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Costa Blanca, experiencias ilimitadas

En la revista de Economía 3, este mes puedes encontrar distintas propuestas para conocer y recorrer la Comunitat, Hoy paramos en la provincia de Alicante.

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Playa de Levante en Benidorm. | Foto: Costa Blanca Pro

La provincia de Alicante cuenta con una rica y vasta oferta de propuestas para el verano. La Costa Blanca es más que el litoral de 244 kilómetros de costa, es un destino metido en una coctelera de experiencias capaz de sorprender al viajero por muchas veces que haya ido.

Empezando por Benidorm, considerada como la capital turística, y terminando sentados en uno de sus restaurantes con estrellas Michelín, la provincia genera tantos recorridos como usuarios. Junto al mar, municipios y empresas se han afanado por presentar propuestas que van desde un viaje en kayak a la luz de la luna como un paseo en paracaídas por las playas benidormenses.

Es precisamente en la costa, donde te encontrarás con la primera elección, pues hay playas de arena fina como las dunas de Guardamar de Segura o cantos rodados en la Marina Baixa o zonas de rocas, auténticos paraísos para los amantes del buceo ya sea en su versión más aficionada o con la idea de experimentar tu primer bautismo con bombona. Un apunte: no te pierdas en la festividad de San Lorenzo -10 de agosto- el espectáculo pirotécnico nocturno de la Nit de L’Olla en Altea. O las numerosas calas que hay a lo largo de la provincia.

En línea con estas ideas está toda una amplia gama de actividades náuticas. Tanto las escuelas como los clubes, lanzan infinidad de programas que no son exclusivos para los socios, sino todo lo contrario, buscan nuevos “enamorados del mar”. Pregunta por las excursiones en moto náutica o directamente la reserva de embarcaciones para hacer pequeñas travesías -con o sin tripulación- y disfrutar de un baño en rincones espectaculares como Benitatxell.

Hacia el sur, el panorama cambia porque el litoral ofrece un espectáculo salino. Un recorrido al atardecer por las salinas deja en la retina el contraste de rojos, rosas y azules del atardecer.
Subir a un castillo y degustar un buen plato.

Las experiencias están en cualquier punto. El interior de la Costa Blanca ha creado con los años una oferta cultural y de experiencias. La Ruta de los Castillos es una propuesta que se puede hacer en varios días y en tramos de no más de media hora de coche para combinarlas con las horas de menos sol.

Como apunte final, está la gastronomía. Bodegas, restaurantes, chiringuitos a pie de playa y productos del mediterráneo, se sirven en platos elaborados con el sabor tradicional de un buen arroz o salazones y para los valientes, está el caldero con pescado de bahía. Para cerrar, helados como el de turrón o el de níspero. De la tierra y directos al alma.

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