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Ediciones E3

Ediciones E3 es una de las líneas de negocio que desarrolla E3 Media desde hace años. Empezamos a prestar servicios editoriales para Clientes a mediados de la última década del siglo pasado, y desde entonces hemos realizado las tareas de edición de más de 150 productos de todo tipo y condición.
Desde los que se inspiraban en el modelo periódico diario, hasta Memorias Anuales publicadas en diferentes idiomas y alojadas en diversidad de soportes (Memoria USB, libro impreso, etc.), pasando por los clásicos boletines de 8, 12 y/o 16 páginas, e incluyendo, naturalmente, el formato revista mensual, bimestral o trimestral.
En esta línea de negocio, E3 Media pone al servicio de nuestros clientes, para resolver sus necesidades editoriales, todo el know how acumulado en estos más de 25 años de experiencia como grupo editorial e informativo de la Comunidad Valenciana.

¿Qué hacemos en Ediciones E3?

Editamos todo tipo de publicaciones y soportes con contenidos informativos, por encargo y contratación directa de los clientes. Dichos contenidos informativos podemos servirlos impresos en un soporte físico o como archivos digitales autoejecutables. Pueden ser edición única anual o de periodicidad variable. Dado el modelo de gestión que hemos desarrollado a lo largo de estos años, el número de ediciones contratadas no es una variable relevante; sí lo es, por contra, ese modelo de gestión desarrollado. Gracias a él segmentamos el proceso editorial en diferentes fases, que se repiten sea cual sea el producto editorial, y es el cliente quien decide qué fases del proceso contrata en cada momento.

¿Cómo lo hacemos? Fases del Proceso Editorial.

Definición del Producto: La forma de abordar correctamente cualquier proceso editorial es responder a esta doble pregunta: 1ª. ¿Qué objetivos persigue el cliente con el nuevo soporte de comunicación? Y en función de los objetivos buscados, 2ª. ¿Qué producto informativo tenemos que editar?

Obviamente, no es lo mismo, no tiene los mismos costes ni las mismas prestaciones, un soporte impreso o una publicación digital. Tampoco es el mismo concepto de producto una pieza singular (por ejemplo, un libro conmemorativo de empresa), que una publicación que periódicamente va a renovarse: mensual, bimestral, trimestral, etc.

Y tampoco es indiferente que estamos hablando de un soporte informativo ligero, de consumo rápido y escaso contenido; o de una publicación densa, de “digestión” pausada y gran riqueza de contenido. Todos estos aspectos -y algunos más-, deben definirse al principio del proceso, pues van a condicionar todo lo que sigue a continuación.

Selección de los elementos que integran el Producto: Establecidos junto con el cliente los aspectos fundamentales el producto a editar, el siguiente paso es definir qué contenidos debe incluir dicho producto: ¿va a tener muchas o pocas imágenes? ¿las imágenes van a ser estáticas o incorporará vídeo? ¿de cuántos y cuáles capítulos estamos hablando si se trata de un libro? Si es una publicación periódica, ¿definimos secciones fijas o vamos volcando las noticias?

Así mismo, en esta fase es donde asignaremos responsables de los diferentes contenidos informativos y estableceremos la fecha de entrega de las diferentes tareas encargadas. Solo de esta forma podremos hacer un seguimiento de los plazos de producción y prever posibles desviaciones respecto a fecha de entrega del producto final al cliente.

Establecer el formato del Producto: Una vez definido qué producto tenemos que editar y qué contenidos formarán parte del mismo, lo siguiente es darle forma, relacionar armónicamente todos los elementos que van a integrar el producto; en una palabra, diseñarlo. La pregunta a contestar en este caso es: ¿cómo debe ser el producto informativo a editar? Y muy importante no olvidar en esta fase la primera pregunta que nos hemos planteado al abordar el proyecto de editar un soporte informativo: ¿qué objetivos persigue el Cliente con el nuevo soporte de comunicación?

No es lo mismo hacer una pieza singular tipo libro, un vídeo corporativo o una newsletter semanal para distribuir desde la web corporativa. Según el producto definido en la fase primera, y los contenidos establecidos en la fase segunda, tendremos unas u otras especificaciones que nos vendrán impuestas para el diseño; en suma, tendremos que utilizar unos lenguajes, unos códigos, u otros.

Elaboración de las distintas piezas que forman el Producto: Una vez definido el producto a editar (por ejemplo, una revista digital o un libro conmemorativo de una empresa), sus contenidos fundamentales (las secciones en el caso de la revista o los capítulos en el caso del libro) y el diseño de los mismos, lo que sigue a continuación es elaborar los contenidos concretos, estableciendo el correspondiente Plan de Producción para cada producto editorial.

El Plan de Producción asigna tareas y establece responsables de las mismas, acotando un Calendario de Trabajo, que nos permite llevar un control de entrega de las diferentes piezas que integran el producto editorial en cada caso.

Supervisión progresiva del Producto por el cliente: Una vez van entregándose las diferentes piezas que forman el producto a editar, el cliente irá revisando y validando en su caso, tanto los contenidos como los diseños de cada una de dichas piezas. Los cambios solicitados por el cliente, si los hubiera, se aplican en cada una de las piezas, que quedan así validadas.

Una vez revisadas y validadas la totalidad de las piezas integrantes del producto editorial, este se considera listo, bien para su publicación si estamos hablando de un producto digital alojado en web, bien para ser impreso. En este segundo caso, aparece una última fase: hacer tantas copias del producto editorial como nos solicite el cliente.

Reproducción del máster original: Si el producto editado tiene que servirse al cliente como soporte físico (por ejemplo, revistas, libros o unidades USB grabadas), la última fase del proceso editorial es la impresión de tantos ejemplares como nos solicite el cliente, y la entrega de los mismos allí donde se nos haya indicado.

Reflexión final: Una de las ventajas que ofrece este método de trabajo es que el cliente puede contratar todas las fases del proceso o solo algunas. Por ejemplo, si ya tiene clara la definición del producto a editar, lo que tiene que hacer es explicárnosla. Si por sus medios nos facilita los contenidos del producto, no es preciso que intervenga el equipo de Redacción y/o Fotografía de E3 Media. Podría darse el caso, por ejemplo, que el cliente tuviese ya su propio proveedor de imprenta, con lo que nuestro trabajo sería facilitar los originales a dicho proveedor.

Este modelo de segmentación del proceso editorial aporta la ventaja de una gran flexibilidad para ambas partes (Cliente y E3 Media); nosotros nos adaptamos a los requerimientos concretos de cada cliente, en función de sus necesidades y posibilidades operativas.

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