La transformación hacia una economía rentable para todos

CEO Ángela Impact Economy
Socio de SpeedOut Advisory

Se nos llena la boca, a mí el primero, al decir que la economía está obligada a evolucionar hacia una economía de impacto, pero poco se habla de cómo hay que hacerlo y del papel que empresas y administración pública deben tener en esa necesaria transformación.

Las empresas son el motor de la economía y todos somos conscientes del protagonismo que tienen en momentos tanto de crecimiento como de recesión. En los momentos de evolución y transformación, como en el que nos encontramos, el liderazgo del tejido empresarial y los empresarios es imprescindible.

Como si de dos bandos se tratara, por un lado, se generaliza el papel de las empresas y su ambición de crecimiento como único motor. Y por el otro, cierto es que en demasiadas ocasiones se “olvida”, vamos a decirlo así, la responsabilidad de los empresarios y sus empresas de equilibrar el lícito objetivo de hacer negocios, con la prioridades y necesidades de la sociedad y el medio ambiente.

Para conseguir un consenso al respecto del rumbo que debe llevar la evolución de la economía, de la sociedad y del planeta, debemos ser consecuentes con la responsabilidad que cada uno tiene y, lo más importante, reconocer y respetar la responsabilidad del otro. Empresas, consumidores, administración pública, cada uno tiene que actuar en consecuencia. Y para eso, es importante saber qué tienen que hacer y cómo hacerlo para ser coherente con su responsabilidad.


Es hora de que las empresas traten la realidad de las consecuencias de su actividad igual que la gestión de sus clientes, sus proveedores, su cuenta de resultados o sus stakeholders.

Toda empresa, independientemente del tamaño o sector, se plantea ser socialmente responsable, sostenible, generar impacto social y/o medioambiental, cualquier manera de llamarlo es válida hoy por hoy. Conocer bien el ámbito de actuación en el que influye o impacta la actividad de la compañía es imprescindible, así como determinar adecuadamente dónde puedo mejorar, dónde “hago daño” al planeta, a quién podría ayudar si hago las cosas diferentes.

Oímos hablar de ODS de diversidad y medioambiente, pero es momento de concretar. Es hora de que las empresas traten la realidad de las consecuencias de su actividad igual que la gestión de sus clientes, sus proveedores, su cuenta de resultados o sus stakeholders. Es hora de avanzar y tener en cuenta, no solo a nuestros stakeholders, sino también a nuestros “Impactholders”, aquellos en los que buscamos generar un verdadero impacto.

El punto de partida, como en casi todo, es establecer métricas, números, medir aquello que tengo que cambiar y, a partir de ese momento, analizar la evolución.
Lo que no se mide, no se hace y no existe.

En un momento en el que la digitalización, por fin, están transformando de verdad la economía y la empresa, tenemos soluciones tecnológicas que traducen las buenas intenciones de ser sostenible y responsable en datos objetivos que ayudan a la empresa a tomar decisiones adecuadas con criterio de negocio.

La evolución de la economía hacia una economía de impacto social y/o medioambiental debe ser medible, objetiva, comparable y, sobre todo, debe ser rentable para todos. La empresa, sus empresarios y directivos necesitan cuantificar lo que hacen y cómo lo hacen, cuál es su coste y cuál es su beneficio. Aquello que hacemos, si se puede medir, permite explicarlo con datos, argumentarlo y nos capacita para tomar decisiones justificadas. Si esto se hacemos bien, los clientes corresponden y el consumidor, aunque exigente, nos premia. De este modo volvemos a aquello de “rentable para todos”.

Por otro lado, la administración pública, los reguladores y legisladores, las instituciones de cualquier ámbito geográfico e ideológico tiene en sus manos la capacidad de combinar la necesidad con una coherente gestión del convencimiento y la obligación.

Vivimos momentos en los que leemos titulares como “llega la era del capitalismo de estado” y se habla sin tapujos al respecto de “la necesidad de los gobiernos de intervenir en los mercados”. Cierto es que la realidad económico empresarial derivada por la pandemia mundial sufrida hace pensar en un posible cambio de paradigma neoliberal, permitiéndome utilizar este término en un contexto no científico con el permiso de Kuhn y de alguien de quién me fascina aprender. Me refiero a un posible cambio profundo en el modelo económico que ha imperado en la mayor parte del globo desde la segunda guerra mundial.

No entraré en el jardín de si es necesario, adecuado, positivo, perverso, contraproducente o peligroso. Prefiero aportar al debate la necesidad de establecer reglas de juego equilibradas y lo adecuado de condicionar los estímulos europeos para la recuperación en la digitalización y transición ecológica.

Las empresas necesitan certidumbre, seguridad y determinación. Puedes estar más o menos de acuerdo con las políticas y las obligaciones derivadas de los legisladores y/o reguladores, pero estamos “condenados” a sus normas. Si hay objetividad, si la tecnología ayuda en esa más que necesaria traducción de aquello que teóricamente es un intangible como es el ser socialmente responsable y sostenible, es mucho más fácil saber qué decisiones debo tomar.

Y volvemos a lo mismo: rentable para todos. Si las políticas y planes estratégicos sociales y/o medioambientales que la administración lanza, son explicadas con números, demostrado el impacto que genera, el ahorro que supone es rentable en términos electorales para los gobernantes, en términos económicos para la sociedad y en términos medioambientales para el planeta.

La transformación de la economía, de la sociedad, de la administración, del planeta, de la humanidad, se va a producir exactamente igual a como lleva produciéndose desde hace miles de años. Podemos ser de los que se quedan mirando como sucede, algunos sin darse cuenta, o podemos ser de los que aportan su granito de arena para que sea una transformación apoyada en la ética, en caminos de futuro y, cómo no, rentable para todos.

 

 

 

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