran críticas para el funcionamiento del negocio.


Es importante la unión de cloud computing al pago por uso para que el modelo esté completo y se recomienda huir de permanencias

La experiencia me ha mostrado que las empresas llegaron a este nuevo paradigma buscando un servicio más eficiente, lideradas por la dirección de la empresa y normalmente después de haber atravesado alguna que otra crisis informática.

Hoy, cuatro años después, los años de experiencia han desvelado algunas claves que no supimos descubrir en su momento. Para contratar servicios cloud hay que pasar por la fase de presupuesto, lógicamente. En esta fase, enfrentamos el precio del servicio mensual, incluyendo todos los elementos necesarios como cómputo, disco, elementos de red, software de virtualización, software de sistema operativo, alojamiento en centro de datos, energía, refrigeración, etc., al precio de la adquisición del equipamiento necesario, su instalación en la empresa y puesta en marcha, normalmente traducida a una cuota de renting.

Lo sorprendente es que las empresas que optaron por el cloud no han alcanzado el precio presupuestado inicialmente a lo largo de los años y se han quedado por debajo del valor estimado. ¡Sorprendente!, ¿verdad?

Las razones son básicamente dos: la primera, es la gradualidad con la que se aprovisionan los recursos; el pago por uso permite ir haciendo acopio de aquellas capacidades necesarias a medida que hacen falta frente a la compra tradicional que te obliga a comprar lo que necesitas más lo que crees que vas a necesitar. La segunda, es que, al establecer las comparaciones iniciales entre ambos modelos, estábamos dimensionando los servicios cloud teniendo en cuenta los sistemas existentes en la empresa, que a su vez habían acumulado varios sobredimensionamientos en las últimas compras.

El pago por uso ha hecho valer su concepción y se ha impuesto en el plano económico. Era difícil al principio pero el futuro se ha ido convirtiendo en presente y nos lo ha enseñado. Por ello, es muy importante la unión de cloud computing al pago por uso para que el modelo esté completo y es recomendable huir de permanencias, aunque sea a cambio de un descuento, que difuminan la bondad del nuevo modelo.

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