Diez recomendaciones para afrontar el Presupuesto

“Estas recomendaciones os permitirán hacer un Presupuesto serio, creíble, comprometido y lograble; un Presupuesto que os ayude a tomar decisiones de mejora, que esté alineado con el objetivo a largo plazo de vuestra organización, porque de lo que se trata es de gestionar la compañía y dominar lo que sucede en ella y que lo hagamos mejor cada día”, asegura Artemio Milla.

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1ª. El presupuesto no es una declaración de intenciones ni una carta a los Reyes Magos. Tenemos que hacerlo de modo racional, fijando objetivos claros y ambiciosos, pero que puedan conseguirse.

2ª. El Presupuesto tiene que ser coherente en sí mismo y con la realidad de la empresa y de su entorno.

3ª. El Presupuesto tiene que ser creíble, para lo que habrá que evaluar los recursos y capacidades disponibles, y relacionarlos/alinearlos con los objetivos establecidos. ¿Puedo crecer en ventas lo que he presupuestado con esta estructura de costes? ¿Puedo cumplir los objetivos fijados con la plantilla que tengo y con la cualificación que tienen? ¿Este presupuesto es realmente robusto y creíble?

4ª. El Presupuesto es cosa de todos. Los trabajos para su elaboración los coordina el director financiero, pero es cosa de todos. Si la piedra angular del Presupuesto es la Cifra de Negocio, será el equipo comercial quien tendrá que comprometerse en unas ventas por productos, mercados, precios, etc.

5ª. El presupuesto es una herramienta de gestión, no un fin en sí mismo. La tragedia no es que aparezcan desviaciones, sino que no las analicemos, aprendamos de ellas y las corrijamos. El Presupuesto es una herramienta de gestión con visión a largo plazo, con el foco puesto en la caja y alineada con los objetivos estratégicos de la compañía.

6ª. Por ello, el Presupuesto no es independiente de mis políticas globales y de mi Plan Estratégico. El Presupuesto es la guía que seguiré año a año para hacerlo realidad. 

7ª. ¿Qué presupuesto? Todo. Hay que presupuestar todas las partidas del Balance, de la Cuenta de Resultados y el Cuadro de Flujos de Tesorería. Lo que no se presupuesta, no se puede controlar.

8ª. Hay que establecer responsables por objetivos. Y estos tienen que analizar y explicar las desviaciones y proponer medidas correctoras cuando se produzcan. 

9ª. El Presupuesto no se limita a números, porque detrás de los números hay gestión. Hay que fijar objetivos cualitativos, hacerles seguimiento y analizar las desviaciones. Esos objetivos cualitativos luego se traducen en cifras.

10ª. Hay que presupuestar de manera racional. Si lo más adecuado para nuestra empresa es aplicar el Presupuesto por programas o por proyectos con proyección plurianual, porque hay proyectos que exceden el horizonte temporal de un ejercicio, habrá que hacerlo así. Si la situación de la empresa aconseja aplicar la técnica del presupuesto en base 0, es lo que deberemos hacer. El Presupuesto es una herramienta de gestión y debemos utilizarla como tal.

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